Actualmente, Luis Inacio Lula Da Silva, ex presidente de la hermana república de Brasil está preso y purga una condena de 12 años y meses porque la suprema institución de justicia de Brasil lo encontró culpable en el caso de corrupción LAVA JATO.

Purga su condena en prisión diferente a los de varios de los miembros de su gabinete, así como de uno de los accionistas de ODEBRECHT, el portafolio-compañía constructora que ofreció sobornos para tener adjudicaciones – o directas o por concursos amañados – de contratos de construcción de obras.

Mas en Brasil está sucediendo una situación muy especial; Lula Da Silva es el precandidato, el nombre que más suena y tiene las preferencias de la sociedad, de la población, de acuerdo con la mayoría de las encuestas o consultas a la opinión pública de Brasil: el 30% de la población consultada desea que él sea el candidato a la presidencia de la República. Es el precandidato con mayores preferencias ciudadanas

Igualmente, en esa hermana república sudamericana, bajo la delgada capa de la realidad social se está llevando a cabo una lucha, literalmente, a muerte, entre los grupos políticos del Partido de los Trabajadores y los seguidores del actual presidente interino, Michel Temer, que han alentado y tratado de evitar, unos y otros, al presencia en el proceso electoral de octubre próximo de Luis Inacio Lula da Silva.

Sin embargo, algo que desestabiliza y matiza el momento es que…el juez Edson Fachin, de la Corte Suprema de Brasil, que tramita los casos de operaciones LAVA JATO, consideró que la Corte Suprema de Brasil podría analizar esta semana el recurso de libertad presentado por los abogados del ex presidente.

La fecha máxima es el 15 del presente mes, cuando vence el plazo de registro de candidaturas. El miércoles 15 del presente Lula Da Silva pasará o del infierno a la gloria o, permanecerá en el infierno.

Curiosamente, la Corte Suprema de Brasil está compuesta por once jueces, magistrados, algunos de ellos nombrados por el mismo Lula Da Silva, en sus periodo presidencial – 2003-2010 -, mas está dividido acerca de los recursos presentados por los abogados del expresidente.

Otra curiosidad más, la Corte Suprema brasileña no es totalmente conclusiva sobre si el condenado en segundo grado debe cumplir la pena o puede esperar en libertad a que la sentencia sea firme. Y la Ley Ficha establece que, para combatir la corrupción, los condenados por tribunales colegiados de segunda instancia quedan inhabilitados por un periodo de ocho años. Lula Da Silva debe convencer a los magistrados que no está inhabilitado por esa ley , que él mismo aprobó