Después del día 8 de julio, próximo pasado, el renovado gobernador del estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez Cortés, más conocido como el El Bronco, definió su futuro mediato, a mediano plazo: ser candidato a la presidencia de la República, por el sexenio 2024; tendrá la posibilidad de usar cualquiera de las vías siguientes: formar un partido político nuevo o repetir como candidato independiente.
Después de su derrota en la elección federal del pasado 1° de julio, tiene en su haber cuatro o más experiencias nuevas muy gratificantes: su piso duro de casi 3 millones de electores, el conocimiento de una campaña electoral por la presidencia de la República, que es muy diferente a una campaña para gobernador estatal; la forma de enfrentar el encaje legal: violar la ley, tantito, pero no excederse y esperar la multa, pues muy difícilmente la aplicarán la máxima sanción: cancelarle el registro, impedírselo.
El gobernador de Nuevo León ya definió la ruta a seguir después de su aparentemente frustrada aventura y locura: trabajará para constituir un nuevo partido político y, si finalmente las cosas no le resultan, nuevamente buscará ser candidato independiente a la presidencia de la República.
Pero la ruta principal es formar, fundar un partido político nuevo.
Jaime, El Bronco, Rodríguez pasó a la historia por ser el primer candidato independiente por la presidencia de la República, a pesar de todos los delitos y marrullerías – menores o mayores – que cometió; además, y no deja de ser importante, porque obtuvo el 5.23% de la votación legal, porcentaje y votación absoluta que muchos partidos, como el Partido de la Revolución Democrática, Movimiento Ciudadano, Partido Verde Ecologista de México, Partido Nueva Alianza y Partido Encuentro Social. Sus casi tres millones de votos, suman más que los del PRD y MC, juntos. O que el PVEM, PANAL y PES sumados…¡Y no es cualquier bagatela!
Nunca un candidato, ajeno a los tres partidos grandes, había conseguido ese volumen de votos: No los tuvo ni Gabriel Quadri, en el 2012. Ni patricia Mercado, en el 2006. Ni Gilberto Rincón Mercado, en el 2000.
Esa cifra de casi 3 millones de votos, casi el 10% de los recibido por el presidente electo, permite considerar que una franja, un segmento del electorado, puede apoyar su ideas y hasta ocurrencias y la forma como las impulsan, pues, incluso enjuician que algunas de sus ideas-ocurrencias son viables y hasta recomendables dados nuestros escenarios.
Para algunos críticos, su idea ya conectó y sembró…lo demás será seguir por la misma ruta, pero debe entregar buenas cuentas como gobernador de Nuevo León y aquí está el nudo del asunto.























