Etelberto Cruz Loeza.
LA INEXISTENCIA DE MAYORÍAS ABSOLUTAS EN AMBAS CÁMARAS HACE TORTUOSO SU FUNCIONAMIENTO Y DIFÍCILES LOS ACUERDOS…SOLO DE LAS URNAS SURGE LA LEGITIMIDAD…EL PLURALISMO EQUILIBRADO EN EL CONGRESO ES EL MEJOR CANDADO CONTRA LOS CAPRICHOS PRESIDENCIALES…TODO PODER QUE NO ENCUENTRA LÍMITES SE ACRECIENTA Y EXPANDE…NINGUNA FUERZA PUEDE HACER Y DESHACER POR SÍ SOLA. LA DIFÍCIL DEMOCRACIA. JOSÉ WOLDENBERG.
Entiendo y acepto que la decisión mayoritaria de la sociedad determinó que Andrés Manuel López Obrador fuera el triunfador en el pasado domingo 1° de julio.
Su triunfo es inobjetable, irrecusable, completamente legal y totalmente legítimo, socialmente y, complementariamente, su triunfó, con el 50% más uno de los votos válidos y recibidos en las urnas esa jornada electoral, y con esa concentración de los sufragios, propinó un duro, rotundo mentís a quienes decían, entre ellos José Woldenberg y yo, que el gobierno de las mayorías difícilmente se volvería a presentar y, ¡zas! Con esa votación atípica, inédita, cambió toda la visión, la percepción y los escenarios de la política nacional.
Además, que muy difícilmente el partido político con un candidato victorioso para el poder Ejecutivo Federal, obtendría triunfo con sus candidatos a los puestos de representación popular por ambos principios, mayoritariamente; que los H. Congresos divididos se quedarían por mucho tiempo…y he aquí que no; que fue al revés: los H. congresos, el H. poder Legislativo gobernado por las minorías duraron muy poco – 3, 4 sexenios -: Se regresó a los tiempos de la monarquía republicana: partido gobierno&partido en el gobierno: Mayoría Absoluta.
Adicionalmente, esta victoria de MoReNa, sirvió para desvanecer esa idea de la pluralidad política y de la diversidad ideológica o al revés, de la diversidad política y de la pluralidad ideológica. Serán, sí, pero no les regalarán poder, ni se lo cederán. ¡Que lo ganen en las urnas!
Igualmente, para eliminar la peregrina idea, tesis, hipótesis, teoría o lo que haya sido, de la debilidad del poder Ejecutivo, de la inoperancia de los poderes Ejecutivo y Legislativo y, como remate. de la inefectividad, inoperancia, ineficiencia, inutilidad del sistema republicano…¡hasta el trapecista mayor – Porfirio Muñozledo Lazo de la Vega -, grillaba para cambiarlo por un sistema parlamentario! ¿En este momento por qué no abre la boca?
A lo anterior agreguemos que, ahora, por la gobernabilidad del Ejecutivo sobre el Legislativo, el presidente de la República ya no pactará, acordará con ningún partido político para gobernar, para que haya gobernabilidad – gobernanza, afirman los puristas, del lenguaje político -. Con la mayoría absoluta se regresó a los tiempos del partido aplanadora…Vamos, ¡del viejo y odiado PRI!
Lo que no se quería ver o no se sabía que no se sabía, ni se quería ver, ni saber, era que los partidos políticos ya no eran representativos de la sociedad – y sí de grupos familias, caudillos regionales, feudales, pues – y los llamados políticos ya no representaban a la sociedad – no existían, ni capilaridad ni representatividad sociales – ; que ambos, partidos políticos y políticos ya no eran la respuesta, la opción necesaria para las circunstancias del momento; estaban desgastados, habían hartado a la sociedad civil por su perfil de nefastos, corruptos e ineficientes. Hasta propusieron cambiarlos, acaso desaparecerlos por movimientos, coaliciones, alianzas.
