La ya ex ministra Margarita Luna Ramos se jubiló en el máximo órganos del poder Judicial del país – la Suprema Corte de Justicia – con fecha del 15 del presente y la presidencia de la República – Andrés Manuel López Obrador, atendiendo la respectiva legislación en vigor, envió una terna de candidatas para cubrir esta natural vacante.

Al       configurar esta terna con puras mujeres, la presidencia de la República enmienda su proceder   anterior –  en el caso de la vacante del ex ministro José Ramón Cossío, al proponer, ahora, una mujer, una ministra, para suplir a un varón -.   Con este proceder, independientemente de la determinación final, sin importar quién resultará electa, el máximo tribunal nacional conservará la presencia cuantitativa de ministras. 

Está en la opinión pública nacional y, sobre todo en los más interesados, los partidos políticos  que esta designación  no sea una determinación “carnal”, como se le llama ahora a la línea directa de intereses o afectivos o personales  o partidistas que influye en la última decisión y en el dedo con el voto que vale, circunstancias muy difícil de lograr, porque es imposible, que una persona, que un profesionista,  sea impoluto, inmaculado y sin inclinación hacia determinados intereses o colores.

Muy especialmente, el partido en el poder, MoReNa, y su líder nacional, el actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, muy posiblemente, tratarán de ser mano, decisiva en la selección-designación de la nueva ministra.

De los integrantes de la terna, dos de ellas, formaron parte de la terna anterior, permitiéndoles una segunda oportunidad, desechándose al llamado Veto Virtual que ha operado     en la mayoría de los relevos desde 1994.

El análisis de la actual terna se ha concentrado casi exclusivamente en señalar  que dos de  las  tres  abogadas  están  casadas con  personas cercanas a l presidente  de  la  República, pero nadie ha  pasado la línea al sugerir, como en la administración anterior, el famoso  conflicto de intereses y/o la  decisión “carnal”, por el lazo familiar=intereses que habrá-habría entre los dos poderes que  deben ser, cada uno, libres, autónomos, soberanos e  independientes para que sirvan de peso,  contrapeso y equilibrio entre ellos y, generalmente, entre ellos 3 poderes de la Unión – Legislativo, Ejecutivo y Judicial – cumpliendo  en la  práctica  la teoría republicana  de los  tres poderes representativos.

Mas curiosamente, en ninguno de los países de corte democrático, representativo y popular existe esa pureza de sangre, ese perfil inmaculado, esa inocuidad política, ideológica y partidista. Todos los Ejecutivos Federales – primeros ministros -, mediante diferentes mecanismos tratan de decidir en la designación final y con ello, mantener un perfil o una inclinación específica o vestir a la Corte de una característica muy definida: conservadora, liberal, inclinada hacia los Derechos Humanos, tolerante o intolerante hacia la definición o inclinación sexual, equilibrada, en fin. Estamos muy cerca del tiempo para conocer el nombre de la nueva ministra y generarse la idea del perfil de la Nueva Corte de Justicia de la Nación.