redes

Si, hemos caído en las “redes” literalmente. Digo esto porque en la actualidad, este fenómeno se ha convertido en parte integral de nuestras vidas y pretende permanecer en ellas por los siglos, de los siglos. Se ha vuelto una extensión más de nosotros mismos que fácilmente nos permite mantenernos en sintonía de lo que sucede día con día en el mundo en el que vivimos.
Ciudadanos, empresas e incluso partidos políticos han caído en cuenta de lo valioso que han de ser para darse a conocer. En México, estos últimos, sin excepción, las utilizan más que en ninguna otra época para integrarlas en las estrategias de campaña al percatarse de la rapidez y fuerza con la que han llegado a interponerse en la vida cotidiana.

Las redes sociales, en éste caso me enfocaré principalmente en Twitter, Facebook y Youtube por ser la más populares, deben verse con objetividad ya que o se tiende a sobredimensionarlas o a subestimarlas. Hay quienes dicen que se le deben apostar todo, y todo es demasiado desde mi punto de vista. Es verdad que es parte importante pero no determinante, ya que el éxito de una campaña no viene solamente de un solo sector, sino de varias fuentes; y una de ellas son las redes sociales a las que se deben valorar en su justa dimensión.
Los candidatos a la presidencia del país no han desaprovechado la intención de manifestarse y hacer campaña en las redes sociales más populares y concurridas por los usuarios que navegan por internet, se ha comprendido que gran parte de los usuarios que acceden a éstas redes son jóvenes, un sector importantes de la población que debe ser conquistada para obtener el triunfo.
Sin embargo, la intención no es suficiente. Tal parece ser que en el arranque de las campañas se pierde el objetivo fundamental que es conseguir votos, por lo menos unos más que otros contrincantes, siendo que las redes sociales deben funcionar con esa misma lógica, conseguir votos.
Se olvida pues que las redes sociales son parte de la estrategia general y menospreciarlas es un error, debido a que se tiende a dejar a la deriva a los que se encargan de ésta forma de comunicar; por lo tanto, al desligarlas no se le da el seguimiento al candidato y le quita congruencia y fuerza al usarse de manera equivocada.
Se trata de una estrategia de comunicación, no de desarrollo de software; se tiene la idea equivocada de que quien debe hacerse cargo de las redes sociales debiera ser, quien más entienda las aplicaciones, lo que ocasiona que muchas veces el mensaje que se quiere transmitir no sea entendible por no estarse efectuando por personas versadas en materia de comunicación.
La importancia de las redes en campañas no es convencer, sino detectar, organizar, motivar y movilizar. Es por esto que el objetivo que debe plantearse en redes sociales es hacer una red de redes, es decir, encontrar a las personas indicadas; basta con encontrar a uno afín para encontrar a muchos que sean afines a la misma ideología política y mantenerse conectados para que un mismo mensaje sea difundido de manera masiva.
Por el contrario, se ha perdido el rumbo y en cambio se pierde oportunidad de aumentar esta red social que ayude a sumar para impactar (efecto boca a boca). Se han desaprovechado, por la forma como se dio el internet; la falta de concesiones al masificar mensajes, invirtiéndose en ofensas y así perdiendo el objetivo que es propagar las propuestas del candidato, esto como consecuencia de no tener una idea clara de lo qué se debe hacer.
Para darle el debido uso, debe dársele la importancia que requiere; cabe mencionar que es fundamental tener presente que no se trata de un tema pasajero, se ha convertido en una forma de vida, de comunicarnos. Por lo tanto no se debe olvidar que en sí las redes sociales tienen el éxito que tienen, es debido a que se traslada hacia una pantalla la forma en la que nos relacionamos en la realidad; es la manera más parecida en la que el hombre verdaderamente se comunica al existir esta retroalimentación de forma instantánea y concreta en el caso de Twitter.
Debe recordarse que tiempo atrás, el primer salto hacía la difusión de mensajes masivos fue la imprenta; trasladar al papel un mensaje y multiplicarlo. Después aparece la radio, y unos maximizan o minimizan el impacto que tendrá su uso. Por un lado, se pensaba lo que hoy en día muchos piensan de las redes sociales, que era algo pasajero y que no había nada como leer. Otros por el contrario, se preguntaban por qué leerían, cuando se podía escuchar todo al oído.
¿Quiénes ganaron? Los que entendieron que iban a seguir compitiendo, los que se adecuaron de manera objetiva a lo innovador. Finalmente, siguieron funcionando ambas cosas al conjeturarse, se daban textos para que se leyeran y fueran pronunciados en la radio.
