Etelberto Cruz Loeza.
UN GOBIERNO DE HONRADOS ES UN GOBIERNO DE HOMBRES QUE ROBAN EN SILENCIO…EN TODO ORGANISMO DEBE HABER UN SOLO JEFE; CUANDO EL PODER SE REPARTE, SE FRAGMENTA O SE DILUYE, VIENE EL CAOS. AUN LOS HOMBRES FUERTES PUEDEN CAER EN EL REMOLINO DEL DESORDEN, PERO PUEDEN ESCAPAR GRACIAS A SU FUERZA. LOS MINISTROS REPRESENTAN INTERESES POLÍTICOS Y ECONÓMICOS ANTAGÓNICOS ENTRE SÍ. TIRA CADA QUIEN PARA SU LADO. AL FINAL DE CUENTAS, EL PRESIDENTE SERÁ DESCUARTIZADO. DESTRUIDO POR ELLOS. CÉSAR DARÍO. EL TIEMPO DE LA IRA, LUIS SPOTA.
Pasó el momento y ya es historia y se está haciendo historia.
En pleamar, esperando que el agua baje, va siendo tiempo de bucear en los números.
De conformidad con algunos datos difundidos por el INE en el pasado proceso electoral federal, ya cuantificados, votaron 56 millones, 508 mil 266 personas, cantidad equivalente a un porcentaje de participación ciudadana del 63.42% de ciudadanos inscritos en el Listado Nominal de Electores.
El candidato Andrés Manuel López Obrador recibió 30.1 millones de votos, equivalentes al 53.19% de los sufragios emitidos.
Ricardo Anaya obtuvo 12 millones, 610,120 votos, cantidad equivalente al 22.27% del total de la votación.
José Antonio Meade Kuribreña, recibió 9 millones, 289, 853 sufragios, equivalente al 16.4% de la votación total.
Jaime, El Bronco, Rodríguez Calderón, tuvo la voluntad y confianza de 2 millones, 961,732 votos, que representan el 5.23%.
Ahora, en el proceso de 2012 votó el 63.34% del padrón electoral y en este proceso 2018, lo hizo el 63.42% del padrón electoral. Comparando cifras de ambos procesos, en el del domingo antepasado -1° del presente -, proporcionalmente se votó un poquitito más: el 0.08%. La diferencia fue el tamaño del padrón electoral. Ahora fueron casi 89 millones.
En el 2012 votaron 50,323,153 ciudadanos=63.34%. En este proceso, 2018, lo hicieron 56, 508,266 ciudadanos=63.42% ¡Las cantidades totales y relativas son casi iguales! Recuerde que son 6 años de diferencia y que a este proceso se sumaron los jóvenes – entre 18 y 24 años – que por primera ocasión estarían registrados e invitados a votar.
Si me acepta, votó el mismo universo=volumen.
Ahora veamos las cantidades
2012 2018 DIFERENCIA
Coalc>PRD+PT+MC=AMLO 15,896,999 30 MILLONES 16 MILLONES +/-
PAN: Josefina Vázquez Mota 12,786,647 12,610,120 – 176,527 *
PRI: Enrique Peña Nieto 19,226,784 09,289,853 – 9,936,931 +/-
PANAL: Gabriel R. Quadri 1,150,662
Indpndt>Jaime Bronco Rodríguez 02,961,732 + 1,811,070 +/-
*Ricardo Anaya mantuvo, en lo general, la misma votación, ¡pero de/entre 3 partidos!
¿Dónde está la bolita?
Simple: 1° En los votos de los militantes del PRI que no le dieron SU voto a “SU” candidato: 10 millones de sufragios.
2° En los votos que los perredistas no le dieron a “SU“ candidato.
