Etelberto Cruz Loeza.
PARA MIS PRIMOS ROGELIO (+), JUANA (+) HONORIO, DOMINGO, SALVADOR (+), ALICIA, SOLEDAD, ORBELÍN, ERNESTO, NATIVIDAD, PAULA, EZBAYDE Y MI SOBRINO VÍCTOR HUGO, QUE SALIERON DEL FONDO DEL VALLE SIN HORIZONTE ALGUNO Y DECIDIERON BUSCAR LOMAS PARA SUBIR SUS CIMAS Y CONSTRUIR MEJOR FUTURO, ORGULLOSAMENTE CRUZ, FAMILIA DE LA QUE DIGNAMENTE FORMO PARTE, Y DE MERO HUETAMO, POR MÁS SEÑAS.
En contra de muchas voces y letras sobre la tremenda y ¿dolorosa?, derrota del partido revolucionario institucional en las pasadas elecciones del 1° del presente, considero que este escenario los vislumbraron, y tan lo previeron, que algunos protagonistas políticos calibre 90 estratégicamente forman parte de ambas cámaras y tienen una misión que poco a poco se sabrá.
Por tercera ocasión en lo que va del siglo, el tricolor será oposición y ojalá sepa serlo, y si no sabe cómo serlo…¡que pregunte al PAN, al PRD y a MoReNa! Ellos sí supieron y saben cómo serlo. No vayan a salir con la baba=cuento de que…lo hacen ¡porque es lo mejor para el país! y ¡para que haya gobernabilidad!
En cuestiones de poder se trata de disputarlo, arrebatarlo y, de tenerlo, de destruir al enemigo y pulverizar su obra…que es lo que hará la administración de López Obrador: derrumbar la obra de su antecesor, y exhibir lo negativo…Y agarra el sartén por el mango y puede servirse con la cuchara pozolera: tiene bajo su poder=gobernabilidad 2 de los 3 poderes de la Unión: el Ejecutivo y el Legislativo y, deduzco que, el Judicial, si no le tocan sus percepciones y umbral de confort, no actuará, ni será contrapeso de los excesos de ambos poderes pares. Éste es el riesgo.
Llama mi atención que el candidato con mayor votación ya está mandando, no únicamente señales, sino actuando y tal parece que el vacío de la actual administración federal lo llena López Obrador y su equipo ante la abierta declinación de la función de gobernar, a la que curiosamente llaman transición, cuando, inicialmente es un alternancia. Transición…se verá en el transcurso de los primeros meses o hasta el término de la primera mitad>3 años, como el mismo López Obrador lo ha afirmado, y está sintiendo lo que es evidente: que una cosa es la campaña política y otra las responsabilidades y obligaciones de que el país y la sociedad no se detengan ni se les deshaga entre tanta verborrea de promesas y buenos deseos.
(Anticipadamente, para bien o mal, Enrique Peña Nieto es el solitario de Los Pinos).
Por los hechos, declaraciones de todos los que ahora se sienten protagonistas, parece que harán chiras y muy posible que se den contradicciones-encontronazos de pensamiento, palabra y obra, sin omisión: todos quieren mandar. No todos pueden, ni deben. La sociedad demandó con su voto un cambio, pero el elegido debe saber a dónde, con qué, con quiénes y cómo…¡Debe ser sin rupturas!
Además, están expresando visiones y percepciones que están predisponiendo a sectores vivos de la sociedad, como movimientos y grupos de presión, a la burocracia de los 3 poderes de la Unión, con la reducción de salarios, la descentralización y la austeridad, la pacificación=inseguridad y las comisiones de investigación; al sector productivo y estimulando – si lo necesitara – al otro Tsunami: los incontrolables tigres de la delincuencia, que en estas 3 semanas se desataron. ¡Total, los van a perdonar! Deben cuidar lo que dicen.
