Etelberto Cruz Loeza.
Está de moda hablar de transformaciones y como el Prohombre de hoy y de mañana afirmó que – como se sabe a partir del inminente primero de diciembre de este 2018 encabezará las prioridades nacionales – al frente del poder Ejecutivo realizará la Cuarta Transformación Nacional.
Con la voz de ¡Arrancan!…toda la comentocracia habla de transformaciones nacionales y como esto de las opiniones es como los ombligos, o como los VW, “todos tenemos uno”, mas como lo dijo Campoamor: “Todo es según el color del cristal con que se mira”, y como el Señor del Supremo Poder lo ve con los ojos de la omnipotencia, mas no con el de la sapiencia, de la razón, ni de la verdad histórica, pues daremos nuestra lista de transformaciones nacionales.
La Primera Transformación fue la iniciada con el descubrimiento de las costas de nuestro país que desencadenó la derrota-conquista de los señoríos más grandes de lo que ahora es nuestro país: Tlaxcaltecas, Aztecas, Mayas, Toltecas, Mixteco-Zapotecas, Otomíes y Purhembes, que curiosamente conformaron una unidad histórica: la Colonia y colocó lo necesario para tener idea de concepto de patria, nación y hasta Estado, subordinado, pero Estado al fin y al cabo.
La Segunda Transformación fue generada por el triunfo del movimiento independiente – 1810-1824 -, que, finalmente, edificó la patria, la nación y el Estado Republicano, con la participación de los Padres de la Patria, a quienes incorporaría a Fray Servando Teresa de Mier, por sus ideas del Federalismo como modelo de gobierno, que, finalmente resultó triunfante, aunque haya sido a imitación de los Estados Unidos.
La Tercera Transformación fue la de la Reforma y la derrota del intervencionismo europeo – 1857-1867-1884 -: cohesionó la unidad nacional, consolidó la República, estableció la separación de los 2 poderes y el Estado Laico y sentó las bases de la reconstrucción nacional. Mas 27 años no alcanzaron a los Hombres de la Reforma-Liberales-Juaristas para terminarla.
La Cuarta Transformación fue con el llamado Porfiriato –1880-1910 –: transformó la nación en una sociedad rural, agrícola y dio los primeros pasos, e inició el cambio, hacia la incipiente industrialización.
La Quinta Transformación fue resultante de la Revolución Mexicana que se reflejó en la Constitución Política de 1917 y construcción del modelo de Estado Nacionalista, democrático y popular – 1910-1917-1928.
La Sexta Transformación fue la etapa de institucionalización del Estado Mexicano – 1928-1952: fortaleció el nuevo Estado Mexicano, su evolución y cambio – de país y sociedad, rurales y analfabeta, hacia la industrialización y el fortalecimiento del Estado Benefactor.
La Séptima Transformación fue la etapa de consolidación y florecimiento del Milagro Mexicano – 1952-1988 – : Estado Nacionalista, Democrático y popular al servicio de la sociedad y siendo el Estado el Motor del cambio y la transformación. Casi alcanzó la finalización-transformación de una sociedad y una nación analfabeta y semi-industrial a un país industrializado y con nivel de escolaridad de, casi, 6 años.
La Octava Transformación fue la revolución incruenta que inició-realizó el grupo de tecnócratas del Banco de México – 1988-1994 -: la detención en seco del proceso de cambio iniciado por la Revolución Mexicana y el Estado Benefactor. Desmanteló a este Estado e inició el giro hacia el llamado Neoliberalismo, desprestigiando al Estado Benefactor, nacionalista, democrático y popular para instaurar un Estado observador y vigilante (¿?), creando un Gobierno Rico, con sociedad nacional empobrecida, desigualdad predominante, inequitativa distribución de la riqueza y creciente empobrecimiento de la Clase Media y ascendente miseria de las clases populares. Todas las instituciones de servicio y respaldo social a las funciones del Estado Benefactor fueron vendidas=entregadas a la nuevos científicos, formando el club de los Hombres de Negocios, los hombres más ricos del país.
La Novena Transformación fue la consolidación del neoliberalismo e ingreso a la globalización como modelos económicos hegemónicos: 1994-2018…en 24-30 años, revirtieron la legislación revolucionaria, nacionalista y popular del Estado Benefactor, se impusieron las Leyes del Mercado como las determinantes de las políticas públicas y del desarrollo nacional y se concedió al sector empresarial ser el factor de cambio y desarrollo de la sociedad. El Estado, actualmente, es dueño de nada y se pretende que todo cueste o cueste lo menos posible, pues el Viejo Estado era adiposo, lento, caro=oneroso e improductivo.
La Décima Transformación sería ésta, la que encabezará el actual presidente electo – a quien (y a su grupo) ya se le queman las habas por disponer del Supremo Poder -, pero jamás conseguirá en 3 años esta transformación, con esta legislatura o en la siguiente , que sería en todo el sexenio; el equipo de tecnócratas neoliberales necesitaron 30 años para casi obtener la transformación estructural, del país y de su sociedad – y ¡No lo lograron totalmente!, aunque con Enrique Peña Nieto se avanzó hacia su plena realización y transformación. Así que la lucha está iniciando y las trincheras serán las 2 cámaras del H. Congreso de la Unión.
Sería ingenuo aceptar que los escenarios actuales de inquietud e inestabilidad financiera-social-estudiantil son naturales.
La camarilla ya casi en el poder sabe de trámites legislativos, de trámites administrativos, de política, de política partidista, de subversión político-social, de agitación político social, de propaganda, de publicidad, de manejo de Medios, de control de la opinión pública, de utilización de las innovaciones tecnológicas aplicadas, o no, a la información y comunicación y, además, tiene suficiente dinero y más que tendrá, pues la docilidad, mansedumbre de los representantes de los otros 2 poderes pares le abrirán las arcas del Sancta Sanctórum: el Supremo Poder y el dinero, que cierra el círculo virtuoso-vicioso del poder.
Luego entonces, 1° ¿Qué fin, que objetivo, que meta tiene al desestabilizar al país al autorizar la construcción del punto de acuerdo en la H. Cámara Baja para exhortar al presidente de la República a detener la aplicación de los exámenes del servicio profesional docente, cuando conoce que ése no es el camino y que tendrá – como la tuvo – respuesta institucional: es una responsabilidad constitucional?
Curiosamente, uno de los objetivos-efectos del servicio profesional docente es encauzar el procedimiento para el otorgamiento de nombramientos – docentes y técnico administrativos, así como su movilidad y promociones – y evitar la comercialización – entre organizaciones gremiales e interesados – de recursos presupuestarios – venta de plazas, pues -, hecho que no está considerado en ninguna reglamentación y articulado del servicio educativo nacional, ni en la Constitución Política del país.
Es un hecho negativo, que devino en uso y costumbre, auspiciado por la Ley del Menor Esfuerzo. El Estado trata de recuperar la rectoría y posesión de los recursos presupuestarios y, además, de seleccionar personal competente, experto y preparado – le llaman idóneo -, requisito indispensable para ofrecer servicios educativos de calidad: un muy aceptable perfil del docente. En ningún articulado de la reforma educativa se establece la punitividad, el castigo, el cese unilateral: el no idóneo tiene 3 oportunidades para alcanzar esa calidad; si no lo logra a la tercera oportunidad será cambiado de función y no estará como docente a cargo de grupo y no se le cesará, no se le despedirá, Es una perversión política que se argumente que será despedido inmediatamente, a raja tabla.