En otras palabras: NO EXISTIÓ, NO FUNCIONÓ, NO OPERÓ EL VOTO DURO, NI EL PISO ELECTORAL Y, EN CAMBIO, SÍ OPERÓ, SÍ FUNCIONÓ, SÍ EXISTIÓ, EL VOTO DE CASTIGO DE LOS MILITANTES DEL PAN, DEL PRD Y DEL PRI A “SU PARTIDO”.
EN SUMA LE DIERON 16 MILLONES DE VOTOS, CON LOS CUALES TRIUNFÓ.
Parafraseando una expresión de Carlos Miloc – el gran táctico es el gol -, en la política el gran táctico es el resultado y como el PRI, el PAN y el PRD perdieron, alguien debe cargar con la derrota, mas, en cuestiones ideológicas, de teoría política, Enrique Peña Nieto se equivocó y consideró que en nuestro país se daría la ola de los movimientos nuevos en la política ante el desgaste, cansancio y lejanía social de los partidos – como en Francia, Argentina, Italia y Grecia, entre otros – y no fue así…el electorado decidió un partido político nuevo, aunque estuviera rodeado de corruptos y social y jurídicamente estigmatizados.
Los militantes mostraron que deseaban jugársela con sus siglas, con su candidato, no con advenedizos y quisieron políticamente pertenecer a algo, a un partido.
Y buscó una persona, un líder, un caudillo, un mesías si se quiere, y dándole la espalda a su militancia partidista, votó y castigó a su partido y, además, destruyó toda la escenografía ideológica de los gobiernos de las minorías, de las mayorías artificiales y facilitó absolutas gobernabilidades con mayoría natural en los poderes Ejecutivo y Legislativo – igualmente en los ocho estados y la ciudad de México donde se eligieron nuevos titulares en el poder Ejecutivo y representantes populares en el Legislativo y presidentes municipales: Gobernabilidad de un solo partido político – y, complementariamente, mostró que es falso o no aplicable la idea de que las minorías en los gobiernos les otorga gobernabilidad y es indicador de mayor democracia, mayor pluralidad y actuante diversidad ideológica. Puro cuento para justificar fracasos, lejanías y desgaste partidista.
También fue cuento la idea, teoría, hipótesis, de que los indecisos determinarían el sentido de la votación. Hubo abstencionismo y su volumen fue, +/- igual que el universo de hace seis años: 37-40%.
En este sexenio – más que en los dos anteriores – se tejió buena red de petates del muerto afirmando argumentaciones de la ilegitimidad social porque el presidente en funciones había triunfado y llegado al poder con el triunfo de una minoría más grande que la de sus adversario; que sumando las votaciones recibidas por todos ellos, la oposición era mayoría. Un esquema parecido se presenta en esta elección: siendo el padrón electoral de más de 86 millones de ciudadanos, el candidato triunfador recibió 30.1 millones de sufragios…para que fuera la mitad debieron ser 43.1 millones de votos.
En otras palabras, también Andrés Manuel López Obrador, técnica y socialmente, es ilegítimo: pues la mayoría del padrón está contra él: 56 millones de ciudadanos son sus oponentes.
Esta elección es un mensaje para los partidos políticos: formación de militantes, honestidad y transparencia en el servicio de la función pública y, liderazgos partidistas y como complemento, recurrir a sus militantes para candidatos a puestos de representación popular.
Esta configuración que se manifestó como crisis de militantes fue generada por los abusos, los excesos de las dirigencias políticas que se sirvieron con la cuchara grande seleccionando-designando a sus familiares, sus cuates, parejas, amantes, esposas, hijos y compromisos como candidatos, sin tomar en cuenta a su militancia. Y, además, POR NO CASTIGAR A LOS CORRUPTOS Y CUBRIRLOS CON LA CAPA DE LA IMPUNIDAD.
Es deseable que las cúpulas de los partidos derrotados aprendan esta dura=simple lección y cambien, porque la divisa es el cambio, hasta de militancia de partido. Se mostró que el militante tiene un arma: su voto y que con ella castiga, vence, respalda y triunfa.