Se dice – bueno los teóricos así lo afirman – que un presupuesto es generador de inversiones y más si este documento es el de la Federación o el del estado o el del municipio -: ahí está registrado el monto de los recursos financieros que se ejercerá durante un lapso de tiempo determinado.
Si el presupuesto de ingresos es Federal, en este caso, indica, mayoritaria y porcentualmente, la fuente del ingreso y la dirección del gasto, inversión. (Para este año, la fuente mayoritaria del presupuesto de ingresos es fiscal, no son los ingresos petroleros, lo que es magnífico. -) El proyecto de presupuesto de la Federación 2019 rebasó los 3.5 billones de pesos y refleja el incremento en el mismo por la inflación del año, ya casi anterior: 2018.
Se formó una espuma que impide ver el agua y una polvareda que no deja ver el bosque.
El señor presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, – durante su campaña política que lo llevó a la titularidad del poder Ejecutivo federal prometió muchas acciones – becas a los NINIS, Tren Maya, 100 universidades públicas más, ubicar y construir el aeropuerto de la ciudad de México en la base aérea de Santa Lucía, etc. - si voto le favorecía. ¡Y le favoreció!
Ahora está empeñado en cumplirlas y sabe que para todo lo que prometió se necesita dinero y no hay más que el monto final del proyecto presupuesto de la Federación 2019.
Para estar en condiciones financieras de satisfacer sus ofertas políticas debió – y así lo hizo -, realizar recortes financieros en los que él, o ellos, juzgaron que no son líneas prioritarias – como siempre cultura, viáticos y servicios e inversión en el campo, etc. – y se puso el grito en el cielo.
Independientemente de las negociaciones para ajustar, equilibrar, balancear el presupuestos, las partidas, los Ramos, etc., debe pensarse en lo siguiente: existe las teorías, o de la cobija o del pastel…
Anualmente, es una misma cobija o un mismo pastel, que ya están determinadas las rebanadas o las fracciones de cada uno. Si a uno o a varios se les incrementa, se le debe reducir a otro u otros, no hay de otra o se cae en lo no recomendable: en la maquinita de hacer dinero – lo que generaría inflación y devaluación del peso - o en los préstamos, con los que se incrementaría la deuda pública, se cargarían más intereses.
Para evitar en todo lo posible estas desviaciones financieras debería cambiarse la política pública de asignación y debe ser Presupuesto Por Programas PPP y/o Presupuesto por Resultados – PPR - y aplicar estricto control presupuestario, hacer más razonada y congruentemente la administración pública, más austera, más honesta y transparente.























