El caso de los militares detenidos – Tomás Ángeles Dauahare y Roberto Dawe González – supera lo que Carlos Salinas de Gortari expresó al visitar Chalco, con motivo del desastre que lo envolvió por el derrame de un dren de desagüe: SUPERA TODA LA CAPACIDAD DE ASOMBRO.
Y así es y debe ser: El General Tomás Ángeles Dauahare pasó a situación de retiro el 1 de marzo de 2008, al cumplir la edad límite de conformidad con la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas. Fungió como subsecretario de la SEDENA, en la actual administración y era cercano al titular de la propia SEDENA, Guillermo Galván Galván y se desempeñó como secretario particular de Enrique Cervantes cuando éste se desempeñó como titular de la SEDENA, entre 1994 y 2000, en el sexenio de Ernesto Zedillo; director del Heroico Colegio Militar y en la administración de Vicente Fox, fue director del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas. Condujo el Consejo de Guerra contra los generales Francisco Humberto Quiroz Hermosillo, acusado de colaborar con el narcotráfico, particularmente con Amado Carrillo, líder del cártel de Juárez, además de Mario Arturo Acosta Chaparro, quien combatió a las guerrillas de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas. Ambos generales – ya fallecidos – fueron exonerados.
El general Roberto Dawe González, general de Brigada del Estado Mayor, está acusado de presuntos nexos con la delincuencia organizada durante la administración de Arturo Chávez Chávez, quien estuvo al frente de la PGR, del 24 de septiembre de 2009 al 31 de marzo del 2011.
Si bien es cierto SE TRATA DE PERSONAS Y NO DEL INSTITUTO ARMADO, ES REALMENTE GRAVE QUE LA CAPACIDAD DE CORRUPCIÓN DEL NARCOTRÁFICO HAYA LLEGADO HASTA ESOS NIVELES. Y ES UNA MESTRA DEL GRAVE ERROR DE INVOLUCRAR AL EJÉRCITO EN LA LUCHA COBNTRA LA DELINCUENCIA ORGANIZADA.
Por otro lado debe recordarse que ya varios mandos superiores del Ejército Nacional, han sido detenidos y procesados y debe traerse a la memoria el Zar Antidrogas – el general Rebollo – quien fue detenido, procesado y sentenciado. Deshonró al instituto armado y la confianza del presidente de la República.
Ahora, ante esta ruptura de la capacidad de asombro, se puede preguntar … ¿Si el narcotráfico, si la delincuencia organizada, tuvo la audacia de llegar a esos niveles, a qué costo sería, cuántos más y hasta dónde ha llegado? ¿De ser positivas esas respuestas y existir nombres y rostros, qué difícil es tener más espacios altísimos infiltrados?
Si ya existen sacerdotes, dignatarios y hasta cardenales corruptos – los que recibieron y reciben las limosnas y regalos de los cabezas de la delincuencia organizada -, mandos militares y políticos corruptos, ahora, ¿en quién confiar?






















