Algunos de los estados de la Federación, como Oaxaca, Chiapas, y acaso Guerrero, contienen en sus constituciones locales la base legal para que varias comunidades, con población evidente y mayoritariamente indígena – aunque formal, legal, etnográfica y jurídicamente, no existen razas puras ni preponderantemente indígenas y todas y todos, son y somos, en un indeterminado grado, nivel, porcentaje, criollos -, la Constitución federal respeta estas figuras y reconoce sus derechos primigenios de darse y elegir a sus autoridades políticas mediante la figura de Usos y Costumbres.

En nuestro estado el municipio de Nahuatzen es el único que elige a sus autoridades municipales mediante la figura de Usos y Costumbres y el llamado Concejo Municipal funciona y funciona bien y si se quiere comparar mucho mejor que las autoridades políticas elegidas por la vía partidista, y de elección popular.

Mas, curiosamente, en estos escenarios de cambio, alternancia y, tal vez transición, más de diez comunidades michoacanas, con población preponderantemente indígena, específicamente de la llamada región de la Cañada de los 11 Pueblos, entre ellas Carapan, del municipio de Chilchota, por las vías institucionales – de leyes y códigos – han solicitado su autonomía municipal.

Independientemente, del trámite jurídico y de sus alcances las autoridades políticas debería preguntarse la razón del por qué este afán de autonomía municipal.

A vuelo de pájaro, es evidente y sensible que el proceso de occidentalización, de castellanización, de la propuesta de un México unido, a pesar de su mosaico racial y pluricultural es un fracaso y las comunidades de este tipo, ante los escenario actuales, consideran que su mundo – lo que consideren SU MUNDO – es insatisfactorio y no ofrece mayores y mejores alternativas culturales, mayor y mejor progreso y desarrollo civilizatorio, científico y tecnológico y, prefiere SU MUNDO.

Sería muy positivo realizar una comparación de Nahuatzen con otros municipios del estado,, que pudieran considerarse como muestras representativas y valorarlas, en términos de resultados sociales, como ingreso, empleo, actividades económicas, seguridad pública y social, delitos de alto impacto, empleo, instituciones educativas públicas, establecimientos fabriles y agropecuarios, infraestructura y equipamiento urbanos, etc.,

Y en base a los datos duros, sin desviaciones, hacer recomendaciones. Tal vez se esté equivocado y sea otro el modelo de institución política municipal o éste ya se agotó y necesita una vigorización…pero la ciudadanía manda.