Se ha festinado bastante los sucesos surgidos durante la estancia-visita-trabajo proselitista de Enrique Peña Nieto, candidato del partido revolucionario institucional, a la Universidad Ibero Americana, el pasado viernes 11 del presente. Curiosamente se le dio más aire  en las llamadas redes sociales, los tuiteros, los feis, los blogs y todos los membretes de la tecnología de la comunicación electrónica.

Vayamos por partes.


1ª.- Alguien, o algo, está detrás de este suceso que no se mueve solito. La energía que pudo haber tomado y mantenido no pudo ser tal que llegara a esas multitudes.  Un suceso de esa naturaleza por la rapidez de la vida social, de los hechos de campaña,  acaso sobreviva con su fuerza propia,  dos, tres días, salen otros, llaman al escándalo, se entronizan y el evento de ayer ya no es noticia,  se olvida. Es la dinámica social y política. Luego entonces ¿por qué sigue vivo? Existe algún interés que lo mantiene vivo, vivito y coleando.

2ª.- El hecho de que Enrique Peña Nieto, como una actividad más de su trabajo proselitista hubiera visitado, charlado, dialogado, coincidido  y hasta confrontado con alumnos de esa institución educativa de nivel superior, es normal en una realidad social y en un mundo como el nuestro. No tiene nada de extraordinario lo que sucedió.

3ª.- Lo verdaderamente grave es que se manifestó el virus de la intolerancia. En sus aristas son la violencia verbal, física y la cerrazón a la posibilidad de la presentación de ideas, del diálogo; del debate, de la discusión académica y hasta política.

ESO ES LO REALMENTE GRAVE  Y LO ES MÁS SU EFECTO INMEDIATO: LA DIVISIÓN DEL PAÍS, DE LA SOCIEDAD. SI NO ESTÁS CONMIGO, ESTÁS CONTRA MÍ.

Y si la candidata a la presidencia de la República y egresada de esa institución educativa de nivel superior, y sus simpatizantes y seguidores, se ufanan, festinan, lo que ahí sucedió, mal,  muy mal porque están mostrando el rostro de la intolerancia, de la sinrazón, de la irreflexión, de la ceguera, del maniqueísmo, de la antidemocracia, de la plutocracia, de la oligocracia,  de la  no aceptación del libre juego de la manifestación de las ideas  y su discusión y facilita la confrontación, el enfrentamiento, la disputa, el choque entre los grupos sociales. Y la inmensa mayoría de nuestras divisiones  sociales devinieron en guerras civiles, en la debilidad del país y en la pérdida de lo construido.

Es mucho más perjudicial para la evolución, desarrollo del país y de sus prácticas políticas, la intolerancia, que todos los delitos y todas las perversidades que se le imputan al candidato del partido revolucionario institucional, sean o no sean ciertas. Es más, si son ciertas, pues quien acuse que actúe en consecuencia, dado que somos un país y una sociedad de leyes y vivimos en Estado de Derecho.