Hoy es 1° de mayo.
Internacionalmente es el Día del Trabajo y fuera y dentro de la historia, hoy los trabajadores de casi todo el mundo occidentalizado, saldrán a las calles para manifestar o su beneplácito por las condiciones en las que trabajan y por las remuneraciones que reciben por su trabajo o su rencor, humor, resentimiento por su condición laboral, salarial, legal y de prestaciones sociales y protecciones jurídicas.
Tal como lo expresa en letra y en espíritu las redondillas de Sor Juan Inés de la Cruz, este día, Día del Trabajo es un claro botón de muestra de la relatividad de los tiempos y de los valores y de las fuerzas: en el periodo que va desde 1917 hasta el año de 1989 – tanto la caída del muro de Berlín, como la desaparición del marxismo-leninismo como teoría político filosófica que tuvo como objetivo el empoderamiento de los obreros del mundo – , el poderío de los obreros fue creciente y se manifestó en el poderos papel del factor Trabajo entre los factores de la producción, etapa cronológica de ascenso, crecimiento, madurez y descenso – 1917 a 1989 que con el debilitamiento y caída de la otrora superpotencia – URSS – el factor Capital fue creciendo hasta tomar el papel determinante-preponderante, casi omnipotente, en la economía mundial – la llamada globalización y la cereza del capitalismo, el neoliberalismo -.
Con todo el poder que tiene los trabajadores, determinado por su situación – carencia de fuerza económica, impreparación político sindicalista, falta de concepto de clase obrera y de solidaridad obrera, prevalencia del concepto individual y no el colectivo, no presencia de participación sindical ni del concepto de lucha obrera, inexistencia de líderes sindicales – están en condición de vulnerabilidad ante los patrones, que siempre ganan, pues, si bien, pueden perder una batalla, pero no perderán la guerra y les resulta mucho más fácil y redituable, comprar a los líderes.
En nuestro país, en la naciente – ya no tanto – administración federal se está trabajando legislativamente en una nueva reforma a la Ley del Trabajo y al Artículo 123° constitucional, pero esta iniciativa -¡quién lo creyera! – es a iniciativa del gobierno de los estados Unidos y de Canadá – socios del nuevo tratado de Libre comercio – T-MEC – y condicionante para la aprobación de dicho tratado comercial; es más, el poderoso sindicato norteamericano de trabajadores del Acero concedieron el Vo. Bo a la iniciativa de reforma laboral que está en proceso legislativo y, todos, la votaron favorablemente ayer, último día de sesiones del segundo periodo legislativo.
Se atragantaron al decir que con esta nueva reforma Laboral se acabaron el charrismo, sindicatos blancos y habrá democracia, cuando los sindicatos son, históricamente, ejemplos de pseudo democracia, cuasi democracia.
Pero “nuestros” legisladores” olvidaron regular el llamado outsurcing – para ellos no existe esta triangulación laboral que comete varios omisiones-delitos contra los obreros al negarles salarios constitucionales, seguridad social, prestaciones y gratificaciones y lo más grave, no luchan porque el salario de los trabajadores mexicanos sea igual al de los trabajadores de Estados Unidos y de Canadá – donde es de 11 dólares por hora, que éste – el salario – sea por hora y no por jornada diaria, que fue uno de los acuerdos del primer TLC: igualar la zona económica, especial y particularmente, los salarios entre las tres naciones. Ellos, los legisladores federales, están entretenidos buscando el formato del contrato de las trabajadoras domésticas, que será un obstáculo para la estabilidad en y de, su trabajo.
Viene días aciagos para los obreros. Habrá mayor división: MoRena creará una central obrera y su líder será Napoleón Gómez Urrutia, senador de la República por la bendición de AMLO.
Feliz Día del Trabajo.