Regresando. Sobre la derrota del PRI, tomo de La Razón –edición del viernes 06 -, juicios de Raudel Ávila: las elecciones del domingo dejaron el peor resultado electoral en la historia del partido con mayor implantación territorial y mayor número de militantes (¡Es cierto y por eso es Paradójico el comportamiento electoral!). El candidato presidencial del PRI quedó en tercer lugar, 37 puntos abajo del ganador, derrotado en todos los distritos. Se pasó de ser la primera a la quinta fuerza en la Cámara de Diputados, superado por el PES – que perdió el registro o el PT.
…Quiero invitar también a una reflexión sobre las causas internas, es decir los errores de la dirigencia priísta:
Primero, la tecnocracia no sabe nada sobre elecciones. (Esta afirmación, también, es muy cierta!). No es lo mismo armar gráficas sobre un escritorio que salir a la calle a obtener votos. (Igualmente, cierto.) Meade no ganó ni su propia casilla. Ni sus vecinos lo consideraron apto para la presidencia. (¡Cierto y comprobable!)
Segundo, la integración del equipo. ¿Quién consideró que era buena idea incorporar a los panistas Javier Lozano y Alejandra Sota en la campaña presidencial? Compañeritos de escuela privada que no eran priístas (como el propio candidato o Enrique Ochoa) ocupaban puestos decisivos teniendo una experiencia electoral nula. Amistad por encima de la capacidad. Una corte de aduladores rodeando a los líderes, aplaudiendo sus decisiones por estúpidas que fueran. (Completamente ciertos los juicios, pero ejemplo de disciplina partidista)
Tercero, el más absoluto desprecio a la militancia – lo cual es real y cabalmente cierto -. Decía Jesús Reyes Heroles que el PRI nunca debía convertirse en un partido de clase, sino aspirar siempre a ser un partido de clases. No representar un solo grupo social, sino a todos los que fuera posible. Ninguno de los miembros del gabinete o los candidatos venían de una clase social que no fuera adinerada – Curros, Pirruris, hijos del ITAM-IBERO -. Hijos de, parientes de. No se identificaban con el nuevo PRI. (Cabalmente cierto).
La farsa de la Asamblea priísta en 2017 no permitió la autocrítica. A quienes expresamos públicamente opiniones disidentes, nos llamaron políticos de café. Un dirigente seccional decía: “el candidato presidencial no es priísta. El presidente del partido, tampoco. Y el candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México, tampoco. ¿Qué institución entrega todas sus posiciones clave a puras figuras externas? ¿Qué mensaje mandaron a los militantes que llevamos 15 o 20 años buscando una candidatura? ¿Crees que quiero hacer campaña a su favor?” Cavaron la tumba priísta. Dieron la espalda a su militancia y ésta les regresó la cortesía con creces.
Publicados en La Razón, edición del 18 del presente, tomo juicios de María De Los Ángeles Moreno: Nos vamos a recuperar como ya lo hemos hecho en ocasiones anteriores; ahora debemos trabajar para entender cómo se debe gobernar. La corrupción fue un elemento vital en la decisión que tomaron los ciudadanos.
Pesaron como un estigma los muchos casos de corrupción que se presentaron entre gobernadores, de lo cual no se puede excluir lo que se dio con el presidente. No hubo manera de zafarse de esto ni del estigma que fue creciendo día con día.
No soy de la idea de que la responsabilidad caiga solamente en el PRI, hay que poner el ojo en lo que ha pasado en los años recientes. El PRI no está muerto, no se olviden que es el creador de las instituciones nacionales.
Es importante considerar que no todo es de blancos y negros, y que no se pierde todo ni se gana todo. Deberá llegar el tiempo de los balances razonables.
En cuanto al presidente, los secretarios de Estado deben salir en defensa de su jefe. Hasta ahora no lo han hecho. (No le sobra ni le falta una coma. Ciertas sus palabras. Y sus letras y espíritu, son objetivos, cercanos y legítimos).























