El pasado domingo 21 de octubre anterior, el ex cardenal Norberto Rivera Carrera tuvo un intento de atentado que fue frustrado por personal de su seguridad, que entregó su vida en el cumplimiento del deber, Javier Nava Hernández, de 41 años de edad. Era su chofer y su escolta.
Este hecho – todo lo que se conoce hasta el momento y muy posiblemente, la detención de los frustrados asesinos de don Norberto Rivera, que se trasladaban en tres camionetas – es un ejemplo de la elegibilidad-selectividad- diversidad de varas de la procuración y administración de la justicia.
Mas también es una muestra de la preparación planificación del atentado – se supone que conocían la rutina de los habitantes de ese domicilio -: el gatillero ejecutor se disfrazó de policía, se apersonó diciendo que traía un paquete y trató de entrar a la fuerza y fue contenido por el guardia-chofer-escolta, quien repelió la agresión y cayó en el cumplimiento del deber, lo que quiere decir que está señalado y es posible uno o más intentos.
Mas regresando, este hecho, el intento de atentado, fue un hecho singular – ciertamente -, al que se le dio mucho gas y revuelo y ya se tienen imágenes de los participantes en este hecho y muy seguramente se detendrá a los mayormente sospechosos.
Todo el país y su sociedad estamos en el universo de la inseguridad y ella duerme y convive con nosotros y no existe ni un grupo, ni clases sociales que no haya sido tocado por la inseguridad; igualmente, no existe ni una corporación de seguridad – federal, estatal y/o municipal – que muestre suficiente confianza y competencia para contener, disuadir, enfrentar y triunfar en la lucha contra la delincuencia – organizada o no -; vamos, ni el Ejército Nacional, ni la Marina ni la fuerza aérea.
Todos estamos expuestos a esta contingencia.
Luego entonces, ¿por qué nuestras instituciones procuradoras y administradoras de seguridad y justicia le conceden demasiada importancia al puesto, nivel, categoría, etc.?
¿Debe ser cardenal o ex cardenal o arzobispo o X,Y, Z funcionario para que le hagan caso? ¿O d debe hincarse ante el secretario de gobernación para que se atienda la petición de justicia?
Se supone que todos debemos ser tratados igual, igualitariamente, sin distingo alguno.
Esta selectividad en la procuración y administración de la justicia no debe ser.
Por otro lado, el señor Norberto Rivera Carrera algo hizo, a alguien daño o lesionó y algunas personas quieren que lo pague y él, debe tratar de dormir porque está en la mira.























