El pasado fin de semana fue inédito: Fuerzas del orden – se informó     que 500 elementos de varias corporaciones de seguridad pública, tanto federales como estatales –  entraron a instalaciones residenciales de estudiantes universitarios – Lenin, 2 de octubre y Nicolaita -.

El coordinado operativo inició a las 4.00 de la mañana y, aunque fueron recibidos a  palos, lo que era lógico, como fue totalmente sorpresivo, no hubo mayor oposición física y los elementos de seguridad pudieron recuperar los vehículos retenidos  y que eran el centro de la amenaza-chantaje  si no se cumplían sus peticiones.

La cantidad de detenidos fue indeterminada – no hubo coincidencia en las cifras – y, resultó un hecho curioso: un bajísimo porcentaje  de residentes en las casas de estudiante era michoacano y, además, estudiante de alguna de las escuelas, institutos, preparatorias y/o facultades  de la Universidad Michoacana.

Los detenidos fueron sujetos al procedimiento formal y de rigor.

Ahora bien, vayamos al asunto.

Este acto del poder público fue bien visto y aceptado por la población de la ciudad capital, eso no tiene la menor duda. Incluso si se pidiera conocer el pensamiento de la inmensa mayoría de los michoacanos se podría asegurar que las palabras habrían  sido “¿por qué tardaron tanto?”

Mas siendo un acto de gobierno que pretendió recuperar, rescatar bienes del poder público secuestrados, debieron ser previstos los movimientos posteriores y estos se presentaron inmediatamente:  manifestaciones de las fuerzas de la CNTE y de organizaciones estudiantiles de la misma Casa de estudios en contra de lo que pudiera ser calificado como represión  y que fue un acto de gobierno.

¿Este acto genera certeza de que así se actuará en casos semejantes?

¿Se mostró músculo, punch,  a usar en todos los eventos de este tipo o solamente con los considerados más débiles? La ley es general y  obligatoria  como dijo la madre superiora, además de irretroactiva.

¿Se usará el mismo formato para la CNTE, otras organizaciones estudiantiles universitarias, Antorcha Campesina, taxistas, combieros y transportistas?

¿O será ejemplo de las varias varas que se aplicarán  para encontrar el orden y la paz perdida?

Este acto será valorado en su justa dimensión en el futuro, en función de los eventos  resultantes y de la forma como se resuelvan. Lo cierto es que la sociedad michoacana necesita certeza, tranquilidad y gobernabilidad.