Sin que se mostraran acciones de rechazo político partidista a los resultados de la elección del pasado 1° del presente mes, en los cuales Andrés Manuel López Obrador recibió 30 millones de sufragios y es el candidato triunfador y, en espera de la validación del proceso, por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, está anunciado y demandado por la sociedad un cambio, de hecho total, que no será como efecto de un ensalmo, sino del trabajo de todos, con su presidente de la República electo a la cabeza.

Hasta el momento pasada la euforia del inédito resultado electoral, el candidato con la mayoría de sufragios ya está mandando ante la declinación de la acción de gobernar de la actual administración, que le abrió todas las puertas y abatió todas las trabas administrativas y facilita a los nominados – predesignados, pues, para los puestos, sus declaraciones de que harán así y asado.

Incluso, por parte del candidato mayoriteado por la sociedad, ya se han dado señales de las acciones – y el mismo Andrés Manuel López Obrador definió y difundió las 50 acciones predominantes -, prioritarias del inicio de su administración… Mas son tres los grandes problemas nacionales de las cuales se esperan resultados casi inmediatos: Corrupción, inseguridad y pobreza.

En el arranque de esta preadministración ya se han presentado faules, bolas y hasta out, como son los casos de la publicitada intervención de SS Francisco en los temas de seguridad-inseguridad, que la misma oficina de el Vaticano desmintió; otro, las cuestiones generadas por la llamada propuesta de desconcentración de la administración pública, así como la disminución de salarios y aumento a otros grupos laborales; el inicio del esquema descontrolados de las Redes Sociales y la desaparición de delegaciones federales y designación de coordinadores, prácticamente, y de hecho, Jefes Políticos de las siete u ocho regiones visionadas y, lo no tan nuevo, la multa del INE impuesta MoReNa por 197 millones de pesos por realizar acciones fraudulentas con dinero público o financiado fuera de norma y que, está acreditado, se utilizó en la campaña política de MoReNa, pero más, mucho más que la multa, son y están las declaraciones del candidato triunfador, las cuales mandan al diablo a las instituciones.

Andrés Manuel califica esta multa como “una vil venganza. No existe ningún acto inmoral con el fideicomiso a damnificados por el sismo…Nosotros no somos corruptos ni cometemos ilegalidad. Por el contrario, buscan enlodar una acción humanitaria. Acudiremos a los tribunales.

Esa respuesta del candidato victorioso deja mucho qué desear y fortalece los juicios de quienes afirman que la sociedad se equivocó y el país se encamina hacia un caudillismo y un Jefe Máximo, o algo parecido. Lo más recomendable hubiera sido pagar la multa y después acudir a los tribunales. El hecho de que tenga un creciente poder, no le concede razón ni omnisapiencia. Debe dejar actuar a las instituciones.