Es muy conocido que nuestra frontera sur – básicamente la del Río Suchiate – es un cedazo y por ahí, ante la displicencia-omisión y hasta complicidad de las fuerzas policiales, fuerzas armadas nacionales y elementos del Instituto Nacional de Migración, población migrante de centroamericanos hacen su agosto y viajan, atravesando el país por una de las tres o las tres rutas: el golfo, rumbo a Texas y Florida; el centro, para Oklahoma e Illinois y el Pacífico, con destino California – todas hacia el norte para tratar de llegar al país de los sueños, el american dream., no importa el precio, aun a costa de su vida o de su honor, si es que aun existe y tienen.

Usualmente, viajan en grupos familiares o regionales y los polleros o coyotes, dependiendo de la cantidad y calidad de sus clientes los transportan hacinados hasta en tráileres como ganado o mercancía perecedera; no son escasos los hechos en los cuales mueren aplastados o sofocados por las condiciones y limitaciones; algunos se convierten en dramáticos y trágicos tráileres mortuorios.

Mas ahora, por las razones que sean constituyen caravanas y estas organizaciones se convierten en grupos de presión, que a pesar de que violan las leyes migratorios, y estado de derecho, exigen reconocimientos, derechos y trato humanitario y hasta respaldo de las organizaciones internacionales e instituciones de Derechos Humanos y, como se está dando en nuestro país, el ofrecimiento de autoridades o posibles=seguras autoridades de concederles trabajo y atención humanitaria.

En nuestro país están en tránsito dos caravanas, con una distancia en su formación, acaso de diez días y con varios kilómetros de separación entre ellas y toda la publicidad y difusión de los Medios que cubren la nota y la hacen la de “Ocho”.

Existe otra, muchas perspectivas.

Una de ellas es ésta: son organizaciones muy bien estructuradas y organizadas logísticamente, lo que significa dinero, mando, intenciones y recursos. ¿Cómo es posible ofrecerles las tres comidas, agua y atención de salud, además de ciertas medidas de seguridad para su protección, a más de dos mil personas?

Analistas suponen que entre la muchedumbre de centroamericanos viajan miembros de la delincuencia organizado, tratantes de blancas y hasta cuasi terroristas, en el menos mal de los casos y el más grave, pero posible, que los líderes de estos movimientos sean movidos=utilizados por grupos políticos con fines electorales o de la política oscura, como por la CIA, el partido Republicano, o Demócrata norteamericano, con la intención de atemorizar a los electores sobre los peligros que representan este tipo de corrientes migratorias.

Ya se los dijo el presidente norteamericano, Donald Trump: si a nuestras fuerzas armadas y policiales avientan piedras, les contestaremos con balas. Por cierto ya están distribuidos en la frontera norte más de 20 mil efectivos de las fuerzas armadas+Guardias Nacionales para impedir el cruce de estos grupos de presión. ¿Quién ganará?