Desde término del llamado campeonato mundial de futbol Rusia 2018 – prácticamente desde la derrota del seleccionado nacional ante el representativo futbolístico de Brasil -l un asunto llamó la atención: dado que con ese resultado y en esa fecha, terminaba el contrato del seleccionador nacional, aunque de origen colombiano, Juan Carlos Osorio, quién sería el nuevo entrenador nacional.
Desde ese momento han tratado de deshojar la margarita.
Y hasta la fecha siguen y no encuentran al sustituto.
Incluso se ha llegado a considerar la continuidad de ese señor, por otros cuatro años más.
Lo cierto es que Juan Carlos Osorio no debe continuar…¡porque no cumplió lo convenido! Lo convenido fue calificar a las finales regionales del certamen, asistir a Rusia y jugar el quinto partido. Y se cumplió únicamente la mitad del trato. Lo que él hizo, bien lo pudo haber hecho otro entrenador nacional y sin tanto secreto: las rotaciones, que no lo condujeron a nada extraordinario y ni formó equipo, ni nada…¡Un fracaso más!
El señor Osorio, el Maestro, y su equipo no hicieron, en la práctica, nada extraordinario. Ciertamente se derrotó deportivamente a Alemania – el primer juego -, se ganó con angustia a Corea del Sur y se perdió con Suecia y se estuvo a un tris de no calificar.
Todos los entrenadores nacionales, desde don Fernando Marcos, Ignacio Trelles – el mejor de todos ellos – Javier de la Torre, Antonio Roca, Raúl Cárdenas, Juan Ignacio Basaguren, Bora Milutinovic, Javier Aguirre, Miguel Mejía Barón, Ricardo Lavolpe, Hugo Sánchez, Miguel Herrera, hasta Ricardo – Tuca – Ferreti, Juan Manuel, Chepo, De la Torre, etc., entregaron lo mejor de sí y de sus jugadores y porque eran otras las circunstancias de los certámenes, no produjeron tanto dinero como éste – el de Rusia 2018 – y obtuvieron resultados extraordinarios, pero llegaron hasta donde lo permitió el equipo de enfrente.
¡Por qué no entregarle la oportunidad a un entrenador mexicano?
La FEMEXFUT está donde está el dinero, razón por la cual la gran mayoría de los juegos amistosos y de preparación son en territorio norteamericano y por los ingresos que la FIFA entrega como regalías por participar en la fiesta final – así le llaman.
No se trata de ¿quién es el mejor entrenador? Debe ser ¿Quién formará el mejor equipo con el material humano disponible? Importa el resultado, y el dinero, finalmente.























