Está por realizarse el primero de los dos debates que por ley deben protagonizar los cuatro candidatos a la presidencia de la República y aunque se sabe de antemano quien será el triunfador, se ha creado una expectación por el tempestuoso en intenso bombardeo de millones espots de los candidatos y sus partidos, sin que hasta ahora quede claro cuáles son sus propuestas y, lo más importante, cómo las cumplirán.
El debate previsto para este domingo 6 del presente será una oportunidad que tendrán los candidatos Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri para clarificar sus compromisos y la viabilidad de los mismos, pero también para conseguir o avanzar en la conquista de la confianza de los votantes.
De poco servirá un debate que se caracterice por las descalificaciones – que será la nota característica de Josefina Vázquez Mota, dado el perfil de su estratega, que relanzó su campaña y no ha despegado – y la carencia o casi total incompetencia mostrada en los casi sesenta días de campaña. Curiosamente quien la hará desatinar será Andrés Manuel López Obrador – acaso el de mayor experiencia en oratoria (eso se verá o dejará constancia de su involución), a quien, tanto ella – Josefina – como sus estrategas y Estado Mayor de su llamado “Cuarto de Guerra”, no le han concedido mucha atención y, deben tener cuidado, mucho cuidado porque ya casi los alcanzó. El candidato del PANAL bien puede crecer, pero su crecimiento poco importa porque no significa ni un riesgo para el puntero, ni para quienes pelean el segundo lugar de las posiciones y preferencias electorales, representadas en cantidades de representantes populares en el H. Congreso de la Unión para constituirse en la Mayoría Natural, o Construida, y en la Minoría Bisagra -, sobre todo si las acusaciones quedan en terreno de las suposiciones=presunciones – como quedarán, porque no contarán con un soporte real, como prueba jurídica, que las justifique.
Lo importante en este ejercicio democrático serán las ideas y soluciones a los grandes problemas nacionales: ECONOMÍA Y EMPLEO; SEGURIDAD Y JUSTICIA; DESARROLLO SOCIAL Y DESARROLLO SUSTENTABLE. SI LOS CUATRO CANDIDATOS DECIDEN DAR ESE PASO, LO PERCIBIRÁN EN LA SENSIBILIDAD Y PULSO DE LA CIUDADANÍA EN LOS DÍAS POSDEBATE Y EN LOS DOS TERCIOS DE LA CAMPAÑA POR VENIR, QUE SE MANIFESTARÁN EN CONFIANZA O RECHAZO.
De conformidad con las últimas encuestas conjuntas de casi todas las prestigiadas casas consultoras – PARAMETRÍA, MITOFSKY, BUEN DÍA Y LAREDO, GEA ISA E IPSOS BIMSA – el candidato puntero, Enrique Peña Nieto, en los dos meses de abril y mayo creció 3% y pasó de 48% a 5% de las preferencias electorales, en promedio. Josefina Vázquez Mota, disminuyó un 4.5%, pasando de 31% a 26.5, aproximadamente y Andrés Manuel López Obrador, aumentó 3%, pasando de 20.1% a 23%. En otras palabras, el puntero sigue su ruta ascendente y la disputa es por el segundo lugar y Gabriel Quadri está mejor sin moverse y sin abrir la boca, porque los efectos de sus palabras son desastrosos.
Muy seguramente quien haga la propuesta de más unidad, menos divisionismo y convoque el cambio con rumbo y sentido tendrá las simpatías y preferencias y se confirmará como ganador de este ejercicio que ya va siendo clásico.






















