Los medios de comunicación por estos días están repletos de informaciones con imágenes de desastres naturales, bien sean temblores, terremotos, incendios, inundaciones, nevadas, tornados, huracanes, tormentas tropicales, depresiones, etc.
Particularmente en nuestros país y en nuestro estado fuimos testigos de una serie de lluvias atípicas, mas cíclicas, previsibles y evitables – por sus efectos.
Recientemente, la capital del estado fue centro de una tan atípica como intensa lluvia continuada por cerca de tres días que rompió todos los registros de precipitaciones, y todos los diques y contenciones y el agua desbordó –calles y casas con niveles de agua superior a un metro de altura – y la capacidad instalada para desalojar, desahogar los volúmenes de agua caída y siniestró poco más de cuarenta colonias, curiosamente todos esos desarrollos urbanos construidos en las partes más bajas de la ciudad o en los lechos, aparentemente secos, de corrientes fluviales y pluviales y si sumamos construcciones en zonas bajas, reducidas cloacas, pocas coladeras, drenajes limitados, sistemas pluviales insuficientes y escasos colectores, además de monumentales cantidades de basura – por falta de hábitos de limpieza y de colocación de desechos en sus depósitos urbanos o domésticos -que tapona las escasas instalaciones-equipamientos de drenajes y el descuido al autorizar desarrollos habitacionales, fabriles y/o comerciales en áreas propiedad de ríos – antiguos cauces-lechos secos de ríos-arroyos y de derrumbes, pocos depósitos públicos colectores de basura, hábitos negativos de control de deshechos, no es extraño ni lejano lo que sucedió en la ciudad capital.
El desastre se manifestó en toda su crudeza y si a este drama le agregamos la carencia de cultura de adquirir seguros contra desastres, la visión y la percepción del daño es mucho mayor, porque en instantes familias perdieron mucho de lo que tenían.
Pero no entendemos: los ciudadanos a comprar casas-unidades de desarrollo habitacionales en zonas de riesgo; desarrolladores habitacionales con fraccionamientos en zona propiedad de la naturaleza – cauces y lechos secos de ríos y arroyos o en zonas de derrumbes – y sin la infraestructura sanitaria de desahogo de aguas negras, residuales y de controles de basura -, autoridades que autorizan este tipo de desarrollo habitacionales sabiendo que no llenan-cubren los requisitos establecidos para su construcción y comercialización, además de la limitada o casi nula existencia de concentradores y servicios de recolección de basuras y residuos…y ahí estamos cada cinco, diez, quince, o más o menos años, viviendo, sufriendo y lamentando los desastres, todos ellos evitables, si cada uno cumpliera con su responsabilidad y si los ciudadanos fuéramos más previsores y cuidadosos al comprar inmuebles.























