El pasado viernes nacionalmente se festejó el DÍA DE LA MADRE.
Todos los niveles y protagonistas políticos, administrativos y comerciales, sobre todo estos últimos hicieron reconocimiento al papel, rol y función de la mujer= madre en la sociedad, en la familia y el sentimiento llenó minutos, páginas, bytes y pixeles en todos los medios de comunicación de todo tipo, en este caso, señal de los tiempos de las llamadas redes sociales.
Este día se ha comercializado y tan grande es el regalo y/o el espacio en donde se llevará a disfrutar platillos, así es el tamaño del amor filial hacia la madre.
A la madre la hemos cosificado, como a muchas cosas más.
Este día, es, indudablemente, signo de nuestro tiempo y del cambio en nuestra sociedad, en la mujer y en la familia.
Sea un justo reconocimiento a la madre, casada, soltera, divorciada, unión libre, pobre, rica, culta, iletrada, con muchos o pocos atributos físicos; en inicio y al final son madres y a ellas, sin artificio debe darse y ser un reconocimiento honesto.
Mas están otras cosas más: curiosamente somos el país que encabeza el número total de embarazos de adolescentes y esto debe llamar la atención y obligar a estructurar políticas públicas de educación e información sexual y preventivas de embarazos y, además, tratarlo como un trastorno y padecimiento social y familiar, no únicamente de salud pública reproductiva y reforzar los programas educativos sobre la integración familiar y la salud reproductiva.
La Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica – del INEGI -muestra que el 21.5% de las mujeres de entre 15 y 54 años de edad con al menos un hijo y que no están unidas a una pareja, pasó del 15 al 21.2%, en el periodo del 1997 al 2014 – en 17 años. El método anticonceptivo preferido es la ligadura de trompas, seguido por el NO hormonal, posteriormente el hormonal y, con un 5 %, el tradicional. Curiosamente, a mayor escolaridad, menor maternidad.
Del total de madres no unidas, el 44.6% son solteras; 33.5%, separadas, 11.2%, divorciadas y el 10.7%, son viudas.
Además, 6 de cada 10 madres solteras ocupadas son trabajadoras subordinadas quienes al no co0ntar con respaldo de su pareja o familia, se vieron obligadas a buscar empleo.
Curiosamente, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo – del INEGI – muestra que, en el primer trimestre de 2019, 7 de cada 10 mujeres solteras de 15 años o más de edad, con al menos un hijo, no reciben apoyos económicos de ningún programa de gobierno o de persona alguna que viva en hogar distinto al suyo.

Ante la necesidad de sufragar gastos, del total de madres de familia de 15 años y más, 41.8% se emplearon y de éstas, 56.3% tiene entre 34 y 49 años de edad.
El Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática – INEGI – carece de información del sector que no quiere tener hijos, sin embargo, en el país, hay 13.3 millones de mujeres solteras sin descendencia; además, 5 millones de mexicanas trabajadoras de 15 años o más que no tienen hijos de un total de 24.2 millones económicamente activas.
En nuestro país predomina la población casada, pero va a la baja: el porcentaje pasó de 42.3% en el 2014, al 39.9%, en 2018 y el de solteras se mantuvo, pues pasó del 29% a 28.8%.

Estos datos numéricos deben ser más fríos, crudos e indicadores en la zona de alto rezago social.