Nuestro continente, América Latina, hoy, este tiempo, está caracterizado por la diversidad política, ejemplo de pluralidad en el ejercicio del poder, que van desde los estados con pleno ejercicio democrático como Uruguay, Paraguay, Ecuador, Perú, Argentina, Chile, Panamá, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, México, pasando por la aparente democracia, telón de permanencia en el poder, como en Bolivia, Colombia y Cuba continuando con los Estados emergentes de crisis político social, como Brasil o dentro de una crisis política como en Nicaragua y Venezuela.

Existe de todo, para no desear estilos y formas de gobierno.

Llama la atención Argentina, en donde la expresidenta de la República, Cristina Fernández de Kristchner está en el ojo de la justicia en donde se ignora en realidad si está bajo observancia de un proceso judicial transparente cuya finalidad es procurar justicia y aclarar eventos políticos y de corrupción del reciente pasado o es una perseguida política y donde se tiene la intención de perjudicarla, con todo y que ella es Senadora de la República.

A partir del término de su mandato presidencial se divulgaron escandalosos hechos presumiblemente delictivos, así como actos corruptos – y presumiblemente impunes (estuvieron – su esposo y ella – por más de quince años -) que en este momento la colocan en el ojo del huracán político. ¿Saldrá adelante y limpiará su nombre?

Es muy posible, y probable, que no y que, pese a que tiene cierta inmunidad, cierto fuero, pise la cárcel y permanezca en prisión un indeterminado tiempo. Se dice que el que la hizo, la paga.

Un poco semejante, es el caso político en Brasil, por definirse en estos días: Luis Inacio Lula Da Silva, presidente por ocho años, está prisionero purgando una condena de 12 años y tres meses por encontrarlo culpable de delitos y partícipe de corrupción, en el caso LAVA JATO, mas lo curioso es que le dejaron sus derechos políticos a salvo y aunque un articulado le impide ser candidato a la presidencia de la República, coloca la definición en manos de su supremo tribunal de justicia – donde la mayoría de los ministros fueron propuestos por él – y el caso está por definirse en estos días y, curiosamente, Lula Da Silva es el precandidato con mayor simpatía y aceptación de la sociedad.

En su caso, de ser favorecido por la interpretación de la ley – que es muy dudable – ¿ganará la elección presidencial del inminente octubre?

Lo que sí es casi un hecho es que el Partido de los Trabajadores alcanzará la victoria y él saldrá de prisión.