Etelberto Cruz Loeza.
Cierto sector de nuestra vida política ofrece la imagen de estar bastante preocupado por la cuestión de las llamadas caravanas de indocumentados, fundamental y mayoritariamente centroamericanos – hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y, últimamente se han incorporado asiáticos y africanos, acaso por la laxitud, facilidad y permisibilidad y hasta omisión=complicidad de la vigilancia, migratoria, aduanas, etc., por la frontera sur de nuestro país – , que ingresan, preponderantemente de manera ilegal a nuestro territorio.
Ciertamente estos ejércitos humanos tienen de todo, peto como es una caravana se deduce que, lógicamente, tiene una organización y si tiene una organización, hay estructuras, hay eslabones de mando, orden, disciplina y obediencia, aparte de costos y esquemas=formatos para cubrir con cierto deshago las necesidades vitales – alimentación, agua, servicios sanitarios, servicios y atención médica, aseo personal y cuestiones de seguridad del contingente – y todo implica gasto y dinero y como es un universo, hay de todo como en botica – desde familias honestas hasta cuasi delincuentes, hasta que viajan si familias, sin padres y, como complemento hasta lo oscuro de ellos -.
Estas creaciones humanas están hechas a esencia y semejanza de las caravanas de africanos y árabes que cruzan Turquía, Grecia, la península de los Balcanes, en su ruta hacia Alemania, Francia, España y hasta las islas Británicas, en búsqueda de mejores condiciones para sobrevivir y, que, curiosamente, es aprovechada por sectas desestabilizadoras de las facciones árabes que usan esos ríos humanos para actos terroristas, una razón por la cual ciertos países europeos cierran sus fronteras para prevenir actos terroristas y que cuentan con la ¿bien intencionada? actitud de organizaciones humanitarias – ONU – y de los Derechos Humanos.
Algo parecido sucede en la conformación y objetivos de estas caravanas que cruzan la frontera sur utilizando 3 o más rutas hacia los Estados Unidos – la del Golfo, la del centro y la del pacífico.
Estas caravanas de centroamericanos o están inducidas – bajo el agua – por los Republicanos/ grupos afines a ellos pues son temas de campaña en la ruta de Donald Trump hacia su reelección.
Las autoridades de relaciones exteriores y de la secretaría de gobernación de nuestro país pierden – intencional o desconocimiento – la perspectiva del bosque, declarando que las personas integrantes de estas corrientes migratorias lo hacen por falta de trabajo y han presentado, siguiendo las vías diplomáticas y hasta políticas, planes de desarrollo económico-laboral para todos esos países con la declarada finalidad de desarrollar la zona – lo cual sería generacional, estructural – y evitar así estas oleadas humanas.
Mas están equivocadas nuestras autoridades. No es la carencia de trabajo. Independientemente de su inducción política norteamericana – la trama republicana -, estas personas intentan entrar a los Estados Unidos por la alta convertibilidad del dólar en relación con su moneda. Parafraseando la mítica expresión de Bill Clinton: “es la economía, Pen”#$%&”.























