En una carta a los obispos chilenos los acusaba de ser colectivamente culpables de graves defectos en el manejo de los casos de los abusos y de la consiguiente pérdida de credibilidad de la Iglesia Católica.
A medio mes de mayo, y en un documento confidencial, de 10 páginas y filtrado a la prensa, los obispos chilenos fueron acusados por el propio pontífice de “ser colectivamente culpables en el defecto de los casos y de abusos y de la consiguiente pérdida de credibilidad de la Iglesia Católica. Este documento detallaba presiones ejercidas sobre aquellos que debían investigar los abusos, así como la destrucción de documentos comprometedores.
Finalmente, S.S. Francisco, el lunes 11 del presente, aceptó la renuncia de dos obispos de 75 años, en teoría en edad de jubilación: Monseñor Cristián Caro Cordero – obispo de Puerto Montt, al sur de Chile – y de monseñor Gonzalo Duarte García – obispo de Valparaíso, puerto cerca de Santiago, Chile, la capital – (En el 2012, Monseñor Duarte García fue acusado por un exseminarista de haber cometido abusos sexuales.
Con este grupo, también se aceptó la renuncia de Monseñor Juan Barros, designado en 2015, obispo de Osorno – sur de Chile -, quien en un comunicado, de la página electrónica de la Conferencia Episcopal de Chile, comunica lo siguiente: Les pido, con humildad, que me disculpen por mis limitaciones y lo que no pude lograr.
Varios miembros de la jerarquía de la Iglesia Católica chilena están acusados de haber ignorado o encubierto los abusos del sacerdote Fernando Karadima, quien desde 1980 fue acusado, pero la escala de crímenes no fue atendida, hasta que mujeres hicieron sus denuncias en el 2010. En el 2011, Vaticano lo encontró culpable de abusar sexualmente de menores. Karadima y Barros, quien fue protegido de Karadima y habían trabajado juntos, durante los años en que se cometieron los abusos sexuales.
Juan Carlos Cruz, víctima de este influyente sacerdote escribió en twiter: Empieza un nuevo día en la Iglesia Católica en Chile. Se van tres obispos corruptos y seguirán más. Emocionado por tantos que han luchado para ver este día. La banda de obispos delincuentes se empieza a desintegrar.
En Chile, desde que estallaron las denuncias de casos de abusos sexuales, en el 2001, las denuncias han aumentado exponencialmente.
Cuestiones teológicas aparte – que han sido atendidas desde S.S. Juan XXIII y sucesores, como Juan Pablo II, la Iglesia Católica, apenas se está incorporando al ritmo de la ciencia y de la sociedad: ya despenalizó el aborto y el divorcio y está, intensamente, combatiendo a los abusadores sexuales.























