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La historia en breve
Ahí están tus “ratings”, Salinas
Ciro Gómez Leyv

Con la altanería del patán, y luego de que los directivos del futbol decidieran empalmar un partido de la liguilla con el primer debate de candidatos presidenciales, Ricardo Salinas Pliego tecleó en su cuenta de Twitter: “Si quieren debate, véanlo por Televisa, si no, vean el futbol por Azteca. Yo les paso los ratings al día siguiente”.
Pues, bien, llegaron los ratings. Lo menos importante es que el debate, transmitido por el Canal 5 de Televisa, tuviera más audiencia que el juego Morelia-Tigres, difundido a la misma hora por el Canal 13 de Tv Azteca: 10.4 puntos el debate, contra nueve del futbol.
Digo lo menos, porque solo demuestra una vez más que el televidente no es estúpido, como pareció asumirlo el dueño de Tv Azteca. Si se le pega la gana, un domingo ve futbol. Y al siguiente puede ver política, o telenovelas, o concursos. O nada.
Más interesante, en cambio, es atestiguar cómo pasan los años, casi dos décadas ya, y la televisora de Ricardo Salinas no ha sido capaz de remontar el lejano, mediocre segundo lugar frente a Televisa, que le sigue ganando de todas, todas.
“El lunes les paso los ratings…” OK, Salinas: futbol en el Canal 13, nueve puntos; Pequeños gigantes, en el Canal de las Estrellas, 17 puntos. Dos a uno a favor de Televisa, como de costumbre.
¿Cómo explica el segundo hombre más rico de México esos 19 años en la medianía? ¿O los 19 años de irrelevancia de sus noticieros? ¿O la pobreza para generar talentos del tamaño de los que genera la televisora contra la que, supuestamente, compite?
Ahí están tus ratings, Salinas. Para que te sigas celebrando.

El asalto a la razón
Indignante “disculpa” del IFE
Carlos Marín

Julia Orayen contó anoche con Carlos Puig (MILENIO Televisión) que se enteró apenas el viernes de que sería la edecán del debate de candidatos.
El sábado supo que debía ir de vestido blanco y largo, así que se puso el único que tiene.
“Nunca pensé que el escote se iba a abrir tanto”, reconoce, y afirma que ninguna de las personas con quienes trató (fueron “cuarenta y cinco”, dijo) le sugirió portar un traje sastre formal.
El súbito escándalo en que se encuentra “está un poco fuera de proporción”, supone.
Ayer, su posdebate fue dar muchas entrevistas… y escuchar propuestas de trabajo (analizará las mejores opciones, dice). Los comentarios negativos que circulan, comenta, “no me quitan el sueño”.
Es una pena que el IFE se enterara de su existencia hasta que hizo su memorable aparición de 18 segundos en las pantallas.
Lástima, se habría evitado el bochornoso comunicado en que los consejeros lamentan “el desacierto de producción asociado a la vestimenta de una edecán…”.
No merecen la disculpa que ofrecen “a la ciudadanía”.

En Privado
Cada quien su ganador
Joaquín López-Dóriga

Hemos pasado del predebate por el debate al posdebate, y estamos como antes del debate: nada ha cambiado.
Sin embargo, reconozco que el debate fue más atractivo de lo que yo esperaba, que no esperaba nada, y que tuvo como máxima expresión ver a los candidatos en un cara a cara, que no habían tenido, en el que Andrés Manuel López Obrador quedó por debajo de la expectativa que había creado, la mayor de todas; Josefina Vázquez Mota se quedó, cuando mucho, como llegó; y Enrique Peña Nieto, que tenía expectativas cero, superó éstas y los señalamientos sobre su incapacidad de hilar dos palabras, a lo que respondió con una estrategia de responder, a veces iniciar la ofensiva, y plantear, llevándose más tiempo en el primer enunciado, contestar, que en el segundo, proponer.
Sobre quién ganó, cada quien tiene su versión, de acuerdo a sus simpatías, intereses o partido, y no cambia. El debate no modificó en nada sus preferencias, y no tengo claro, aún, si este primer duelo haya logrado mover a los indecisos. Eso del ganador, salvo desastre en contrario, es siempre algo muy subjetivo, tanto, que ahí están las encuestas de tres medios que vieron ganar cada uno a un candidato diferente.
Reforma dio vencedora a Josefina Vázquez Mota, Unotv (María de las Heras) a Andrés Manuel López Obrador y El Universal a Enrique Peña Nieto, que fue el único que no se declaró ganador.
Por eso digo que salieron como llegaron.
En lo personal, tengo claro que este debate no provocará grandes movimientos en las encuestas y menos modificará el orden de los candidatos.
Debo apuntar que no doy ganador a Gabriel Quadri porque desde su último lugar, tiene un punto, lo suyo sería una victoria, por intrascendente, pírrica, que en política no sirve para nada. ¿Quién quedó hace seis años en cuarto lugar?
Ahora habrá que esperar el debate del 10 de junio, en Guadalajara, última oportunidad para alcanzar a Peña Nieto, lo que sabe muy bien Vázquez Mota, y mejor López Obrador.
A ver sí allí sí.
RETALES
1. ¡BOLAS! Jesús Tapia, productor del debate, dijo que le resultó difícil encontrar una edecán de 1.65, casi todas las modelos son más altas, que no sobrepasara la estatura promedio de los candidatos. Y que, efectivamente, no supervisó la vestimenta;
2. PANTALLA. El Gobierno del Distrito Federal aportó el escenario del domingo en el Zócalo para Andrés Manuel López Obrador. En principio era una “pantalla” para que la gente viera el debate y luego llegó su candidato; y
3. BATALLA. Grandes fiestas por los 150 años de la batalla de Puebla que algunos vieron como el inicio de la precampaña de Rafael Moreno Valle hacia la Presidencia de la República. Diríamos 1862-2012-2018-2024.
Nos vemos mañana, pero en privado.

