Con frecuencia los medios informativos de todo tipo – tradicionales y contemporáneos – difunden notas e imágenes sobre hechos de sangre en escuelas de enseñanza secundaria y media superior extranjeros, preferentemente de nuestros socios comerciales y vecinos del norte; nos congratulamos de que este tipo de hechos no sucedan en nuestro país, mas estamos equivocados: en nuestro país también suceden, aunque en muy baja escala porcentual.

Si bien es cierto en nuestro país no existen las facilidades y flexibilidades legales y comerciales para la compra-venta de armas, también es cierto que existe y es manifiesta una omisión-permisibilidad para aplicar medidas concretas que coadyuvarían a las medidas de seguridad y evitarían estos hechos violentos.

Después, del suceso – después del niño ahogado…tapar el pozo -.

Una de las medidas sanas y recomendables es aplicar revisiones en las escuelas de todo tipo y nivel, pues los tiempos ya no están para dejar sin revisar mochilas, loncheras, ropa y paquetes con los cuales los alumnos ingresan a los planteles.

La famosa y efectiva operación mochila debe aplicarse diariamente en todos los planteles.

Recientemente, en la escuela secundaria federal No. 3, Francisco J. Múgica, de la ciudad de Morelia, en revisiones de rutina, se han encontrado-asegurado tijeras de punta aguda, navajas, pequeños envoltorios con mariguana y pastillas ilícitas, pequeñas porciones de mota – envueltas en toallas sanitarias y se han sorprendido a alumnos y alumnas alcoholizados y/o en posesión de sustancias ilegales; en todos estos casos se contacta con los padres y se les da la queja para que intervengan, mas los casos son recurrentes y se llega hasta la expulsión.

Estos hechos evidencian que en los hogares de los adolescentes se viven estas situaciones y ellos, los adolescentes, únicamente reflejan-repiten lo que ven-viven o bien en sus casas-hogares-domicilios o en los medios informativos – televisión, revistas, cines, Facebook, twitter, por un lado y por el otro, que los vendedores al menudeo tiene un mercado cautivo en los centros escolares de enseñanza secundaria y Media Superior y aunque es conocido por las autoridades éstas no t6omab medidas decisivas; lo mismo ocurre en y con los padres de familia: la omisión y la flexibilización de la norma.

Un hecho significativo es que adolescentes participan en estos actos susceptibles de ser delito, pues permiten y hasta los protagonizan, facilitando sus artículo individuales íntimos para ocultar artículo prohibidos, como droga artificial, mota y armas punzo cortantes.

Si bien los alumnos tienen derechos, también tienen obligaciones y las instituciones tiene sus protocolos de seguridad y deben respetarse…es mejor prevenir que lamentar.