La cuestión de la seguridad social, de la inseguridad pública, en todo el país   aun más en este arranque de administración federal; aunque se digan con bombo, p latillo y luces y fanfarrias, cifras, declaraciones, gráficas  que indican el descenso  de  indicadores, la verdad,  la realidad es que todo se ha incrementado en grado superlativo, exponencial.

                Y   con todo que la sociedad nacional  requiere  resultados inmediatos, todos los protagonistas políticos, desde los gobernadores, presidentes municipales, autoridades estatales  y municipales  del sector de seguridad pública y / o participación ciudadana, así  como los  organismos  coadyuvantes en las tareas de seguridad nacional, incluso  la  llamada Conferencia Nacional de Gobernadores,  esperan  que sea el gobierno federal quien en  frente e l problema, particular o específicamente,  porque la mayoría de los delitos de   poco, mediano y alto  impacto   son, o se ubican, en el fuero federal y, finalmente,  porque la in  seguridad social es uno de los enormes  problemas nacionales  y que  en su momento,  el candidato a la  presidencia de la  República, ahora Andrés Manuel  López Obrador, ahora Presidente de la República, ofreció enfrentarlo y   resolverlo y su  gran  propuesta  fue la creación de la  llamada  Guardia Nacional, en  cuya conformación participarían el Ejército Nacional,  la Fuerza Aérea y  la  Marina, además  de la Policía Federal y   se lanzaría  convocatoria a la nación para que ingresaran voluntarios de todo  el  país; se espera conjuntar un cuerpo de 40 mil elementos.

                Para que el    Estado mexicano,  la  presidencia de la República,  pueda contar con un cuerpo de esta  conformación-perfil y s u distribución en  los  cerca  de 300  puntos más agudos y conflictivos en los que se dividió el  país,  se necesitaría  reformar la constitución política y ofrecerle  a  las fuerzas armadas  un m  arco legal q u e  formalice  su   repetido trabajo de realizar funciones de policías y   respaldo-coadyuvancia en el combate  a la inseguridad,  por un lado y por el  otro,  las fuerzas armadas no regresarían a sus  cuarteles, en por  lo menos 5 años.

                Debe llamar  la atención que  el candidato a  la  presidencia de la  República por el  partido MoReNa, Andrés Manuel López Obrador,  criticó la propuesta de Ley  de Seguridad   Nacional  que  en el último tercio de su mandato,  promovió Enrique  Peña Nieto y la calificó  de una militarización encubierta  y que, además, los elementos  de las fuerzas armadas  regresarían   a sus cuarteles y que, ahora como presidente de la República,  ratificó  la permanencia de los miembros del Ejército y Marina  en tareas de seguridad, su NO  regreso a los cuarteles y,  como nuevo elemento,  estuvo  lo referente a su mando superior  que sería de extracción militar – un consejo tipo Estado Mayor y  dependiente  del Ejército, de  hecho  de la secretaría de la Defensa Nacional -,  perfil que los partidos  de  oposición representados e n el  H. Congreso de la Unión  – PRI, PAN, PRD, MC -consideraban como  una militarización encubierta, disfrazada.

                Y esa oposición partidista demandaba una dirigencia civil, no castrense.