Mañana será Día del Maestro. Y será un día común, corriente, cotidiano, rutinario …como todos, a pesar de que debería ser un día diferente, o al menos así lo fue, más o menos, hasta la mitad del sexenio de Carlos Salinas de Gortari – 1988-1994. A partir de algún momento de ese sexenio la percepción oficial del Maestro, del Profesor, cambió, para bien y para mal. NO viene ni tiene caso hurgar en la historia nacional, porque nada se remediaría. Lo que cuenta es la realidad y la realidad muestra que el papel del Maestro ha cambiado; que la percepción, tanto social, gubernamental y familiar, que se tiene de el Maestro ha cambiado, ya no es la misma, lamentablemente: Se ha degradado, devaluado.
Y bastante de la culpa, y responsabilidad, es del propio maestro, de su sindicato y del patrón, El Estado.
Si bien la función social del maestro ya no es la misma – no es el único agente de cambio social – él, como persona -, aunque si continúa siendo la Educación el ÚNICO AGENTE DEMOCRÁTICO DE CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD -. Existen otros, como la televisión, partidos políticos, políticos y profesiones que se han desarrollado en cantidad y calidad que ya actúan en casi todos los municipios de la República, además y fundamentalmente, el Estado ya no deposita en el maestro la responsabilidad del cambio social, ya no usa, ya no confía en el profesional de la educación, como agente de cambio. Ahora usa otros: Los político, la política.
El profesional de la educación – maestro, técnico docente, asistente manual-administrativo, etc., etc.- y el patrón – el Estado –, por conveniencia de ambos -, han centrado todo en mejoras salariales y muy poco en mejoras cualitativas, profesionales, de la función de Educar. Las cuestiones académicas, de actualización, capacitación y superación profesionales se han hecho a un lado y si son paralelas y hasta coincidentes y una determinante de la otra, en la realidad no se cumplen, no se complementan ni se justifican. Todo se reduce a cantidad de pesos, aumento financiero en prestaciones y no en resultados. En la realidad el maestro está bien pagado y si buscamos y comparamos, ahí hay claves, categorías escalafonarias que están súper bien pagadas y que, además con seguras posibilidades, y probabilidades, de mejorar su ingreso, solo con acreditar servicios académicos un poco mejor de lo rutinario – los cuales están obligados por sí a entregar, realizar (PERO SE HA PERIDO EN UN 95% LOS ESPÍRITUS DE SERVICIO Y DE RESPONSABILIDAD) – y se convierten en nichos salariales a perpetuidad, hasta la muerte.
Ejemplifiquemos: Un profesor recibe por 20 horas a la semana – 40, a la quincena – $ 3,051.89, dividido entre 15, resultan $ 203.45 diarios, por cuatro horas. A lo anterior agregue el porcentaje de sobresueldo; la cantidad aumenta, aunque le descuentan impuesto, cuotas y otros conceptos que pagan todos los burócratas y empleados sujetos al régimen de salario mínimo y/ contrato colectivo. Existen otros conceptos que se incorporan a esta cantidad como Mejoramiento Salarial por actualización, titulación, tres cuartos de tiempo, etc. Lo cierto es que la lucha del maestro – que está bien que la hagan y si el patrón cede, no es culpa del trabajador – está centrada en cuestiones salariales que ya están bien cubiertas. Y así por el estilo. Si se busca, en cada subsistema-nivel, están formas de mejorar gradual, sucesiva y paulatinamente el salario profesional del docente, mas estas mejoras salariales no van unidas a más y mejor actualización, capacitación, formación profesional y superación del docente, del trabajador. Y de esto la culpa la tiene el patrón, con la omisión cómplice del sindicato.
Y el patrón – Estado, gobierno – tiene su culpa y responsabilidad de lo que sucede: 1°.- Rompió el acuerdo, acaso no escrito – de apoyarse en el maestro y su sindicato para las acciones de cambio y transformación social. Ciertamente la realidad, el desarrollo social y tecnológico determinaran que ya no fuera el único agente de cambio social y el sindicato al sentir se relegado, se la cobra de esta manera. 2°.- Propone reformas educativas, pero las aplica al revés: debe iniciarlas sabiendo hacia dónde quiere ir, hacia dónde quiere llegar, valorando, evaluando lo que se tiene para diagnosticar, saber en qué cambiar. Tres etapas que las realiza – si las realiza – al final – y que generalmente, no informa. La siguiente etapa es la de proponer reformas en el perfil de capacidades, competencias y habilidades de los docentes, del profesional de la educación, al que enseña, al que educa, al que forma y después. Después equipos y demás elementos de la nueva tecnología a incorporar. Ahora primero entregan equipos que los docentes ven como un enemigo-sustituto en su práctica y ejercicio profesional ; lo que sucede es lo que pasó con Enciclomedia. Una inversión sin sentido y sin uso.
Algunas cosas sí son ciertas: 1ª.-El mundo, sus sociedades podrán sobrevivir sin ingenieros, sin médicos, sin licenciados, sin contadores, sin enfermeros, sin sacerdotes, sin adivinos, sin televisión, sin artistas, sin zapateros, sin albañiles, sin marinos, sin solados, sin generales, sin políticos, sin modistas, sij cultores de belleza, sin atletas, sin carpinteros, sin x, y, w, z, profesiones y ocupaciones, pero sin excelentes, buenos, regulares y hasta malos maestros, no podrían sobrevivir.
2ª.-Hablando hipotéticamente, si hoy despertaran de un sueño de 30 años un médico, un soldado, un cultor de belleza, un ingeniero, o arquitecto, enfermero, laboratorista, un zapatero, un herrero y cualquier ocupación y/o profesionista y un maestro, todos encontrarían muchas novedades y la inmensa mayoría de ellos las usarían, comprándolas, por supuesto; solo el maestro, el profesional de la docencia, vería esos cambios tecnológicos, programáticos, etc., como riesgo y correría la posibilidad, muy probable, de que no los usara en el ejercicio de su profesión.
Como sea el futuro, felicidades maestros de México y de Michoacán






















