De todos los huracanes vividos o padecidos en nuestra América Latina durante los últimos años del siglo pasado y los cursados en lo que va del presente siglo, hay uno en especial que rebasa todos los predichos y supera cuantitativamente los daños económicos, físicos y sociales generados por estos fenómenos que se pueden predecir pero no evitar, ocurridos como ya lo indiqué en toda el continente Americano. ¡Los daños ocurridos por la furia de los mismos, lastiman más a quien menos tiene!
Son 32 ciclones los que han ocurrido en este aciago año de 2018, desatando su furia incontenible en nuestro país y en América Latina, según lo reporta la Comisión Nacional del Agua. Nueve de éstos (10 con el Trumps) han sido de categoría 3, o mayor; seis denominados como tropicales y uno como Nazi, ocurridos tanto en el Océano Atlántico como en el Océano Pacifico y curiosamente, nombrados con femenil gusto, salvo uno. Los nombres son: Norma, Olivia, Rosa, Sergio, y el mas dañino que permanece haciendo olas en el país norteño, y en Sudamérica de nombre ya conocido y que está calificado en las tres categorías más dañinas, mismas que han dejado grandes daños a lo largo del Atlántico Norte, pero principalmente por toda la América Latina.
A otros 14 huracanes se le denominó mayoritariamente con nombres femeninos, tal vez, por su grado de fuerza y peligrosidad destructiva, como Aletta, Bud, Daniel (masculino), Emilia y Jhon Kristy, Lane y me sorprende y sobresale por su locura giratoria, provocando estrés, mayor pobreza y destructiva maldad, calificándolo con el grado uno “Trumps”.
La Comisión Nacional del Agua y otras dependencias internacionales en esta materia, indican que, El Ciclón, es un sistema de tormenta que mantiene un centro de baja presión, con ciertas bandas de lluvia y con fuertes vientos, mismos que se empiezan a formar generalmente en las aguas tropicales y o subtropicales, devastadas por el imperialismo trumpiano.
Mayoritariamente los nombres aplicados a los huracanes, son de corte femenino y me causa rareza que este género del que escribo, impere en los nombres de los ciclones o huracanes, cuando el enunciado es mucho más cariñoso que dañino.
Pero, ¿cual es la diferencia entre un ciclón, un tifón, un huracán y un tornado?… ¡Ninguna! Los Ciclones son un sistema de tormentas que tienen un centro de baja presión y bandas de lluvias, mismas que giran en una espiral con muy fuertes vientos, que generalmente se originan en las aguas tropicales o subtropicales. Pero cuando éstas se suceden en el Hemisferio Sur, las espirales giran en el sentido de las manecillas del reloj y se le denominan con el nombre de tifones; en cambio, cuando las mismas torrenciales lluvias con viento se presentan en el hemisferio Norte del Océano Pacífico y en el golfo de México, se le conoce con el nombre de huracanes.
El tifón Trumps, golpea y amenaza con su vociferada y chillona voz, lastimando a las islas asociadas y a cientos de miles de puertorriqueños que en ellas habitan. El huracán generador de tornados, le vale nada de lo que se suceda en toda la América Latina y menos aún, lo que pueda sucederle a la caravana de miles de peregrinos que se dirigen hacía la frontera Norte de México.
No le importa ni siquiera su Estado Asociado de Puerto Rico, menos le valen nuestros vecinos sureños, mismos que se dirigen en busca de nuevos horizontes y mejores perspectivas de vida. ¡Lo encontrarán? …¡Hago votos porque así sea!.
El curso del Trumps, cuando va en sentido contrario, se le conoce como un Huracán, y cuando se va contra los países del Pacífico, se le denomina como un Tifón, pero siempre será como un Tornado, por su irresponsabilidad y su falsedad.
























