Hablar sobre la universidad michoacana de San Nicolás de Hidalgo es poco o muy riesgoso, pues, entre otras cosas, se debe tener confiable información, ser lo máximo de objetivo, autónomo y sin filias ni fobias, ni intereses en los escenarios universitarios.
Parece ser una constante, una rutina, una cotidianidad, las dificultades financieras de nuestra universidad pública, pero eso, inicialmente, llama la atención.
Año escolar y/o fiscal nuestra máxima universidad pública carece de presupuesto financiero para hacer frente a las obligaciones salariales, lo que llaman lo irreductible. No existe respuesta a la pregunta ¿Por qué?
Se supone que existe en la misma universidad áreas de planeación, presupuestación y de manejo de los dineros y que, además, en la planeación se deben elaborar los presupuestos considerando todo y lo que es todo, son salarios de todo el personal de cualquier tipo de todas las áreas universitarias, incluyendo los jubilados, así como la previsión para un crecimiento y, finalmente, presupuestarlo y, como la UMSNH carece de fuentes propias de financiamiento, presentar a las autoridades estatales -bien sea del gobierno del estado y/o de la secretaría de educación pública – dicho documento, el o los presupuesto y el programa anual de su ejercicio.
Es una incongruencia que las autoridades estatales y federales apliquen recortes a los presupuestos de las universidades: se está coartando el desarrollo futuro de la sociedad.
Es otra incongruencia – dice la literatura un balazo en el pie – que las autoridades universitarias no elaboren ni planifique con precisión el presupuesto anual de todo el gasto de la institución, en el cual deben considerar-incluir los presupuestos para investigación, que es una de las áreas vitales de toda institución universitaria mexicana : la Investigación. (Curiosamente nuestras instituciones educativas públicas destinan casi el 98% de sus asignaciones presupuesto para el pago de salarios de docentes y personal administrativo, y jubilados).
Se rumorea que a la UMSNH se le recorta su presupuesto porque no ha arreglado el expediente de su modelo pensionario. De una buena vez deben aceptar: por lo menos en una generación, no lo arreglará al gusto de instituciones ajenas al estado de Michoacán y del país – OCDE, el BM y el FMI -.
Mas esa situación no debe ser la justificación para que la universidad no prepare lo básico de todo presupuesto: considerar los egresos, incluyendo costo de pensiones, desarrollo institucional, gastar únicamente lo que tiene y para lo que tiene etiquetado y solicitar presupuestos por programas y por resultados, sin descuidar sus funciones centrales: docencia, investigación y difusión de la cultura.























