De conformidad con los tiempos, con la dinámica de la sociedad y con las reformas de nuestras Constituciones, en nuestro estado se renovaron las autoridades municipales en los 113 municipios y, de ellos, 112, iniciaron sus funciones como presidentes de los H. Ayuntamientos y uno de ellos, su concejo municipal – Nahuatzen, por la figura de usos y costumbres -.
Lo cierto es que en todos hubo alternancia político administrativa, aunque en varios de ellos habrá continuidad, por la figura política de la reelección, muestra de los cambios tanto sociales como políticos; en varios de los 112 municipios, se presentó la figura de la alternancia.
Se desea o es deseable que en todos se dé, se muestre, se genere la condición o condiciones político partidistas y sociales de la transición, del cambio, cualitativamente hablando.
Todo el estado, formalmente y de hecho, tiene una cara nueva.
Un nuevo mosaico político y nuevos pesos y contrapesos están, formal y legalmente actuando y las latitudes y longitudes del poder pasan por otros puntos y es posible –se ignora qué tanto – algunos cacicazgos políticos regionales hayan entrado en el umbral del cambio, generacional o no, pero cambio finalmente. Mas, igualmente se dieron las condiciones y posibilidades del cambio=alternancia y acaso transición.
Ahora, lo que debe preocupar a las nuevas autoridades municipales son, fundamentalmente, las cuestiones de seguridad del municipio y la detención y desaparición hasta donde sea posible, de la corrupción y de su hermana gemela, la impunidad, porque esas son demandas de la sociedad.
Y, complementariamente, y tal vez sea lo más difícil, marcar distancia y hasta enfrentar la delincuencia organizada, los cárteles, los grupos delincuenciales que operan en el municipio, en la región; es muy cierto que podrían estar amenazados, pero en los municipios las nuevas autoridades, como los residentes, se conocen hasta el dedillo e, incluso se sabe, la dieta diaria de todos los residentes municipales, si se quisiera. En otras palabras, es en los municipios en donde está la semilla de toda la delincuencia y ahí debe resolverse.
Ahora ser presidente municipal es un riesgo, pero, también, es una oportunidad de servir, aunque varios, como Layín, en Nayarit, y varios en nuestro estado, se sirven con la cuchara grande y cambian creyéndose omnipotentes y ven a sus paisanos con ojos diferentes, mostrando que el poder cambia a los inmaduros.
Con el nuevo mosaico político, se ha renovado la esperanza de mejor futuro para todos.























