Uno de los máximos poderes terrenales – económico, político, social y cultural, de la humanidad – la Iglesia Católica Apostólica y Romana enfrenta desde hace mucho tiempo una guerra que es muy difícil afirmar-asegurar que ganará – se debe separar de las cuestiones teológicas, pues el desarrollo de la ciencia y de la tecnología y las ideas políticas sobre el origen del poder político y público ya le ganaron de calle, razones por las cuales está obligada a aceptar su papel de ser coadyuvante en la existencia humana en los escenarios del mundo y hasta ser contemplativa, pero que será muy difícil que lo acepte, pero no tendrá otra opción, aunque será a un plazo muy largo -: su lucha contra la llamada pederastia.

Por su papel pastoral y de formación de sus ministros estuvo-está y ¿estará? muy cerca de infantes y de adolescentes y, como complemento, de sus fieles y por el poder que la feligresía – el dogma y ser el representante de un Dios – abuso de ese poder y el abuso tomó figuras delictivas: violó los derechos de sus fieles y ovejas.

En todos los países, preponderantemente católicos, S.S. Francisco, actual vicario de Cristo y cabeza visible de la Iglesia Católica, enfrenta exigencias y demanda de justicia por loa abusos de sus ministros y potestades.

Bien sea en Italia, en el mismo Vaticano – de sus monjas y seminaristas -, en España, Portugal, Estados Unidos – Boston y Los Ángeles -, Chile, Brasil, Argentina, Irlanda – las dos naciones -, Estados africanos, Polonia, Rusia, Colombia y en nuestro país, por señalar los más notorios del momento, se tienen abiertos expedientes ante el mismo Vaticano y ante la justicia pública por abusos de sus ministros y potestades y así como contra los solapadores-protectores y cómplices.

Y no son uno, ni diez, son cientos, acaso miles.

S.S. Francisco no tiene país a donde acuda en su función pastoral que no se levanten-gritos que demandan, claman y exigiendo justicia, no solicitando un espacio en el cielo ni en los altares.

Y esta situación no tiene para cuando terminar pues ahora los niños, jóvenes y los files no callan, ni aceptan el dogma como poder omnímodo y absoluto y actúan ante el poder público esperando ser escuchados y se les ofrezca y conceda justicia.

Esto empezará a disminuir cuando existan castigos ejemplares para TODOS LOS CULPABLES.