Ante la situación de desabasto  de gasolina  – no de combustibles -que vive la zona centro del país y por considerarla  una visión objetiva,  sensata y crítica, transcribo  columna ANDANZAS, de Juan Ramón Moreno, publicada en diario LA RAZÓN, en su edición correspondiente al 11 del presente.

                El desabasto de hidrocarburos que se vive en nueve estados del país deja importantes aprendizajes   que la actual ad ministración  debe interiorizar para evitar repetir errores a lo largo del sexenio.

                Sobre la confianza. La  confianza es uno de loso principales  pilares de las sociedades contemporáneas. Empresarios e inversionistas destinan recursos  a proyectos de largo plazo porque confían   en que en el futuro  podrán cosechar  los beneficios generados; los ciudadanos cooperan con sus gobiernos porque confían en que habrá un retorno futuro: seguridad y servicios públicos, certidumbre  y estabilidad.

                La certidumbre (en el presente) y la confianza en el futuro permiten a los individuos planear  y trasladar recursos  en el tiempo (invertir), lo cual genera crecimiento económico, empleos y recaudación: bienestar. Por eso, un gobierno que provoca incertidumbre afecta directamente las posibilidades de desarrollo de la sociedad: los individuos que dejan de confiar en la gestión gubernamental también confían menos  en el futuro (mientras esa administración esté al mando), por lo que estará menos dispuesta a invertir y cooperar.

                Un gobierno que decide  combatir frontalmente el robo de hidrocarburos  debería aumentar   la confianza de sus ciudadanos. Pero ocurre lo opuesto si su estrategia es ineficiente, sino hay detenidos por  el robo que se denuncia, si provoca el desabasto de un insumo del que (desafortunadamente) todo el país depende, si pretende desestimar ese desabasto y si nadie en el gabinete asume una postura seria al respecto. ¿Se comportarán igual ante una crisis más grave?

                Sobre el flujo de la info0rmación. Mantener la confianza no implica   que los gobiernos deban  abstenerse de ejecutar medidas controversiales  o impopulares. Lo que sí resulta vital, es hacer un manejo adecuado del flujo de la información cuando se decida implementar ese tipo de medidas: si la ciudadanía es debidamente informada, enfrentará menor incertidumbre, podrá planear sus reacciones y, en principio, se mermará menos su confianza.

                Es de aplaudirse  que el Presidente decida combatir el robo de hidrocarburos, el problema está en que surgió un efecto secundario negativo y el gobierno pretendió opacar la información al respecto: no se informó que la estrategia elegida podría causar desabasto, se pretendió negar; cuando fue imposible hacerlo, no se explicó qué acciones concretas se están tomando para enfrentar  el problema, ni cuándo debería quedar resuelto.

                Sobre las consecuencias. Las compras de pánico  no se van a  terminar porque el Presidente  así lo solicite a los ciudadanos. De hecho, si un Presidente pide no hacer compras de pánico, parece haber buenas razones para hacer compras de pánico. Así reaccionan los individuos ante la incertidumbre y la desconfianza. Las compras de pánico y el malestar se van a controlar   cuando el gobierno tome la responsabilidad de satisfacer la demanda informativa: qué está ocurriendo, cómo se está solucionando y cuándo va a regresarse a  la normalidad.

                Continuando con el mismo tema y ofreciendo una disculpa por  utilizar comentarios de columnistas nacionales – que es excepcional el  doble hecho -, uso un fragmento de la columna PULSO POLÍTICO de Francisco Cárdenas Cruz, generalmente bien informado, publicada por el diario LA RAZÓN, en su edición del viernes 11 del presente:

                El desabasto de combustible que se registra  desde el pasado fin de semana y que se agravó  en el transcurso de ésta, continuaba hasta anoche en la ciudad de México y en una decena de entidades entre reclamos, críticas y exigencias ciudadanas y de dirigentes empresariales que demandan un inmediato cambio al plan gubernamental para combatir  el huachicoleo, que afecta a millones de personas, por el cierre de ductos.

No son pocos  los que coinciden en que en días o semanas venideros, mucho se hablará del estrechamiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones y se anunciará un eventual contrato de importación de petróleo venezolano.

Esas versiones arreciaron ayer, tras difundirse a través de redes sociales, que varios buques con más de un millón y medio de barriles de petróleo permanecían anclados frente a los puertos de Tuxpan y Coatzacoalcos, en espera de que se firmara  la adquisición de la misma,                que presuntamente fue cancelada  antes de finalizar el sexenio pasado.

Finalizo este uso de fragmentos de columnistas con otro de la columna GENTE DETRÁS DEL DINERO, DE Mauricio Flores, publicada por LA RAZÖN, en su edición, también, del 11 del presente:                                       

El hecho de que Querétaro no fuera tan golpeado por el desabasto – en comparación a Guanajuato  y Jalisco –   responde a que en la entidad a cargo de Francisco Domínguez, siguen abiertas las estaciones de gasolina de Exxon Mobil, que dirige Carlos Rivas, cuyo suministro lo importa de EU, mediante buques  y ferrotanques que no han sufrido ningún tipo de robo que padece PEMEX.

Algo semejante sucede   en otras regiones  del país, donde los nuevos distribuidores – nacidos  de la reforma energética – realizan la importación de cerca del 3% de la gasolina y del 20% del diésel que se consume en todo el país.    EXXON Mobil tiene también presencia en Hidalgo, San Luis Potosí y Nuevo León. ANDEAVOR, a cargo de Siomara Márquez, importa por buques para distribuir  en Baja California; CARVEL y BLACK GOLD, que dirigen Ricardo Román y Daniel Salazar, respectivamente, operan en Chihuahua; KOCH, a cargo de Christian Pérez abastece diésel en Veracruz. En tanto que GLENCORE importa combustible inglés por el puerto tabasqueño de Dos Bocas y ello permite que las estaciones G500, que dirige Luz María Gutiérrez sigan abiertas  en medio de la  crisis  de abasto en la red de PEMEX.