Ayer, en horario AAA, se realizó el primero de los dos debates, organizados por el Instituto Federal Electoral que por ley deben realizar los cuatro candidatos a la presidencia de la República, ejercicio y práctica político-electoral que realmente no fue un debate sino una pasarela para la presentación de promesas y argumentaciones por cada uno de los candidatos y sus partidos, aunque estos  últimos carecieron de voz y argumentación, mas lo hicieron a través de su candidato.    Algunas consideraciones:
1°.- En un futuro deben ser eso, debates, aunque civilizados, en el cual los candidatos si tengan tiempo para argumentar en su defensa, para debatir lo que se está expresando en contra suya por alguno de sus oponentes. Es deseable que se les conceda el tiempo suficiente para esa defensa-ataque.

2°.-Deben ser en otro horario, para que las actividades de análisis-crítica- defensa y argumentación, tesis-antítesis de personas, presumiblemente apartidista y sí objetiva, los desmenucen  y ofrezcan su valoración y reflexiones que servirán para formar y encauzar opinión.
3°.-Lo mejor de los debates viene al término de su realización: las mesas redondas, las entrevistas, los comentarios, los juicios de valor en todos los medios – impresos, radiofónicos, televisivos y portales informativos y las llamadas redes sociales -. Aquí se mide la capacidad de previsión, argumentación,  propaganda y publicidad política  de cada candidato.
4°.-Por lo visto y presentado y visto de cada candidato, se confirma que hasta el momento el puntero no cambió en nada sus ideas fuerza y el poder de convencimiento de su mensaje. Fue la visión de país y sociedad para el que ofrece trabajar si la sociedad le concede su voto. Su serenidad, convocatoria a la unidad  – y no al divisionismo -, su  seguridad, confianza, experiencia y conocimientos fueron muy manifiestos. Quedó claro que, de no darse un cataclismo no deseado,  la disputa es por el segundo lugar: Andrés Manuel López Obrador o Josefina Vázquez Mota, con la cercanía ascendente de Gabriel Quadri de la Torre, que lastima  y es lastimoso que su partido carezca de cuadros y estructura territorial y de la confianza y credibilidad de la sociedad.
5°.- Aunque no se pueden medir inmediatamente los efectos en términos de intención del voto, sí es aceptable que quienes pierden  se muestran inseguros, falsos – porque el auditorio lo percibe – les es bastante difícil recuperar el nivel perdido.
6°.- Fue evidente las intenciones de Josefina Vázquez Mota y de Andrés Manuel López Obrador de descontar, desinflar y destruir  ante las cámaras a Enrique Peña Nieto – pareciera que existía acuerdo, como en las  alianzas partidista electorales – y fue bastante notorio y sensible que Peña Nieto dio respuesta precisa, breve y directa a los señalamientos de ellos, por lo que la técnica de enredarlo, envolverlo,  en opacidades  para que gastara su tiempo  en las réplicas, trataron de que no presentara sus propuestas,  les fue completamente improductiva.
Josefina Vázquez Mota propuso acciones realmente imposibles de realización.  ¿Sabrá Josefina Vázquez Mota lo que significará para el país, sus instituciones y  su sociedad, eliminar las cuotas obrero-patronales?
¿Quién ganó el debate? En lo general, Usted y el Instituto Federal Electoral, porque vieron a los candidatos, cómo se comportaron y cómo dieron repuestas a las preguntas que sobre Economía y Empleo, Justicia, Desarrollo Social y Desarrollo Sustentable les fueron presentadas, con lo que tendrá más elementos para decidir. En lo particular, el puntero de las preferencias, Enrique Peña Nieto, sigue viento en popa  en la cresta de la ola y por el momento no hay nada que signifique riesgo de disminuir, ya no digamos, le dispute esa posición.