Hoy es un día histórico.
Hoy es el Día de los Ciudadanos.
Hoy, primero de julio, cumpliendo el mandato constitucional, los usos y las costumbres de nuestra nación, se realizarán elecciones Federales en todo el país; más de 89 millones de mexicanos, están convocados para asistir a las más de 160 mil casillas instaladas en todo el territorio nacional para depositar su voto y elegir la forma de gobierno, y quien debe ser la persona en quien se depositará el poder que radica en el pueblo y que encabezará las prioridades de la sociedad nacional naciones.
Hoy, los ciudadanos con sus derechos políticos a salvo, elegirán la conformación del H. Congreso de la Unión – el poder Legislativo de la Federación -, formado por dos cámaras –la alta, la de los Senadores, con 128 espacios-escaños y la Baja, la de Diputados, integrada por 300 representantes populares por el principio de Mayoría Relativa y 200, por el de listados regionales, más conocidos como de Partido – y al nuevo titular del poder Ejecutivo Federal, además de elecciones generales en ocho estados más la ciudad de México – su jefe de gobierno, 16 alcaldías -. En total, en el país, más de 3,400 puestos de representación popular, vía electoral
Independientemente de las cuestiones cuantitativas, del universo, volumen, del tamaño de la elección, del volumen de las boletas, de la papelería electoral, de la conformación y validación del padrón electoral, de las casillas, de la conformación de los funcionarios de cada casillas, de las representaciones de cada partido en cada casilla, de los observadores electorales internacionales y nacionales, así como la cobertura de los Medios de Comunicación, tradicionales y contemporáneos y de las cuestiones cualitativas – la extraordinaria capacidad del Instituto Nacional Electoral para organizar este proceso electoral hasta el más mínimo detalle y la alta responsabilidad de las instituciones jurisdiccionales para impartir justicia electoral – el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en sus Salas Regionales y en su Sala Superior, este proceso es un mentís a la imagen de que somos un pueblo bárbaro.
Mostraremos y nos demostraremos, que somos una sociedad madura, civilizada, que definimos, decidimos, nuestro destino en las urnas y que, además, somos una sociedad y un país de instituciones fuertes, sólidas y confiables que cumplen su función y su alta responsabilidad con certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad.
Mas, independientemente de todo, este proceso no ni del partido, ni del gobierno.
Este proceso electoral es de nosotros, de los ciudadanos. Somos los ciudadanos lo que constituimos la columna vertebral de todo el proceso electoral, desde el llamado árbitro electoral que presiden al Instituto Nacional y las vocalías estatales y municipales, las autoridades de las casillas, los que entregan las boletas electorales, los que cuentan los votos y los que entregan el Paquete Electoral. Todos son ciudadanos, no represe4ntantes de partidos políticos, ni del Estado, ni de los gobiernos estatales.
Aun siendo imposible el fraude, en su muy improbable y casi imposible caso de presentarse, no estaremos defraudando nosotros mismos, mintiéndonos y mostrando que somos corruptos.
Acuda a votar y proceda honestamente, sin opacidades, sin oscuridades. No se preste a las viejas prácticas que ya forman parte del museo y de la anécdota política.
Acepte la invitación del Estado y vote por el candidato de su preferencia y determine la forma de gobierno que desea para el país, para la nación y para la sociedad.