Día con día
Impresiones del debate
Héctor Aguilar Camín

Mi impresión es que el debate de candidatos presidenciales celebrado el domingo no lo perdió Peña Nieto, lo desperdiciaron sus perseguidores intermedios, Josefina y López Obrador, y lo ganó Gabriel Quadri, el absoluto último lugar.
Es un resultado extraño, solo posible en la lógica de un sistema electoral que ayuda mucho a partidos que representan poco.
La audiencia votó mucho por el candidato más novedoso, sin saber o entender que es el más capturado por los intereses creados, en este caso los del sindicato magisterial lidereado por la maestra Elba Esther Gordillo.
Asistimos a la premiación democrática de un poder fáctico poco democrático. A mi juicio este es el hecho mayor, no muy grande, del debate del domingo pasado.
Ni Josefina ni López Obrador ganaron lo que necesitaban para volverse competitivos con quien persiguen. El triunfo de Quadri no amenaza la ventaja de Peña porque no le construye un competidor cercano.
En la práctica, la candidatura de Quadri empieza a funcionar como una ventana de fuga para quienes no quieren votar por ninguno de los candidatos competitivos,  pero tampoco se sienten cómodos absteniéndose o votando nulo.
Quadri parece haber capturado a muchos de estos votantes indecisos en su primera salida. Pero la salida es el anticipo de un encierro: el de la negociación del SNTE  con el nuevo gobierno desde una posición de relativa legitimidad electoral.
Pienso en el espacio extraordinario que había, que hay, en nuestro sistema de partidos para un candidato independiente. Me fastidia pensar que lo más parecido a un candidato independiente en estas elecciones, ha sido el más dependiente de todos.
No sé si todo esto tendrá un efecto importante en las tendencias de votos registradas hasta ahora. No lo creo porque la audiencia total del debate fue solo una décima parte de la audiencia total posible (rating de 10 puntos).
El debate se mantuvo fundamentalmente en los terrenos del llamado círculo rojo, no saltó a los rangos, ni podrá tener la frecuencia de un impacto nacional que pudiera cambiar sustantiva y duraderamente la intención de voto previa.

Trascendió
Trascendió

Que si el debate se gana en el posdebate del día siguiente, Enrique Peña Nieto se llevó el lunes.
Él y su coordinador de campaña, Luis Videgaray, tuvieron el doble de apariciones en los noticieros y programas informativos de radio y televisión que sus rivales del PAN y las izquierdas.
Y aquí sí que todos estaban invitados a prácticamente todos los espacios. Sólo que los priistas decidieron “pedalearle” más duro.
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Que muy a fuerzas, el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, aceptó acompañar ayer en el Teatro Metropólitan al candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador.
Pero como Vicente Fox con Josefina Vázquez Mota, nadie espere ver a Ebrard recorriendo el país en mítines con el tabasqueño.
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Que si me “hubieran pedido un vestido formal, ¿en qué momento me hubiera presentado con ese vestido blanco?”, respondió ayer Julia Orayen a la recurrente pregunta de si le pasaron el dressing code para el debate del domingo.
Y es que los consejeros del IFE ya no sabían a quién echarle la culpa por el look de la edecán. Tuvo que salir el consejero Lorenzo Córdova a señalar que se trató de una estupidez, para que sus compañeros dejaran de darle vueltas al asunto.
¡Una “estupidez”! ¡Sopas!
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Que los senadores perredistas, encabezados por su coordinador, Carlos Navarrete, se fueron la semana pasada a festejar el cierre de legislatura al restaurante El Asado Argentino, de la colonia Juárez, con el guitarrista Chamín Correa y otros cantantes.

Varios pidieron que Navarrete cantara a dúo con el ex gobernador michoacano Leonel Godoy, que con los recientes “problemitas” que le han aparecido a Fausto Vallejo, gobernador de Michoacán, anda tranquilo, porque ya no se habla de los desvíos y la deuda detectados en su administración.
¡Bendito San Nicolás!
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Que la conferencia de prensa que ofreció el ahora obispo emérito de Ecatepec, Onésimo Cepeda, puso nerviosos al presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Carlos Aguiar Retes, y al nuncio apostólico Christophe Pierre.
Ambos estuvieron investigando si Onésimo había hablado “algo” respecto a ellos y de la decisión del papa Benedicto XVI de no designar aún al obispo sucesor.


Política cero
¡Chichis pa’ la banda!
Jairo Calixto Albarrán

Quién iba a pensar, quién iba a pensar, que por unas chichis la iban a ex comulgar. Hoy la legendaria edecán del debate —a la que podemos recordar por películas como Quadri se me descuadró y La polaca me da risa—, es acusada por los profesionales del golpe de pecho de oscuro objeto de deseo, elemento distractor y, casi, casi, culpable de la caída del imperio Austro-Húngaro. O sea que por gente como ella prácticamente se desató la Cristiada.
Digo, justo cuando el IFE nos había demostrado que tenía algo más que atole en las venas y que a pesar de lo rígido y sin gracia de su historia reciente era capaz de un acto de mediano atrevimiento, saca a pasear su onda culpígena para ofrecer disculpas por el pronunciado escote de la edecán. Con tal de no abandonar su trono como amo y señor del anticlímax, Leonardo Valdés anda ahí de santurrón. Ya me imagino, ahora las encargadas de llevar el próximo show electoral, que sin duda será tiesa como una misa con tres obispos, tendrá en calidad de edecanes a unas mojas del perpetuo socorro, o ya de plano, algunas sagradas de los Legionarios de Cristo.
Pero claro, la Nueva banda TimbirIFE tiene la culpa por haber dejado el tema de la producción en manos de un hombre formado en Tv Azteca, acostumbrado a generar cosas como Venga la alegría, mismas que trabajan bajo la lógica siempre democrática e incluyente del “¡Chichis pa’ la banda!
A menos claro que, como dicen los profesionales del sospechosismo y el compló, el productor hubiera querido conformar una cortina de humo alrededor de la patiza que le estaba dando los Tigres al Morelia de su jefe. Así, conforme se acrecentaba la goliza la televisora iba perdiendo audiencias. ¿Sería esa la razón por la cual Ricardo Salinas Pliego no ofreció los ratings como había prometido?
Lo bueno que frente a todas estas historias de golpes de pecho y vela perpetua, aparece la voz sensata del candidato Quadri que, luego de elogiar a los carabineros pinochetistas y a los carabinieri italianos que ahí se dan de topes en lo que a ejercer el monopolio de la violencia se refiere, pasó a explicar su escaneo sobre la banda ancha de la edecán con un patético “Es que nunca he estado cerca de una playmate”.
El subtexto es: como me la he pasando estudiando y linchando populistas no he podido darle vuelo a la hilacha.
¡Ay miiii viiiidooooo, el Electropuro!
A ver si los del Panal le hacen el favor de darle al ChikiliQuadri —como el consentido de la profesora— no un baño de pueblo sino de teibol.

