La recientemente enviada reforma política votada favorablemente por el H. Congreso de la Unión y enviada a las 32 legislaturas de los estados miembros de la Federación para su discusión y, en su caso, o votación o favorable o rechazo, es por donde se le vea un magnífico avance  político aunque sea una concesión del Poder político partidista.

Se abre una minúscula rendija  en el duro y diamantino broquel que los partidos políticos levantaron para proteger su monopolio  en el ejercicio del poder de representación  y  ELLOS,  que SON DEPOSITARIOS DEL PODER dan, porque esa es la palabra, DAN, CONCEDEN, OTORGAN  A LOS CIUDADANOS, QUE SON LA FUENTE ORIGINAL DEL PODER, un mendrugo, en micro rendija para que los ciudadanos entren a la lucha, a la competencia por el poder.


Como dicen los protagonistas de la vida partidista y política del país – diputados y senadores -: Con un movimiento cuidadoso y detallado, modificamos el perfil de nuestras prácticas democráticas y políticas en el país. Es una reforma política trascendente para la vida política del país y que, gracias al acuerdo de todos los grupos parlamentarios, con sus propias reservas, con sus propias convicciones, por encima de sus intereses partidistas, en beneficio del países, posible.

Los porcentajes establecidos como requisitos para que se apliquen las nuevas figuras, aparentemente son insalvables, pero la dinámica de la sociedad es  imprevisible, imparable, desconocida.

Si nos vamos a la experiencia política reciente – en otros países, por supuesto -, están los casos de California, en los Estados Unidos: Fue posible la consulta popular sobre impuestos, porque la ciudadanía respondió y rompió el porcentaje establecido por su constitución. En Bolivia, los ciudadanos respaldaron a su presidente, Evo Morales,  y rompiendo los porcentajes requeridos por su encaje legal, lo ratificaron como su presidente y en otros ejercicios de este tipo  lo respaldaron aceptando la presentación de reformas a la Constitución para permitir la reelección y/o la prolongación de su mandato y su programa de nacionalizaciones y expropiaciones. En Venezuela, los contrarios a Hugo Chávez han convocado a sus simpatizantes a conceder su firma  en la solicitud de nuevas elecciones, de ratificación de mandato y ocasionalmente han tenido éxito, pero en la confrontación definitiva, no logran los votos necesarios para destituirlo, pero el ejercicio se hace y es posible llegar a los topes cuantitativos requeridos.

Entonces, todo es cuestión de trabajo político y muy especialmente de quienes busquen las candidaturas independientes, las consultas ciudadanas, la ratificación – o revocación – de mandato.

Aunque  sea una dádiva, bienvenida  la reforma electoral y ahora será tiempo de los ciudadanos, de nosotros si deseamos que esto cambie: el monopolio del acceso al poder y quitárselo a los partidos políticos  y regrese a los ciudadanos, al pueblo.