La inseguridad de todos los sectores de la sociedad está presente en todos los círculos de la sociedad y, sin que sea audacia, es aceptable afirmar que no existe ni uno de ellos que no haya sido lesionado o tocado por la inseguridad, por la delincuencia, organizada o no y, emparejada con ella, la impunidad y, por si hiciera falta, el descuido, fortuito o intencional o por incompetencia o por incapacidad o por inexperiencia o por complicidad.

Estos son los caballos del apocalipsis que se han enseñoreado del territorio nacional, aunque sirve de descargo, que es hecho inocultable que, ellas, delincuencia, impunidad, omisión, incompetencia, complicidad, insuficiencia e impreparación, está en todos los países, naciones y Estados del mundo, pero los que están allá, están fuera de nuestra circunstancias y la nuestra es lo que nos importa.

Es sensible que la delincuencia está en ascenso, haga lo que haga el Estado – gobierno, en sus tres niveles – federal, estatal y municipal -, la delincuencia reacciona con mayor violencia y, por esta razón, día con día la nota roja – que incluso supera nuestra capacidad de asombro – llena los espacios informativos, lo que muestra que el Estado está atacando lasa efectos, no la causa: deficiente, mala, insuficiente formación familiar y escolar en formación hábitos de convivencia social y en valores de respeto a la autoridad, pero eso no es cuestión de estas líneas y letras.

Igualmente es sensible que la llamada estrategia de la lucha contra la delincuencia no está ofreciendo los resultados que se desean, con todo y que las fuerzas armadas nacionales están participando y enfrentando los eventos con esmero y dedicación, hasta llegar al sacrificio y desgaste institucional.

Ante estos hechos se ha repetido lo que desde la administración de Vicente Fox Quesada se afirmó: debe existir una coordinación nacional, estatal y municipal; debe darse y ser institucional: un mando único y, como complemento, la certificación de todos los componentes de los cuerpos policiacos de todo el país y la aplicación de pruebas de antidoping-dopaje: por circunstancias inaceptables no ha sido posible realizar en 3 sexenios ni una de las acciones acordadas federalmente y por, y en, la famosa CONAGO.

Ahora se repiten las palabras “Debe haber mando único” y en esto está la conversación, discusión… y no hay acuerdo.

Dos hechos son ciertos, es más fácil disuadir y combatir la delincuencia en los municipios, porque ahí suceden los eventos e, irónicamente, es en donde los recursos de todo tipo – humanos, material, financieros, tecnológicos, de formación, actualización, superación y capacitación faltan, complementados con la integral insuficiencia de las agencias de los ministerios públicos: La policía municipal y los jueces y juzgados ministeriales son los más débiles.