Interludio
¿Peña ganador? ¿Cuadri ganador?
Román Revueltas Retes

Habría que avisarle a don Gabriel Quadri que eso de que los otros candidatos —los “políticos”, como él dice, reivindicando para sí mismo otro pelaje o, dicho más elegantemente, una condición humana muy diferente, la de simple ciudadano (hagan de cuenta que es uno de nosotros, estimados lectores)— se tiren los trastos a la cabeza y que alterquen y riñan y peleen y combatan y ataquen y embistan y agredan y arremetan, se debe, precisamente, a que están, pues sí, en una pelea, es decir, luchando unos contra los otros, contra adversarios a los que, vaya perogrullada, deben de vencer.
El candidato de Nueva Alianza va de comparsa, de figurante, de curiosidad vagamente exótica en su papel de aspirante sin posibilidad alguna de meterse siquiera a la gran final. Y, naturalmente, se puede permitir el lujo de decir lo que le da la gana lo cual, si lo piensas, es algo muy refrescante y muy novedoso en ese medio político nuestro donde la regla de oro es no proferir ninguna idea que te pueda comprometer de verdad.
¿Inversión privada en Pemex? Ni se hable del asunto. ¿Meter en cintura a los sindicatos “únicos” o, mejor aún, promover la creación de todos los sindicatos que quieran los trabajadores para que compitan entre ellos? Ave María Purísima, qué herejía. ¿Dejar de tirar el dinero a la basura subsidiando combustibles que despilfarramos en nuestras trocas de ocho cilindros? Quien lo proponga se está disparando a los pies. Y, bueno, quien lo planteó fue, justamente, Quadri y con ello pudimos escuchar por vez primera, algunos de nosotros, lo que realmente queríamos oír (otros no, otros quieren que papito gobierno siga malgastando la plata de todos). Si este hombre tuviera la más remota posibilidad de gobernar no soltaría tamañas verdades pero, miren, sabe que no llegará así que puede hablar como la gente.
En lo personal, Peña Nieto me pareció un tipo muy bien plantado cuyo desempeño, ahí en el plató, contradice la especie de que no sabe expresar ideas en un entorno adverso. Pero, en fin, es mi opinión y nada más. Punto final.

Juegos de Poder
Ataques a Peña y su defensa
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR

En suma, el que mejor atacó fue AMLO; a Josefina le faltó punch y el mexiquense se defendió mejor de lo que se esperaba de él.

En lo personal, el atractivo central del debate presidencial eran los ataques que recibiría Peña y como los contestaría. Lo demás me parecía secundario porque un debate político es hijo de las circunstancias de ese momento. El candidato del PRI llegaba como puntero indiscutible en las encuestas, muy alejado de Vázquez Mota y López Obrador. Era lógico, por tanto, que los candidatos del PAN y de la izquierda se lanzaran contra el priista para tratar de cerrar la enorme brecha que los separa.
Por vez primera durante esta campaña vimos un ataque conjunto de Josefina y AMLO en contra de Peña. Creo que se tardaron. Tenían que haberlo hecho antes. Pero, en fin, en el debate finalmente lo hicieron. El problema es que Peña lo esperaba y tuvo la oportunidad de prepararse. No hubo, en este sentido, un ataque que sorprendiera al puntero en las encuestas y, por tanto, el impacto de los golpes fue menor.
Salvo uno. López Obrador le propinó un gancho al hígado que supongo dejó viendo estrellitas a Peña. El perredista argumentó que el priista era hechura de su tío, Arturo Montiel, ex gobernador del Edomex, acusado de corrupción. Peña contraatacó recordando la corrupción de René Bejarano cuando AMLO fue jefe de Gobierno del DF. Y aquí es cuando AMLO soltó un golpazo.
Le recordó a Peña que no sólo Bejarano había sido acusado de corrupción sino también su secretario de Finanzas, Gustavo Ponce, pero que ambos personajes habían ido a parar a la cárcel. La diferencia, dijo, es que Peña, que fue el equivalente de Ponce durante la administración de Montiel, estaba ahí debatiendo para ser Presidente. Ese ataque, me parece, sí sorprendió y desequilibró al candidato del PRI. AMLO estaba sugiriendo que en lugar de estar ese día en el WTC, Peña debería haber estado en Almoloya junto a Ponce.
En ese momento, López Obrador tenía al priista en las cuerdas. Y por increíble que parezca, en lugar de rematarlo, lo dejó de atacar. No entiendo por qué.
Josefina, por su parte, trató de conectar varios golpes al priista. El que, al parecer, más le dolió, fue la estadística de que durante su gestión como gobernador del Edomex, este estado fue la segunda entidad más corrupta del país de acuerdo con Transparencia Mexicana. Peña no supo qué contestar y recurrió al ataque a Josefina por su récord faltista como diputada.
El candidato del PRI no dejó pasar los golpes. Salió a defenderse e incluso a atacar. Algunas veces lo hizo mejor que otras pero, tomando en cuenta que era el que tenía más que perder, creo que salió relativamente bien librado del debate. Además, para beneficio de Peña, salvo el golpe arriba descrito, no le sacaron nada nuevo. Recibió muchos golpes, pero ni Josefina ni AMLO lanzaron una bomba nuclear que generara un escándalo mayor.
En suma, el que mejor atacó fue López Obrador; a Josefina le faltó punch y Peña se defendió mejor de lo que se esperaba de él. (Sobre el cuarto candidato, que muchos creen que ganó el debate, no hablo porque su candidatura es, como dije ayer, un engaño de la maestra Elba Esther Gordillo para ponerle una cara bonita a un partido impresentable).
Un último detalle. Gracias a una invitación del IFE, asistí al debate en el WTC. Había seis salones separados. En uno estaba el estudio donde debatieron los candidatos. En otros cuatro espacios estaban los invitados de cada uno de los candidatos. Y en el sexto se encontraban las autoridades electorales y sus convidados. Entiendo que el debate sea en un estudio separado donde sólo entren los candidatos y el equipo de producción.
Pero me parece increíble que no puedan ver un debate en el mismo salón tanto las autoridades electorales como los invitados de los cuatro candidatos. Cada quien se fue a verlo con su tribu. Todos separados. Es una fotografía nítida de la falta de civilidad que existe entre nuestra clase política nacional: no pueden ver todos juntos, en el mismo cuarto, un debate presidencial.

