Jair Bolsonaro ofreció disminuir impuestos a los empresarios y regresar a los niveles económicos y de seguridad pública del siglo pasado y regresar y conservar los valores tradicionales nacionales.
Fundamentalmente Bolsonaro tendrá como ejes de su política pública, en Economía: privatizar TODO lo privatizable, sin embargo estas medidas no incluyen las paraestatales Electrobras ni Petrobras, que son básicas para la economía brasileña; el argumento por el cual no se ofrecerán, en esta primera etapa de su administración es porque las podrían comprar los chinos, a quienes ven como parte del infierno rojo y comunista.
En Educación, Bolsonaro propone regresar a la orientación cultural ultra conservadora sin educación sexual en las escuelas. Durante su campaña no ocultó su homofobia, postura que preocupó incluso a sus aliados ideológicos, como la excandidata presidencial francesa, Marie Le Pen.
En sector de la religión, el presidente electo Jair Bolsonaro está ligado a los sectores más conservadores de la Iglesia Evangélica, a la cual pertenece. Uno de sus principales aliados es la Iglesia Universal del Reino de Dios, una poderosa estructura que ha sido clave en la militancia a su favor.
En el sector de la política pública, el presidente electo Jair Bolsonaro prometió movilizar a los militares y a las fuerzas policiales en una guerra contra la delincuencia. Su estrategia de aplastamiento lo acerca a las tácticas sin límites del presidente filipino Rodrigo Duterte. También está a favor de abrir, de respaldar, de liberar el acceso de la población a las armas.
En relación con el poder Legislativo – su partido ya de hecho en el poder, está consolidado con la presencia – vía electoral – de exjefes militares que aprecian como él la dictadura que gobernó al país por más de 20 años. Esta presencia en el H. congreso – de exjefes militares – la mayoría pensionados-retirados – suma más de 20, entre mandos militares superiores y jefes policiales.
Jair Bolsonaro se une a varios políticos de extrema Derecha que se han hecho del poder como el vice primer ministro de Italia, Matteo Salvini y el Primer Ministro de Hungría Viktor Orban, el presidente de Turquía, Endorgan Tullip, el propio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y Pedro Sánchez, en España, por citar algunos.
(Tras su derrota el candidato del PT, Frenando Haddad – sentenció que respetará el resultado electoral, pero, curiosamente, se abstuvo de felicitar a su rival triunfador – afirmó que:… desde la oposición velaré para que se respete la parte de la población que no concuerda con las ideas de extrema derecha del presidente electo…Defenderemos nuestro punto de vista respetando la democracia, especialmente por lo que está en juego…Tuvimos más de 46 millones de votos, representamos una parte expresiva de la población brasileña que necesita ser respetada…una gran parte de la población diverge de la mayoría y merece respeto. El PT no dejará de luchar por el fortalecimiento de las instituciones hasta las próximas elecciones).
De entre todas las felicitaciones que recibió de jefes de Estado, destacan dos: A.- Pedro Sánchez, presidente del gobierno español: El pueblo brasileño ha decidido su futuro. Los desafíos serán enormes. Brasil siempre contará con España para conseguir una América Latina más igualitaria.
B.-Luis Almagro, Secretario General de la OEA: Felicitamos al presidente Electo Jair Bolsonaro y aplaudimos su mensaje de verdad y paz. Cuenta con el compromiso de la Secretaría General de la OEA.























