El Capo de la droga, Joaquín, el Chapo, Guzmán Loera, mexicano, nativo de del rancho La Tuna, municipio de Baridaguato, Sinaloa, México – en alguna ocasión, por la revista FORBES fue considerado uno de los 10 Hombres más ricos del mundo; su primera detención en Guatemala, y su primera fuga de un CERESO de máxima seguridad – CERESO No. 2, Occidente Puente Grande, Jal.; posteriormente, redetenido y juzgado y ubicado en el CERESO No. 1, El Altiplano, estado de México, de donde se fugó a través de un túnel, vuelto a detener nuevamente y rápidamente extraditado a los Estados Unidos – ubicado en el centro Correccional Metropolitano de Nueva York, juzgado en una corte Federal, en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, en un proceso judicial que duró tres meses y tras 35 horas de deliberación, en seis días, el pasado martes12 del presente fue encontrado culpable.
Los cargos que se le imputaron fueron 10 delitos de narcotráfico, posesión de armas y lavado de dinero.
Brian Cogan, el juez que leyó el veredicto fijó la sentencia para el 25 de junio, sin embargo, el jurado lo encontró culpable de delitos que la ley de Estados Unidos castiga con cadena perpetua obligatoria, por lo que es muy probable que en los próximos días sea trasladado a la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, conocida como LA ALCATRAZ DE LAS MONTAÑAS ROCOSAS, CONSIDERADA COMO LA MÁS SEGURA DE LOS ESTADOS UNIDOS.
En un juicio en donde hubo de todo, desde amoríos, infidelidades, declaraciones 56 de testigos protegidos y deslealtades – 14 de los testigos fueron miembros de su cártel -, sobresalieron el férreo control de protección de identidades y discrecionalidad de las autoridades hacia los jurados y hacia el inculpado, se mostraron fotografías, tres libros contables detallados, cartas escritas por el Capo, mensajes de texto, llamadas interceptadas y confidencias – infidencias de miembros de su cartel-mafia-.
Por ser una oscura celebridad y notas de estos días, transcribo, fragmentos del reportaje-colaboraciones de Belinda Belsasso, enviada por el diario L A RAZÓN DE MÉXICO:
“A partir de la fecha e n que inició el juicio, el 25 de noviembre de 2018, quedó al descubierto el entramado internacional que se mueve en torno al narcotráfico, en este caso, del cártel de Sinaloa: testimonios completos de tres de los testigos protegidos más importantes del caso: Jesús, el Rey Zambada: Vicente Zambada Niebla, el Vicentillo y Dámaso López Núñez, el Licenciado.
Mientras la Fiscalía puso a El Chapo como el hombre que durante 3 décadas lideró una multinacional del crimen llamadas Cártel de Sinaloa, , la estrategia de la defensa fue poner a Joaquín Guzmán como un personaje de medio pelo-rango dentro del cártel.
Es por eso que la defensa de El Chapo inició con una bomba mediática al asegurar que el cártel de Sinaloa sobornó a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Luis Felipe Calderón Hinojosa para evitar la captura de Ismael Zambada, El Mayo. Lo diré de nuevo. El actual y previo presidente de México recibieron millones de dólares en s sobornos, aseveró el polémico abogado Jeffrey Lichtman.
Pero no fue todo: Lichtman aseguró que los gobiernos de México y de los Estados Unidos confabularon con El Mayo para incriminar a El Chapo como el líder del Cártel de Sinaloa. Y para demostrar su argumento señaló que en los últimos dos años desde que El Chapo fue extraditado a la Unión Americana, el flujo de drogas no ha parado…el negocio continúa como siempre.
Describió Guzmán Loera como un hombre sin importancia dentro del negocio del tráfico de drogas, cuya imagen ha sido elevada a la de un mito para desviar la atención de El Mayo, quien, dijo Lichtman, es el verdadero líder del Cártel. No sólo nunca ha s ido arrestado, sino que continúa con esta organización multimillonaria en dólares, señaló Lichtman.
Desde el inicio del Juicio del Siglo, el abogado Lichtman atacó duramente a los ex socios-testigos, empleados y rivales de El Chapo que estaban en e l Programa de Protección de Testigos y que cooperan con el gobierno, a quienes Lichtman calificó como degenerados, criminales y violentos, por lo que dijo al jurado que s u testimonio non debería ser tomado en cuenta.
Lo cierto es que el llamado Juicio del Siglo nos ha mostrado que en el entramado internacional, la conexión colombiana fue fundamental para la operación del cártel de Sinaloa.
El juicio contó con los testimonios de dos testigos clave de la fiscalía: el colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, Chupeta, ex líder del cártel del Norte del Valle y de quien se identificó como gerente de las operaciones del tráfico de drogas de El Chapo Guzmán: Miguel Ángel Martínez, El Tololoche. Chupeta detalló cómo El Chapo Guzmán había transportado miles de kilos de cocaína colombiana a Estados Unidos, mientras que El Tololoche detalló s u labor como piloto, además de recibir los aviones con cocaína , almacenar, enviar drogas y pagar.
En sus declaraciones, Ramírez Abadía detalló su relación de 17 años con El Chapo, la cual describió como uno de los negocios del narcotráfico más rentables en la historia moderna. Añadió que durante la década de los 90s llegaban tantos aviones con coca que parecía que Colombia invadía México.
Así comenzó una alianza que duró casi 20 años y permitió el traslado de 400 toneladas de cocaína colombiana. En un principio usaban aviones para pasar los cargamentos; posteriormente usaron botes de pesca. De acuerdo con el narcotraficante, de 1990 a 1996, Guzmán Loera ganó hasta 640 millones de dólares.