Itinerario Político
Peña, las pifias
Ricardo Alemán
EXCÉLSIOR

A contracorriente de lo que opinan quienes creen que el mexiquense hizo un buen papel, aquí creemos que el abanderado del PRI salió debiendo.

Hasta las 20:00 horas de hoy, aún no se sabe, bien a bien, cuánto perdieron y/o cuánto habrían ganado en las preferencias electorales los candidatos presidenciales, luego del primer debate.
No se sabe, incluso, si el debate movió o no los números en las encuestas, a pesar de que se especula que Peña Nieto pudo ver reducidas sus preferencias; que la señora Vázquez Mota y el señor López Obrador pudieron ver crecer sus números en las encuestas y que el único ganador seguro sería el señor Quadri, cuyo partido habría alcanzado su registro luego del eventual triunfo del pupilo de la señora Gordillo.
Pero lo que sí es posible saber —y fue evidente desde el mismo debate— es que el puntero de la contienda pareció equivocar la táctica diseñada por sus estrategas. Y es que, más allá de que vimos a un Peña Nieto de carne y hueso, capaz de articular sin anotaciones; a un candidato respondón que no estaba dispuesto a dejar pasar nada en su contra, lo cierto es que estuvo lejos de lo que muchos otros esperaban. ¿Qué falló y por qué?
A los ojos acuciosos, fue evidente el nerviosismo de Peña Nieto, lo cual se magnificó cuando empezó el golpeteo en su contra. Trastabilló en ocasiones, equivocó palabras, cambio el género y no pudo calcular el tiempo de sus intervenciones. Además, fue evidente su enojo ante la andanada que, a dos manos, le recetaron tirios y troyanos; la señora Vázquez Mota y el señor López Obrador. Y resulta que ya enojado, por momentos, Peña perdió la compostura, como cuando repetía un mecánico “no tengo tiempo”, frente al ataque desde dos flancos.
Pero eso fue lo de menos. Acaso lo más cuestionable es que Peña “mordió” todos “los anzuelos” que le tiraron sus adversarios. Es decir que cada golpe le robó tiempo a las propuestas, para responder trastabillante, corto y mal a las acusaciones, señalamientos y ocurrencias lanzadas en su contra. Entre el electorado esa falla dejó la percepción de que no tuvo la capacidad y menos los argumentos para responder, de manera puntual, las andanadas que le lanzaron la candidata azul y el abanderado de las izquierdas.
Y decimos que “mordió el anzuelo” porque la mayoría de los obuses lanzados por Josefina y Andrés, no eran más que viejos refritos que, por meses, han utilizado contra el mexiquense los malquerientes, y que han sido respondidos en otros momentos y en todos los tonos. Lo cierto es que Peña debió aprender de su heredero, Eruviel Ávila, quien nunca cayó en la provocación y que —con la estrategia de la mantequilla, porque todo se le resbaló— sacó de quicio a panistas y perredistas, a los que dejó muy atrás en las encuestas. ¿Qué debió hacer Peña Nieto?
Debió ver y estudiar debates como el ocurrido entre Diego Fernández de Cevallos y AMLO, en donde el Jefe Diego utilizó como recursos la ironía, la burla, la risa, el sarcasmo y hasta la perversidad discursiva para desarmar al adversario y para sembrar la percepción de que el que acusa en un debate, miente. En realidad, a Peña Nieto le faltó espontaneidad, fluidez, naturalidad y humor, mucho sarcasmo y maquiavelismo para enviar al bote de basura la vieja basura con la que es acusado. Y es que nunca apareció el misil para destruirlo.
Pero acaso lo más grave es que Peña Nieto permitió que el debate fuera sobre la gestión que desempeñó en el Estado de México. Puede resultar de locos, pero por momentos parecía que los señores candidatos aspiraban al gobierno mexiquense —porque cuestionaron todo lo malo de la gestión de Peña en el Estado de México— cuando la elección en juego es presidencial, y cuando la gestión a cuestionar es la de Felipe Calderón.
Peor aún, ni Peña Nieto, ni AMLO, y menos Quadri, se atrevieron a tocar la gestión de Felipe Calderón, como si el segundo gobierno azul hubiese resultado todo un éxito. De hecho, el gran ganador del debate se llama Felipe Calderón. ¿Por qué? Porque al parecer su gestión ha sido tan buena que en el debate no mereció más que aisladas pinceladas de reproche por parte de los candidatos del PRI y de las izquierdas. ¿Y dónde quedó la horrorosa guerra que ha provocado 60 mil muertos? A nadie le importó.
A contracorriente de lo que opinan quienes creen que Peña Nieto hizo un buen papel, aquí creemos que el abanderado del PRI salió debiendo. ¿Por qué? Porque un candidato que aspira al mandato ciudadano y que tiene la ventaja que lleva Peña Nieto no puede mostrar la limitación de recursos para sortear las “chinanpinas” que le lanzaron sus adversarios. Y es que ni Andrés ni Josefina tienen nada nuevo contra Peña. Al tiempo.
Frentes Políticos
Frentes Políticos