Es claro que siempre la nueva tecnología acaba reinando sobre las demás, pero debe recordarse que no porque este fenómeno se presente, significa que remplazara las demás formas de comunicar y estas desaparecerán. Sencillamente van agregándose, sumándose todas a la vida de uno.
Tal parece que los que más empatan con el electorado se olvidan que las campañas son de los ciudadanos y no de los candidatos. Internet es un espacio de colaboración y debería usarse como tal. Los candidatos deberían explotar éste medio para que la ciudadanía participe en la elaboración de propuestas, en la réplica de estas.
En el caso de youtube se podría incluso invitar a los ciudadanos a que participen en la elaboración de spots y que ellos mismos voten por el que les parezca mejor. Se ha desaprovechado mucho la gama de talentos que habitan detrás de las pantallas y en cambio, los equipos marcan una fina línea en la que se tratan de imponer ideas que los ciudadanos, incluso los mismos simpatizantes, reprueban consiguiendo así una desmotivación general al no ser tomados en cuenta.
No es lo que se crea estudiar o conocer. Muchos estrategas tienen la mentalidad de que una idea original puesta en un diferente lugar va a causar igual impacto o ser concebida como buena. Como por ejemplo, los periódicos en línea. Es en esta idea donde opino que otros medios de comunicación que se han llevado a internet, terminan no obteniendo mucho éxito.
Todavía cuesta entender que el internet es un medio propio y específico y que se requieren crear productos propios para el internet. Esto puede hilarse a los spots de campañas que se trasladan al internet. Es verdad que sí es útil, ya que es una forma de darlos a conocer. Pero ¿por qué limitarse a eso? ¿Por qué conformarse con 30 segundos cuando podría generarse algo innovador con tiempo ilimitado?
Incluso podrían darse capacitaciones para funcionarios de casilla por internet. Debe tomarse en cuenta que no muchos tienen oportunidad de ir a la hora y el día asignado, y muchos se quedan sin la información que por supuesto provoca ineficiencia el día de las elecciones. Esta sería una buena manera de facilitar el aprendizaje. Recordemos que la gente tiene una vida, y que no va frenarla solo porque hay elecciones. Deben idearse maneras para introducirse a la vida del ciudadano y simultáneamente hacerlo partícipe.
Otro aspecto que debe ser tomado en cuenta es que se debe utilizar un lenguaje entendible para todos porque sino automáticamente se corta la comunicación. Este debe ser específico, por ejemplo candidatos que escriben “saliendo de una reunión, excelente día de campaña” en realidad no están transmitiendo nada. Lo que la gente quiere escuchar son propuestas: cómo se pretende que se hagan y cuándo van a realizarse. De igual manera un candidato debe ser dinámico; es valido escribir de preferencias, emociones, actitudes, etc. Las personas quieren sentir que interactúan con personas iguales a ellas.
Sí se quiere hacer un buen uso de redes sociales en campaña, no deben olvidarse dos cosas fundamentales. La primera es que se deben resaltar las cosas positivas del candidato y mencionarlas constantemente. La segunda, es recordando lo negativo del adversario. Debe entenderse que con esto, el objetivo es sumar votos para uno y restarle al adversario. Por otro lado, recordando lo negativo no me refiero a aspectos como errores ortográficos o la forma en como se peina. La gente no es tonta y la decisión no es tan superficial como para decidir un voto por cosas triviales.
No debe olvidarse que en la vida real como en las redes sociales, por más que se intente no va a poderse convencer, ni debe ser este el objetivo. El poder de comunicar es qué tanta capacidad se tiene para influir en el mayor número de personas. Por lo tanto ese debe ser la meta; influir, hacer dudar y hasta lograr que alguien decida no votar por el adversario; sin embargo, debe quedar claro que no porque alguien se haya “desencantado” de su candidato quiere decir que vaya a votar por el de nuestra preferencia, es erróneo pensar eso.
Hay mucho dinero tirado en cosas que se hacen simplemente porque siempre se han hecho. Si se quieren usar las redes sociales de manera correcta, debe tomarse en cuenta que son una oportunidad para realizar nuevos proyectos; asimismo incluir a la ciudadanía en la realización de estos; encontrarse una oportunidad de localizar contactos afines al partido, que ayuden a reforzar las ideas de los candidatos y finalmente no debe menospreciarse esta forma tan transparente y democrática de hacer política.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.

Cursando la licenciatura en Ciencias Políticas y Gestión Pública en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Guadalajara, Jalisco. Especializándome en Marketing Político y Redes Sociales Digitales. Escritora por afición y crítica por vocación.