La violencia no cesa en todo el territorio nacional y, particularmente, desde el punto de vista geográfico, no para en nuestro estado: el pasado viernes asesinaron al presidente municipal electo del municipio de Buenavista, Eliseo Delgado Sánchez siendo asistente de una reunión con personas cercanas a él – se dice que con futuros regidores -; un desconocido, directamente, se enfiló hacia su persona y le disparó y las balas le quitaron la vida, ahí en ese lugar, lugar, que territorial y políticamente, es disputado por los cárteles o grupos criminales llamados Los Viagras y el Cártel Jalisco Nueva Generación, región que fue uno de los epicentros de las llamadas autodefensas o guardias comunitarios.

(En el transcurso de la semana han sido varios los asesinatos, particularmente de mujeres, en cuyos cuerpos han dejado narcomensajes).

En escenarios como éste, de nula presencia del Estado, del gobierno, de la autoridad, son el caldo propicio para el surgimiento y actuación de las guardias comunitarias=autodefensas, como en Cherán, Nahuatzen y en cuyas regiones-áreas casi ha desaparecido la violencia.

Este tipo, y cualquier perfil de violencia, continuará en tanto las circunstancias no se modifiquen positivamente a favor de la sociedad.

¡De qué sirve afirmar que no habrá impunidad, que todas las líneas de investigación se siguen, que se actuará con todo el peso de la ley, caiga quien caiga, si todo sigue igual, como canta la canción?

¿De qué sirve investigar, precisar e identificar el tipo de violencia, cuando se está viendo y es sensible que afecta a toda la sociedad?

Es fácil deducir, razonar, que es un acto realizado, un hecho, de la delincuencia, u organizada o de la narcoviolencia, pues el ejecutor se dirigió hacia él, directamente…y de ser así, por qué lo ejecutan? Porque no aceptó compromisos, o los incumplió o mandaron un mensaje.

Al inicio de las campañas políticas se afirmó que no existían protagonistas políticos con evidentes nexos con la delincuencia y narcos y los sucesos están evidenciando lo contrario.

Esta situación no puede seguir. Debe darse un cambio, empezando desde la familia, la escuela, los funcionarios y servidores públicos, particularmente los vinculados y con responsabilidad en áreas de seguridad pública=social, formando hábitos de respeto – específicamente en un aparto respeto a la ley, a la autoridad -, a la honestidad, a la honorabilidad…de continuar así, no habrá salida y habremos entrado al umbral de la Ley del Más Fuerte y regresaríamos al salvajismo social. Sin más leyes que la fuerza y el poder.