EXCÉLSIOR
I. El as bajo la manga. Ayer fue día de tertulia. El posdebate ocupó buena parte de las conversaciones de quienes lo siguieron e incluso entre los que no. Para algunos la sorpresa fue Enrique Peña Nieto, el aspirante del PRI a la Presidencia. Pensaron que no sería capaz de mostrar buenos argumentos y no sólo respondió los ataques de dos de sus contendientes, sino se dio tiempo de pasar al contragolpe con una buena carga de ironía. Que no ganó, puede ser. Pero no perdió. Eso lo mantiene con una cómoda ventaja en las preferencias electorales rumbo a las elecciones del 1 de julio próximo.
II. ¿El ganador? Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la izquierda, dijo sentirse fortalecido tras el encuentro del domingo. Tiene razones para ello. Llegó en un incómodo tercer sitio y, si las encuestas lo confirman, podría haber dado un salto importante al segundo sitio. El tabasqueño criticó ayer a Peña Nieto por no ser capaz de responder a sus cuestionamientos y reiteró que durante el desarrollo del debate no se desvió de su objetivo que, dijo, era informar e invertir su tiempo en dar a conocer quién es “el verdadero” candidato del PRI. Para el que sigue, AMLO pidió más tiempo para todos, “yo no ataco, hago una simple descripción de la realidad”, sostuvo.
III. Si las encuestas (que no los sondeos) lo confirman, la perdedora de la noche del domingo fue Josefina Vázquez Mota. Dejó que Peña Nieto y López Obrador le robaran protagonismo y terminó borrándose de la pantalla. Ayer la candidata panista Vázquez Mota salió a medios para jurar que no acordó con AMLO una estrategia para minar al priista. Lo que sí quedó muy claro es que en la guerra de descalificaciones, la panista se mostró tímida. Necesitaba un golpe certero contra el líder de la contienda y su inmediato perseguidor y no los soltó, lo que podría alejarla del sueño de convertirse en la primera Presidenta de México y dejar al PAN fuera de Los Pinos.
IV. El cínico. Aunque duplique su número de seguidores en redes sociales, aunque para muchos Gabriel Quadri haya mencionado un par de buenas ideas, aunque su imagen en teoría haya salido fortalecida de un debate en donde nada tenía que perder, este hombre que ni candidato ciudadano ni independiente es, pierde todo lo ganado cuando sus recién conquistados se dan cuenta de que es empleado de la maestra Elba Esther Gordillo con la encomienda de mantener el registro del Panal. Ante la insistencia de Pedro Ferriz, Quadri reconoció en entrevista con Grupo Imagen Multimedia que los líderes sindicales que ostentan vidas lujosas lo avergüenzan. ¿Y luego?
V. Si usted pensó que los mayores excesos que podría padecer el IFE eran los de Luis Carlos Ugalde, pues no es así. Qué nivel mostró Leonardo Valdés Zurita, el actual presidente del Instituto Federal Electoral. Consejeros del organismo externaron su molestia por el vestuario de la edecán Julia Orayen durante el debate presidencial. Incluso, Lorenzo Córdova pidió una disculpa pública y calificó el incidente de “estúpido” e “indebido”. Valdés Zurita, no. Está claro, anda distraído. Lleva días criticando la sentencia del Tribunal Electoral a través de la cual se le impide al IFE realizar los conteos rápidos sin ni siquiera reparar que la resolución es justamente para que presente la metodología correcta y pueda realizarse el procedimiento con los principios de imparcialidad y certidumbre. O qué, ¿es mucho pedir que lea bien?
VI. Marcelo Ebrard fue claro como el agua y como su postura es tan transparente y todos conocen su preferencia, descartó dar a alguno de los aspirantes a la Presidencia como ganador del debate. Eso sí, objetó el formato y consideró que así no hay oportunidad de sostener un diálogo y profundizar en los distintos temas. Ebrard sigue con la agenda llena de trabajo. Volverá a Oriente Medio para promover el turismo y los servicios de la Ciudad de México. Además, se pronunció por trabajar más para captar el turismo chino, pues son los viajeros que más gastan. Y si algo necesita México son esos dólares itinerantes.

Razones
La vida después del debate
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR

En un debate presidencial importa tanto lo que se dice como lo que no se dice, el lenguaje corporal como las palabras utilizadas, pero, por sobre todas las cosas, lo importante es saber si se logró o no el objetivo que el propio participante se había impuesto a sí mismo, antes del mismo. Saber si se cumplieron esas expectativas y la del público que lo veo u oye, es, en última instancia, lo que define al ganador o no de un debate presidencial.
Algunos buenos amigos panistas se mostraron extrañados de que le hubiera dado en el análisis posterior al debate del domingo que hizo Excélsior una calificación tan baja a Josefina Vázquez Mota: le di 5 puntos, contra 6 de López Obrador y Peña Nieto y 7 de Gabriel Quadri. Y es que Josefina estuvo bien en el debate, dijo las cosas correctas, sus propuestas son de las mejores que se presentaron, no cometió, en ese sentido, error alguno. Pero no era eso lo que se necesitaba y lo que se esperaba de Josefina en este debate. Hay que poner las cosas en contexto: al momento del debate la diferencia promedio en las encuestas a favor de Peña Nieto era, sigue siendo, de aproximadamente 15 puntos. El encuentro debía ser un punto de inflexión en la campaña, no era necesario ganar uno o dos puntos, lo importante era romper las tendencias, cambiar el sentido de la elección por lo menos dejando entrever que la ventaja no era tanta y que Peña puede ser derrotado.
Era lógico entonces que Josefina y Andrés Manuel se lanzaran contra Peña. Era lo que tenían que hacer. La expectativa real del debate era ver cómo iba a actuar Peña ante ese esperado ataque concertado: si se hubiera repetido un capítulo como el de la FIL de Guadalajara, si se hubieran topado con un candidato dubitativo y errático en sus respuestas, como ocurrió aquella tarde de diciembre, la candidatura de Peña hubiera tenido un descalabro del que difícilmente se hubiera recuperado. Para decirlo llanamente: sus adversarios querían que Peña se exhibiera como un hombre sin luces ni conocimientos. Esa es siempre un arma de doble filo: algo similar sucedió en otro famoso debate en Estados Unidos, cuando se enfrentaron Al Gore, un intelectual brillante que venía de ser durante ocho años el vicepresidente de los Estados Unidos, con un George Bush Jr.  que había sido un oscuro gobernador de Texas y cuyo mayor mérito era ser hijo de un presidente. Se esperaba que Gore exhibiera de fea manera a un hombre con tan poco bagaje cultural como Bush. Pues no fue así: en el debate estuvo mejor Gore, pero Bush no hizo ningún ridículo, contestó lo que tenía que contestar y el objetivo de Gore no se cumplió. Y Bush, aunque sea en un proceso amañado y en el filo de la legalidad, terminó ganando la presidencia.
Peña no es Bush, ni ninguno de sus adversarios tiene la talla intelectual de Gore, pero esa era la dinámica que se quiso imponer en el debate. Y lo cierto es que Peña, sin brillar, estuvo bien, no cometió errores, contestó lo que pudo contestar respecto a los ataques que recibió (defender a ciertos gobernadores resulta imposible) y no se dejó atrapar por las trampas que le tendieron López y Josefina. Tanto fue así que hacia el final del debate, sin presentar nada sólido sobre la mesa, sin salir de acusaciones verdaderas o falsas que ya se han presentado una y otra vez en los millones de spots que se trasmiten diariamente, el debate fue perdiendo fuerza incluso en ese terreno, el de los ataques personales o políticos.
En ese sentido, a Josefina creo que le fue peor que a López Obrador. Este simplemente fue él mismo, olvidado ya de la República Amorosa, resucitando “el grupo” de poder (que nunca tiene nombres y apellidos) que en una enorme conjura controla el país. Es algo así, como el imperio del mal del que hablaba Reagan. Cometió algunos errores conceptuales muy gruesos, como decir que para ahorrar cancelaría los viajes al exterior en el gobierno o que se podría repartir el presupuesto a 11 mil pesos mensuales por familia. Pero su electorado eso es lo que espera de él. No gana votos, pero no los pierde y quizás algunos de sus antiguos simpatizantes pueden adherirse nuevamente a su cruzada. Josefina tenía que ser diferente, tenía que acosar a Peña y darle un golpe, uno solo pero demoledor, pero también se tenía que diferenciar claramente de López. No hizo ni una cosa ni la otra. Y entonces, aunque conceptualmente se haya manejado bien, no cumplió con sus objetivos y el resultado es que el debate no cambió las tendencias electorales.
Quadri se lució: es un buen personaje, sus propuestas, sin compromisos duros que asumir y sin presiones de sus adversarios, fueron en general muy buenas, pudo contestarles o poner en su lugar a los demás y logró con creces sus objetivos. Hoy el electorado lo ubica y no genera rechazos. Gane quien gane, si quiere tendrá un espacio de operación dentro o fuera de un próximo gobierno precisamente por su claridad y su tono ciudadano, algo similar a lo que ocurrió en 2000 con Gilberto Rincón Gallardo o en 2006, con Patricia Mercado.

