Nuestro estado, es el mayor productor nacional de aguacate.

De conformidad con los datos difundidos muy recientemente por la secretaría de desarrollo rural y agroalimentario – SEDRUA – , nuestro estado, al mes  de mayo pasado produjo 893 mil toneladas del fruto, 133 mil toneladas más que en el mismo periodo del año pasado, números que determinan colocar a Michoacán como el primer productor en el país del llamado,  Oro verde con un total del 87% de la producción nacional.

                Números y cifras: La superficie total sembrada con este fruto se incrementó a 11 mil hectáreas más, que representa el 4.9 % de la producción. Además, en nuestro estado se siembra aguacate en más de 50 municipios, con una superficie total de 160 mil hectáreas, generando casi

Medio millón de empleos – 3 por hectárea – (cantidad que es sumamente baja), pero en el tiempo de corte de la fruta se generan más de 7 mil millones de jornales, es decir 40 cortadores en promedio, por hectárea, en doble turno.

                Mas, utilizando estos números  estos datos son una muestra de las contradicciones del formato de explotación agropecuaria, de la comercialización, venta y política laboral. En síntesis, del formato económico del llamado liberalismo.

                Cuando el aguacate iniciara su etapa de exportación, era una de las frutas-vegetales-verduras más baratas, mas ahora que se exporta, es uno de los productos agropecuarios más caros.  Este hecho económico muestra un contrasentido de la actual política de todo el neoliberalismo: primero está exportar que satisfacer el mercado interior, el  interno. En realidad se cumple un principio económico actual: en las zonas de producción es más caro el producto. En los mercados exteriores, es más barato. Es más barato importar que producir.

                Además, nada gana el pueblo con el incremento del total de hectáreas en producción ni en el total del volumen que se produce y menos del total de las cajas que se exportan: los dólares no llegan ni al gobierno ni a los trabajadores.

                Acaso, y eso está por demostrarse, si a alguien le interesa, lo único que deja la producción del aguacate es el  número de trabajos y de trabajadores, de jornales que se ofrecen, pero esos trabajos no son de planta, carecen de prestaciones sociales – servicio médico, INFONAVIT, aguinaldo, distribución de utilidades, etc.  – ¡Nada!

                Y lo peor es que las autoridades laborales y políticas nada hacen por cambiar esta situación laboral de los trabajadores agropecuarios michoacanos.

                Para esta situación, mejor habría sido continuar como se estaba del 2000 hacia atrás: Producción nacional satisfaciendo la demanda interna y, después, exportar, finalmente los dólares llegarían, pero el producto no se encarecería y habría aguacate en los centros comerciales, pero…modas del tiempo  y de los intereses económicos.