Existía convenciera confusión y se usaba un término por otro: los partidos, los poderes republicanos se mostraban débiles, porque sus elegidos no eran como debían ser y lo que debían ser. No eran congruentes ni con el lugar ni con el tiempo, ni con las circunstancias.
Los partidos son insustituibles como organismos-herramientas para llegar al poder, y como prueba está el fracaso de los llamados candidatos independientes: porcentualmente una insignificancia. Me equivoqué, lo acepto, mas habrá que analizar y valorar esta figura política, que no debe descartarse.
Desde el año 2000 se argumentó que los partidos deberían cambiar y no los hombres. La elección del 1° de julio mostró y demostró que lo que se debería cambiar era al hombre; que cambiando al hombre, se posibilitaba cambiar partidos y política.
Ahora, se reza, se ora, se levantan plegarias a las divinidades y a las potestades para que el Hombre tenga un poco de congruencia, de cordura, del llamado Sentido Común y de objetividad y no tome decisiones generadas por el revanchismo, coraje y resentimiento, pero por sus declaraciones, sus juicios, sus propuestas, muestran que aun está en campaña política….toda proporción guardada provoca la imagen de otro Trump, pero bebé, infantil, tercermundista, mas igual de berrinchudo y caprichudo.
Este absolutismo hegemónico MoReNista, está mostrando sus facetas, sus aristas: verticalismo, concentración y control del poder, y de la información, y debilitar y acaso, cambiar, a las instituciones. Esto último será muy difícil, pero posible. Réplica del modelo stalinista de ejercer el poder: un único control político, una única fuente de la información y una sola información: la oficial…¡El Gran Hermano! ¡El Miniver!
Con la polvareda levantada por ladrido del perdón y el olvido, en pos de la paz social, se perdió la visión del bosque.
Teniendo el control de 2 poderes, se pretende desestabilizar el tercero, el judicial y con el estribillo del perdón y el olvido, se está haciendo a un lado nuestro modelo del sistema judicial, nuestro proceso de administración y procuración de la justicia y se está proponiendo hacer a un lado todo para crear comisiones de la verdad, pactos o acuerdos que ofrecerán amnistía – que es atribución y trabajo del Legislativo, a propuesta del Ejecutivo – que estará bajo su control – o el perdón, que es facultad del Ejecutivo.
El problema nacional de la inseguridad social, de la actual ola-etapa delictiva no se resuelve con Comisiones de la Verdad, ni con Acuerdos, ni con Pactos. No estamos en una guerra social, donde se dispute el poder político. Ni tampoco vamos saliendo de una guerra civil – como las muchas que tuvimos hace un siglo y más – y sea necesario acordar con todas las fuerzas políticas y proponer-construir Acuerdos-Pactos para reconstruir la sociedad y las instituciones públicas. Ni tampoco estamos festejando fin de una dictadura y sea útil-necesario perdonar, y acaso olvidar, para retomar el clima de libertades y derechos y garantías individuales y sociales perdidos. No son los casos.
Se está en un confrontación entre Estado y delincuencia, por fortalecer el Estado de Derecho, de aplicar la ley y que nadie esté por encima de la ley. Esta situación se resuelve únicamente fortaleciendo las instituciones administradoras y procuradoras de justicia: más competentes, más preparadas y mejor equipados cuerpos policíacos, más y mejores jueces y juzgados, más y mejor preparación técnica, científica, más y mejor equipo e instalaciones y más y mejores leyes, en donde sea más importante la víctima y no el victimario.
¿Qué se ha ganado con el nuevo sistema de justicia penal? Ha empeorado la situación de seguridad…del 100% de delitos denunciados y/o con detenidos, se ha liberado al 95% y vuelven a delinquir. ¡No se tiene, ni miedo, ni temor de la ley ni del Estado!
La solución al problema de la inseguridad, de la delincuencia, no está en el perdón, ni en el olvido, ni en la amnistía, ni en las Comisiones de la Verdad…Está en el fortalecimiento de todas las instituciones administradoras y procuradoras de impartir justicia y, además, transparentar su funcionamiento para desvanecer la corrupción y la impunidad.