Ventana
Entre lo tieso y lo grueso…
José Cárdenas
EXCÉLSIOR

De la prisa del debate sólo nos quedó el cansancio… y la calentura.
De los cuatro fantásticos, Josefina fue la Chica Invisible; Peña Nieto, el Hombre Elástico; Quadri, la Antorcha Humana… y Andrés Manuel, la gran Mole… sesentera.
El debate no acabó el domingo, de hecho, la confrontación entre los presidenciables fue sólo la mitad de sándwich. Andrés Manuel y Josefina tendrán otra oportunidad para masacrar a Peña Nieto, el 10 de junio.
En el mundo al revés de López Obrador, que mostró de cabeza la foto de Peña Nieto con el “innombrable”, la batalla estelar no fue definitiva para cantar victoria… menos para Josefina.
En un debate político lo que parece, es. Dar la idea de haber salido bien librado es parte de una estrategia que pretende catapultar una imagen vencedora o enterrar en lo más profundo una actuación desastrosa.
Por ello, el postdebate es tan importante como el debate mismo. Eso explica que la función del circo continuara después de la campanada final.
No es casual que cada uno de los cuatro candidatos se haya ido a celebrar “su” victoria. Tampoco es fortuito que al cerrarse los micrófonos del debate, cada partido haya soltado a su jauría para marcar su territorio… y destrozar al rival.
Luis Videgaray, cerebro de la campaña priista, presume, soberbio: “En el debate vi a tres candidatos y a un Presidente”.
Ricardo Monreal, hombre fuerte de López Obrador, asegura que el priista fue el rival más débil… y que su jefe quiere pegarle, tiro por viaje, todos los días… de aquí al infinito… y más allá.
Los líderes de los partidos también se ponen guantes de box. El priista dice que el país ha perdido liderazgo; el panista acusa a los tricolores de provocar el miedo, la mentira… y la parálisis nacional.
Todos se siguen tirando lodo. Todos quieren anotar su gol…
Para mí, el ganador del debate fue Gabriel Quadri… lástima que casi nadie lo quiera ver de Presidente.
El único que no quiere queso sino salir de la ratonera es el IFE. Los consejeros se dan golpes de pecho. Le echan la culpa a la voluptuosa edecán que calentó el debate. Alegan que el vestuario de la señorita fue impropio… que el incidente fue estúpido e indebido… y ofrecen disculpas públicas por el gol que les metió el productor Jesús Tapia.
MONJE LOCO: Este país no tiene remedio. Cuando llevábamos una semana de discusión interminable sobre el debate de los candidatos, de pronto se aparece una señorita de escote impresionante —y mayor caderamen—… y nos lleva de la seriedad democrática a la lascivia electoral.
La joven perturbadora, acreditada como antigua gacela de las praderas del Playboy, levantó los ánimos… puso a prueba la tortícolis de los contendientes, quienes disimularon el ojo alegre tras la rotunda y maciza evidencia de sus argumentos… trasero y delanteros. –¿Qué habrá pensado cada candidato? Peña: “En esa cola si me formo”; Quadri: “Qué comen los pajaritos, ¡masita!; Andrés Manuel: “Tanta carne y yo chimuelo”; Josefina: “Con esos argumentos ésta ya ganó el debate”… y “la suerte de la fea a la bonita le vale madres” –¿Julia Orayen es la reencarnación de la Chiquitibún? Nadie sabe, nadie supo… pero habrá quien “bote”… y vote por ella.

