En buena parte del mundo occidentalizado que tiene como modelo de vida la vida norteamericana y las naciones anglosajones – Canadá, Holanda, Países Bajos, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Uruguay, Argentina, etc. – se ha creado-inflado una burbuja de entusiasmo porque varios países han obtenido autorizaciones legales para el consumo de la mariguana para usos médicos y lúdicos.

Incluso en las recientes elecciones de los Estados Unidos – el SUPER MARTES 6 de noviembre – algunos estados presentaron a sus electores esta decisión y los que la votaron favorablemente, se unirán al grupo de 14 estados de la Unión Americana que ya la legalizaron, estatalmente, pues continúa siendo delito federal, el consumo de la mariguana para y por uso lúdico y médico; incluso, en varios estados de los Estados Unidos y en países como Uruguay, es el Estado – como nación y como territorio dentro de una federación -, el responsable de su autorización, siembra y comercialización, pues siendo una actividad autorizada, cobran impuestos, por la autorización-permiso y comercialización.

Nuestro país, reflejo de la vida norteamericana no podía dejar de imitar esta tendencia legal y se ha generado un amplio entusiasmo y, aunque desde tiempo estaban, pero congeladas, en esta legislatura federal ya existen iniciativas para su consumo por recomendación-uso médico y, ahora, la complementan con la propuesta de su legalización para consumo; incluso diversas iniciativas ya propone la cantidad de gramos autorizados a traer consigo el ciudadano, lugares prohibidos para su consumo y límites de edad para su consumo.

¿Qué pasará?

Seguramente será votada favorablemente y se autorizará su consumo para uso lúdico.

Curiosamente, en nuestro país se unió delincuencia organizada-miseria-pobreza-siembra –transportación-comercialización de mariguana-inseguridad y no existen datos concluyentes en ese sentido, sin embargo es la moda de la política ahora que ésta, la política se ha popularizado uy el pueblo, no la política, llegó al poder representativo.

No existen voces razonables, ni con autoridad moral, política, gubernamental, partidista, religiosa que señalen los riesgos y las consecuencias.

No existe seguridad de que el círculo de la mariguana con su autorización para consumo – la siembra será bajo autorización y/o amparo, los cuales tendrán sus limitantes – disminuirán la violencia; de acuerdo con el perfil de nuestra sociedad podría suceder a la inversa: lo incremente.

Se está procediendo muy demagógicamente: por votantes se están legalizando los vicios.
Ojalá que el Estado – sus tres poderes – no se equivoquen.