Provocado por recomendación-requisito sine cuan non – del Senado de los Estados Unidos – condicionó la aprobación del T-MEC en ese país – las instituciones legislativas de nuestro país están en la llamada vía fast track para aprobar la nueva reforma laboral y la iniciativa – proyecto de decreto de reforma Laboral, ya está en la H. Cámara de Senadores, dado que la H. Cámara de Diputados la aprobó en lo general y en lo particular por 417 votos a favor de MoReNa, PAN, PVEM, PES, PRI y PRD, 29 abstenciones, MC y un voto en contra – Sylvia Violeta Garfias, del PAN -. Este proyecto de decreto fue turnado-enviado a la H. Cámara de Senadores para su análisis y eventual ratificación.
Con este hecho, inicia la transición de juicios laborales del Poder Ejecutivo al Judicial y se crea el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, organismo descentralizado con personalidad jurídica y patrimonio propio, con plena autonomía técnica, operativa, presupuestaria, de decisión y de gestión.
El Centro Federal de Conciliación y Registro laboral tendrá una Junta de Gobierno que estará conformada por entidades gubernamentales a través de representantes de las secretarías de Hacienda y del Trabajo, así como de organismos autónomos, como el INAI, INEGI e INE, dándole certeza, autonomía e imparcialidad, terminando con el tripartismo que existía en las Juntas de Conciliación y Arbitraje y se crea el Comité Nacional de Concertación y productividad, en el que intervienen organizaciones patronales y de trabajadores, con facultad para realizar diagnósticos y emitir opiniones en materia de conciliación, negociación colectiva y registros laborales, sin que tengan injerencia en la vida institucional del centro Federal y de respeto a los principios constitucionales de representatividad en las organizaciones sindicales y de certeza en la firma, registro y depósito de los Contratos Colectivos de Trabajo.
Se dice que, literalmente, se garantizan la libertad y autonomía sindicales contempladas en los convenios 87 y 89 de la Organización Internacional del Trabajo, respetando los principios constitucionales de representatividad y consulta directa a los trabajadores mediante el voto personal, libre y secreto en la elección de dirigentes, conflictos de titularidad y celebración de Contratos Colectivos de Trabajo, nuevos.
El Partido Acción Nacional reclamó “estar de rodillas ante el gobierno de los Estados Unidos por el T-MEC y, además, consideró que faltó tiempo para analizar esta reforma”, reclamaciones ciertas, por cierto.
Desde su origen – negociación y firma del TLC – en 1993-1994 – se ha hecho a un lado y no se ha tocado la enorme diferencia existente entre los salarios de los trabajadores mexicanos y las de sus socios comerciales del Norte, así como el enorme distancia monetaria en la convertibilidad de las monedas de esos dos países y nuestro peso, muy a pesar de que el TLC recomendó abatir gradualmente estas diferencia económicas y transformar la zona geoeconómica en una única zona comercial, lo que tampoco en el nuevo T-MEC es respetado, ni el outsourcing.
Podrán decirse muchos resultados positivos de esta nueva reforma Laboral, pero en tanto no se ponga en práctica, todo es pura especulación, y buenos deseos.