Arsenal
El escote de la edecán
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR

Julia Orayen, la edecán del IFE que se robó las miradas de los televidentes y la de uno que otro candidato presidencial, por poco no sale al set. A las siete de la noche, una hora antes de que iniciara el debate, avisó que se sentía muy mal. Estaba intoxicada. Un platillo japonés. La inyectaron y llamaron a la suplente, por si las dudas.
La reemplazante venía vestida “apropiadamente”. A diferencia de Julia, llevaba un traje sastre azul muy sobrio, describe José Luis Alcudia, vocero del IFE. Pero había un problema. Su estatura era de 1.80 metros. Más alta que los cuatro candidatos.
Orayen había sido seleccionada precisamente por ser mediana. No querían que destacara sobre los candidatos. Detalles de producción. De todas maneras destacó, sí, pero no por su estatura.
Supimos que el reemplazo de la intoxicada edecán se iba a realizar. Pero cuando subieron, ya estaba “encaramada” en el improvisado estudio del WTC. Imposible dar marcha atrás.
Se inició el debate. A repartir papelitos y acaparar miradas con el espectacular escote.
Al final ya era un escándalo en las redes sociales. Alcudia andaba preocupado con el “error” de producción. “Se le pidió un vestido blanco, pero nunca se le autorizó que enseñara de más. Vamos a pedir una responsiva a la agencia de modelos”, nos dijo.
La agencia en la que trabaja Julia es Rebeca Bustos Modelos (RBM).
Las reacciones al escote fueron muchas y variadas. Algunas rayaban en la moralina. Es cierto que la vestimenta no era la apropiada para un evento de esa naturaleza. Le quita seriedad. Pero han exagerado al asunto. No es para tanto.
La edecán del IFE fue trending topic en las redes sociales.  En Twitter apareció su foto. Es del dominio común que a alguien se le ocurrió abrir una cuenta en esa red. Miles de seguidores en una hora. El asunto creció. Se salió de control. Fue motivo de desconcierto entre los consejeros electorales.
El IFE se disculpó “por el desacierto de producción, asociado a la vestimenta de una edecán”, dice el escueto comunicado.
En otras palabras, se lavó las manos.
Chucho Tapia, experimentado productor del debate, asumió la responsabilidad del “craso error”. Andaba en lo de los satélites, la unidad móvil, la señal. El mundo técnico de la tele. “Nunca imaginé que iba a salir así”, nos dijo.
El único de los cuatro candidatos que fue a ensayar, la víspera del debate, en el WTC, fue Gabriel Quadri. Estuvo hora y media. “Por eso se le vio tan suelto”, nos dicen. Los otros tres candidatos mandaron representante. Prefirieron prepararse en otro lado.
Ya desde entonces al candidato de Nueva Alianza no le quitaba los ojos a la modelo, quien llevaba, dicen, unas “mallitas grises”.
Curioso, por cierto, que Quadri haya sido percibido como el triunfador del debate. Sus propuestas no son de lo más populares: quitar los subsidios a la gasolina, subir impuestos, privatizar Pemex, la CFE y hasta las cárceles. Le funcionó el deslindarse de los políticos a la menor provocación. El candidato del partido de Elba Ester Gordillo se presentó como ciudadano. ¿Los otros tres debatientes habrán dejado de serlo por dedicarse a la política?
En ese palenque en el que por momentos se convirtió el salón donde se llevó a cambio el debate no vimos un claro ganador, como en 1994, con Diego; o en 2000, con Vicente Fox. Para seguir en el argot de las peleas de gallos, declaramos tablas el resultado.
Para ponerlo en palabras de Ykje Vriesinga, editora del diario digital Nrc.nl de Holanda, presente en el evento. Dice que Quadri fue el más propositivo, López Obrador el más agresivo, Peña se defendió bien y que Josefina cayó en generalidades.
En cuanto a los partidos, todos vieron ganador a su candidato. Normal. Es parte del importantísimo posdebate.
La noche del domingo pudimos hablar con Pedro Joaquín Coldwel. Irradiaba alegría, confianza. Los augurios de que iban a arrollar a Peña no se cumplieron. El mexiquense puede administrar sus ventajas. Nada indica una debacle.
Al dirigente del PRI le preguntamos cómo vio a López Obrador y a Vázquez Mota.
“Sentí a Andrés Manuel muy anticuado. Tiene un serio problema de anacronismo en sus ideas; a Josefina la vi muy mediana, sin una posición clara de defender al gobierno federal del PAN o deslindarse. Esta ambigüedad es una de las razones que le está dando tan bajos rendimientos.
“El PAN y el PRD se equivocaron de candidatos. Marcelo y Cordero hubiesen sido huesos más difíciles de roer”, puntualizó Coldwell.

Astillero
•    Escotes y bigotes
•    Indumentaria reveladora
•    Gordillo gana puntos
•    Quadri, instrumento pro EPN
Julio Hernández López

