Nuestras universidades públicas son, aparte de ser una de las pocas opciones de desarrollo personal y profesional de todas las clases sociales mexicanas, un escaparate transversal y longitudinal de nuestra sociedad, de nuestro país.
Éstas son algunas de las razones por las cuales los constituyentes han incorporado a nuestra constitución el mandato constitucional de que el Estado las sostendrá con todo su poder y que, además, será gratuita – toda la educación superior, para ser exacto.
Los hechos de que en sus áreas, espacios, campus, facultades, se presenten actos de violencia, de drogadicción, prostitución y hasta asesinatos, debe llamar la atención, porque si bien existe autonomía, desde casi cualquier punto de vista, menos del financiero, tocar la estabilidad de las universidades públicas es buscarle tres pies al gato, sabiendo que tiene cuatro.
Recientemente, en nuestra Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM -, aparte de formadora de cuadros de profesionistas que el desarrollo de la sociedad nacional demanda, es también la incubadora de grupos de trabajo y de acceso=ascenso al poder, hubo un atentado contra varios estudiantes, dos ellos están sumamente graves – uno de ellos, a punto de perder un riñón y hasta la vida -;.
Gracias a la inmediatez de la información varios jóvenes estudiantes grabaron todos los hechos y en ellos se ve a los agresores con vestimenta de supuestos clubes estudiantiles universitarios; la comunidad estudiantil se manifestó en los espacios universitarios y demandan la actuación de las autoridades universitarias para resolver esta situación, que aunque todos d demanden que no se politice, especialmente el presidente electo, el asunto ya está politizado.
Las fechas están cercas y se están empalmando: para quienes les gusta un poco la historia y deseen copiar el pasado: hace 50 años se originó más o menos así, el gran movimiento estudiantil de 1968 que cambió todo el horizonte de nuestro país.
No se debe caer en este pantano.
Las universidades, con todo y la renovación y cambios de nuestra sociedad, continúa siendo un escaparate de nuestra misma sociedad – nadie puede afirmar, y/o demostrar, que los partidos políticos no tienen peso político y militancia entre la grey estudiantil – que, como fiel reflejo de nuestra sociedad, muestra el humor social y la frustración, y si en los escenarios político-sociales posteriores al 1°.de julio, próximo pasado el tigre no atacó, ahora, si manos y fuerzas interesadas lo azuza, ¿Se podrá detener? ¿Quién lo hará?























