Una ocasión más, la violencia, el homicidio, específicamente, se presentó en la política, en el servicio público.
Está de más afirmar que la violencia, que la sangre, que el homicidio dentro de los hombres que tiene como trabajo el servicio público, que le llaman política, es la muestra de la incapacidad de resolver la disputa de los intereses.
David Otlica, presidente municipal de Nahuatzen, fue secuestrado en la madrugada del 22 de abril y su cuerpo fue encontrado horas después con signos evidentes de que fue torturado; hasta que se realice y difunda la necrocirugía-autopsia se sabrá científicamente la causa de su muerte; hasta el momento, parece ser que los golpes en la cabeza y las heridas con un instrumento punzocortantes ocasionaron su muerte.
Esos hechos, de confirmarse por la autopsia muestran un rencor más allá de lo controlable e indica resentimiento mayor y afán de venganza y, acaso escarmiento.
Muy posiblemente, las autoridades del sector de seguridad y gobierno del estado – fiscalía general del estado – dará intensidad a la localización y detención del o los culpables, pues sobre todo interesa esclarecer este hecho de sangre.
En evidente clima de violencia en todo el país, en nuestro estado y, específicamente en esta administración, han sido cinco presidentes municipales los que han sido asesinados, sin que a la fecha se hayan esclarecido en su totalidad los hechos.
Llama la atención del caso de Eliseo Delgado Sánchez, alcalde electo de MoRena, quien el 20 de julio de 2018 fue asesinado frente a la presidencia municipal mientras comía en un restaurante reunido con varios colaboradores; ahí fue atacado por un grupo de hombres armados quienes viajaban en un vehículo en movimiento, le dispararon y huyeron; en su relevo el síndico Elvia Socorro Ortega, fue designado presidente del H. Ayuntamiento de XXXXX, pero el 1° de septiembre renunció y en un video que subió a las redes sociales informó que se iba del país y jamás vuelvo a participar en la vida política. No me interesa. En el video muestra su renuncia al partido, así como los boletos de su vuelo Morelia-Tijuana.
¿A qué se debe todo lo anterior?
Imposible saberlo, pero entre las causales es la ausencia completa del temor a la autoridad, la falta de respeto a las leyes, la carencia de formación cívica, la ausencia de una formación político partidista y la total falta de una personalidad con valores donde prevalezcan el honor, la transparencia y el espíritu de servicio y la carencia total de la convicción de servir y si la presencia de servirse del puesto y llegar a él como sea, así sea con la asociación con la parte oscura de la sociedad.
Es deseable que los órganos procuradores de justicia detengan al o a los culpables, sean procesados y que la justicia no se partidice.