Dos saldos inesperados arrojó el remedo de debate que sostuvieron los candidatos presidenciales la noche del domingo recién pasado. Uno de ellos, de corte indumentario, mostró la falta de coordinación que hay entre las carísimas instancias organizadoras de lo electoral en nuestro país y su preocupante incapacidad pa-ra supervisar y corregir a tiempo una disonancia menor (el vestido utilizado por una despampanante edecán que apareció unos segundos en escena) que, sin embargo, se convirtió en tema destacado de opiniones y discusión, desplazando la atención de lo central y exhi- biendo por contraste el poco impacto de la palabrería política que consumió dos horas. Un escote más que llamativo y una figura física de revista aportaron, en el sombrío panorama del país, un chispazo estético en otras circunstancias digno de agradecimiento, si no fuera porque revela la falta de sensibilidad política de los administradores del IFE, sus tragicómicos enredos internos y el uso torpe del dinero público.
Además del incidente sin trascendencia del escote fugaz, ganó sitio en el foro un bigote hasta ahora bastante marginado de la competencia real. Gabriel Quadri se removía antes del debate dominical en un rango de presunta votación esperada que apenas parecía alcanzar para aspirar a que el Partido Nueva Alianza mantuviera su registro nacional.
Relegado a un plano casi de comicidad por hechos como el arranque de campaña que hizo arrojándose como buzo a aguas marinas, desatendido groseramente por instancias organizadoras de actos que hubiesen preferido solamente atender a los tres candidatos con verdaderas posibilidades de triunfo, Quadri dedicó el tiempo televisivo de que dispuso a insistir en caracterizarse como ciudadano frente a los políticos, a deplorar que estos se peleen entre sí y a desgranar una serie de propuestas que por sistema fueron desatendidas por sus tres contrincantes mayores.
Lo cierto es que Quadri acabó la sesión con una revaloración que habrá de reflejarse en los índices de in- tención de voto (ayer mismo ya tuvo en el campus Tlalpan de la Universidad del Valle de México un acto notablemente diferente a todos los anteriores, en los que apenas unos cuantos lo escuchaban). Ninguno de los tres aspirantes fuertes (EPN, AMLO y JVM) puede considerarse ganador del simulacro de debate ni debería sentirse satisfecho con su desempeño si a fin de cuentas aquel a quien consideraban una especie de desahuciado electoral acabó arran- cándoles una cuota de intención de voto que está por ser precisada y despojándose, a costa de los tres grandes, de la etiqueta de virtual desconocido y competidor de fantasía.
Peor es el balance contable cuando menos para dos de los candidatos principales, AMLO y JVM, si se toma en cuenta que con esa insospechada ganancia en la rehabilitada figura de Quadri se está inflando el capital político de la profesora Elba Esther Gordillo y su negocio familiar conocido como Panal.
Concentrados en atacar a Peña Nieto, la panista y el perredista dejaron pasar de largo a Quadri, que en esencia es un instrumento intelectualizado de apoyo apenas disfrazado al candidato priísta (al que no criticó en el dizque debate) y de división del voto opositor al PRI entre un segundo nivel al que ahora se ha incorporado, aunque siga a distancia de Josefina y Andrés Manuel, en busca de anclar a ese pelotón en la pelea entre ellos que permita la fuga rumbo a la meta de un copetón ciclista predestinado.
El asomo del bigote aparentemente inocuo del propositivo peón del tablero gordillista significa el fortaleci- miento de la cacique sindical en su guerra de privilegios contra el calderonismo vengativamente evaluador, votos en conjunto que ayudarán a llevar a la familia de la profesora (su yerno en Sinaloa, su hija en Chiapas, su nieto en listas plurinominales) a las cámaras legislativas y a la camarilla del Panal a esas y otras instancias de poder, y el afianzamiento de la estrategia de apoyo indirecto del gordillismo a Enrique Peña Nieto, no en alianza electoral expresa, pero sí en servicios varios que acabarán beneficiando al ex gobernador del estado de México.
Astillas
En su página de Facebook, Jesús Escareño, presidente de Nueva Prensa, periódico estudiantil del Tec de Monterrey, escribió el pasado 3 lo siguiente: Como periodista me veo obligado a revelar la siguiente información, Enrique Peña Nieto decidió no asistir al Foro de Candidatos a la Presidencia de la República debido a que se le negó la solicitud de tener acceso a un telepromter (sic) y de que la mitad del auditorio fueran acarreados de su parte. La versión fue desmentida formalmente por Nueva Prensa y la Federación de Estudiantes del Tec de Monterrey ( http://bit.ly/J5h5zq ) y el propio declarante reconoció que al final de la conferencia de López Obrador, un grupo de coordinadores estaban platicando acerca de la declinación de Peña Nieto para asistir al evento. Entre los comentarios surgió una versión que circulaba entre el grupo de organizadores, que decía que Peña Nieto había declinado debido a las razones que escribí en el estatus anteriormente mencionado (…) Es un hecho que Peña Nieto ha declinado la asistencia a otros eventos de este tipo en otras universidades, por lo que podría parecer posible que esta versión no verificada tenga algo de verdad. Más allá de los entre- telones de estas revelaciones y correcciones en la capital de Nuevo León, bueno sería que el candidato presidencial priísta explicara las razones por las cuales se ha abstenido de concurrir de manera abierta ante estudiantes universitarios, ya no se diga de la máxima casa de estudios, la UNAM, sino incluso de instituciones privadas… Y, mientras la académica de la Universidad de Guadalajara Natalia Juárez hace campaña para diputada federal con una fotografía de semidesnudos que puede verse en www.astillero.tv, ¡hasta mañana, con los reportes de audiencia que, a contrapelo de la fanfarronería de Ricardo Salinas Pliego, dan bastantes más puntos al debate entre candidatos que al partido de futbol programado a la misma hora!

Clase Política
•    Debate pirinola
Miguel Ángel Rivera

Lo bueno de los debates es que, según los interesados, nadie pierde y todos ganan.
Así ocurrió con el rígido enfrenamiento del domingo por la noche. Con el abanderado del Panal, Quadri, en un apartado por haber cumplido su objetivo de impulsar a su partido para que conserve el registro oficial, los otros tres contendientes y sus respectivos equipos se declararon triunfadores y como coro tuvieron a los medios afines.
Sólo las encuestas posteriores, cuando se determine quién subió o descendió en las preferencias electorales, podrán dar un veredicto confiable.
La cosecha
Al imponerse en el debate como el candidato de las propuestas realizables y el único capaz de dar resultados y reconciliar a México, Enrique Peña Nieto ha afianzado la ruta del PRI hacia el triunfo electoral, sostuvo el senador Manlio Fabio Beltrones, quien fuera único contendiente del mexiquense en el proceso interno del tricolor…
La alianza entre el PAN y PRD durante el debate, para atacar a Peña Nieto, sólo muestra su imposibilidad de ganarle terreno, sostuvo a su vez el coordinador de los diputados del PRI, Francisco Rojas, quien recordó que las propuestas de la panista Josefina Vázquez Mota ya fueron aprobadas en la Cámara de Diputados a propuesta del PRI, como las escuelas de tiempo completo, hacer obligatoria la escolaridad en nivel medio superior y darle mayores facultades  a los órganos de fiscalización…
El presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano Grijalva, felicitó a su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, por su victoria en el debate. No obstante, anunció que el PRD demandará al IFE un cambio de formato para el próximo encuentro, programado para el 10 de junio en Guadalajara, Jalisco…
Mientras la comisión del IFE encargada de organizar el debate se disculpó por la vestimenta de la ahora famosa edecán, al presidente del instituto, Leonardo Valdés, le tocó aclarar que la guapa joven fue contratada por decisión del productor encargado de realizar el evento…
La empresa Parametría dio a conocer una encuesta, realizada días antes del debate, según la cual los candidatos López Obrador y Vázquez Mota empatan en preferencia electoral, en 25 por ciento, mientras Peña Nieto desciende un punto respecto a la medición previa, pero se mantiene a 23 puntos de sus seguidores…
Con un llamado a la civilidad y la cordura para que las contiendas electorales no desborden las pasiones, Jesús Alí de la Torre, presentó ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) la solicitud de registro de su candidatura a gobernador por la coalición Compromisos por Tabasco (PRI, PVEM y Panal)…
Por instrucciones del gobernador Ángel Aguirre, personal del gobierno de Guerrero intensificó acciones de atención a más de 30 mil familias de 371 comunidades afectadas por los sismos de marzo…