Donald Trump está en momentos aciagos y Dios lo debe cuidar los próximo noventa días.

Sus enemigos, no únicamente los demócratas en ambas cámaras, sino también los decepcionados y frustrados por su actuación como presidente de los Estados Unidos, que no son pocos y sí casi la mitad de la sociedad norteamericana, lo tiene cercado y él comenzó utilizar su táctica preferida: vociferar y chantajear.

Psicoanalistas, comentaristas de radio, televisión y prensa escrita, así como los integrantes de la comisión especial bicameral, dirigida por el fiscal especial Robert Mueller, que la casi segura y demostrada en expedientes, no en el juicio, de la trama rusa para que ganara la elección presidencial de noviembre de 2016, además de comentaristas políticos, sociólogos, investigadores y hasta escritores, aparte de ex asesores del mismo Trump, lo califican, en lo general, pero hasta en detalles, como persona no recomendada para funcionar como presidente de los Estados Unidos y representar al pueblo y sociedad norteamericana.

Donald Trump sabe su futuro inmediato y ya comenzó a utilizar sus cartas: las redes sociales, el twiter y el chantaje.

En uno de sus últimos escritos en la red afirma: SI SE ABRE UN JUICIO POLITICO, TRAS LAS ACUSACIONES DE SU EXABOGADO DE HABER VIOLADO LAS LEYES DE FINANCIACIÓN EELECTORAL, LOS MERCADOS FINANCIEROS SE HUNDIRÍAN Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO SE FRENARÍA…SI SOY CENSURADO LOS MERCADOS SE HUNDIRÁIN, CREO QUE TODO EL MUNDO SERÍA MÁS POBRE.

En insistió en la buena salud de la economía de los Estados Unidos, cuyo crecimiento en el segundo trimestre fue de una taza anualizada del 4.1%, lo que atribuyó a sus políticas de desregulación y recorte de impuestos…NO SÉ CÓMO SE PUEDE CENSURAR A ALGUIEN Q UE ESTÁ HACIENDO UN GRAN TRABAJO. SI SE BARPÉ JUICIO POLÍTICO SE VERÍAN NÚMEROS QUE NO CREERÍAN… EN RETROCESO.

Ahora bien, el señor Trump está haciendo a un lado una simpleza: los Estados Unidos no son una empresa. Es una nación republicana de poderes que se sirven recíprocamente de pesos y contrapesos y de instituciones y de una sociedad muy cristiana y que tiene un sentido muy especial de la ley y de su libertad: no permite la intromisión de potencias, de países extranjeros – mucho menos rusos – en su vida nacional.

Lo único que puede salvar a Trump del juicio político es que su partido, el Republicano obtenga, en inminente noviembre, la mayoría natural en ambas cámaras del poder Legislativo. Es lo único…porque está sitiado y ante la ley y lo demostrado, no tiene defensa alguna.