Realmente a los mexicanos nos gusta celebrar nuestros progresos y victorias con música y trompetas y, con éstas últimas solemos ocasionalmente tocarlas para  abuchear lo que se hace mal  o nos disgusta.

El domingo anterior, el toque de las trompetas fue un gusto prácticamene nacional, debido a la actuación del equipo de Futbol que está representando a nuestro país en el campeonato mundial que se realiza en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El tocar pues de éste instrumento musical fue debido al triunfo, de la Selección Mexicana, que se anhelaba pero no esperaba obtener sobre el equipo alemán, coloso del balompié como lo es el equipo que representa a Alemania, en el torneo internacional POR LA COPA DEL MUNDO que se viene realizando precisamente en MOSCÚ.

Haiga sido como haiga sido. el  equipo mexicano hizo un gran esfuerzo para doblegar al equipo Alemán que ha sido campeón mundial en cuatro competencias internacionales. Por lo mismo se valora el triunfo del equipo mexicano, que indudablemente satisface a sus inchas y, desde luego,  a la mayoría nacional .

Las trompetas se tocaron, precisamente como un gusto y una satisfacción por el triunfo de la selección mexicana ante un peligroso rival, cuatri campeón mundial en éste deporte internacional.

Las otras trumpetillas se las tocamos al que es presidente de los Espantados Unidos,  precisamente por la serie de estupideces que ha realizado en sus ya largos meses de haber llegado a la Presidencia del país vecino. Políticamente exaspera su conducta tanto nacional como en forma internacional;  se le conoce ya por su falsa palabrería, por su locuacidad y por las groserías constantes no solamente al que se dice  presidente de México, sino que alcanzan sus mentiras y engaños a los países europeos poderosos  como Francia, Alemania, Inglaterra…

En contradicción a este triunfo de la selección mexicana, políticamente nos desespera y nos disgusta la serie de estupideces que con frecuencia realiza el nazi fascista presidente que manda al Norte de nuestro país. No entendemos de sus mentiras ni de sus amenazas constantes; enoja su amenaza constante  y mentirosa conducta; sus cambios emocionales son tan frecuentes que ni siquiera sus más cercanos colaboradores lo entienden.   Si de por sí su cara y su figura no es nada atractiva, éstas muestran permanentemente un enojo e inestabilidad emocional, mismo que puede desembocar y repentinamente provocar una crisis internacional con daños irreparables.

Su conducta es amenazante para todos los países pues de repente cambia de ideas y  rompe compromisos internacionales. Quiebra unilateralmente tratados comerciales con Canadá y México; aplica aranceles  a diestra y  siniestramente, es decir, a su  antojo.

Sus contradicciones internacionales pues, son constantes: primero amenaza a Corea del Norte, aparentando  tener muy  buenas relaciones con Corea del Sur; como general en jefe ordena movimientos militares (aéreos y marítimos) cerca del territorio de Corea del Norte  y apoyando la del  Sur. Amenaza a la corea comunista y pronto olvida esas maniobras marítimas y aéreas,  y olvida rápidamente al Presidente de Corea del Sur  Moon Jae -in.

Del Presidente Kim Jong–un, en Singapur, se despide con un alud de  adulaciones y prácticamene ofende con su comportamiento a su aliado de Corea del Sur. Cabe indicar que Trump se despide  de Kim Jong, olvida que es par del coreano y lo saluda militarmente como si Kim Jong-un,  fuera  su Jefe.

En fin, sus contradicciones son constantes no se entienden, por lo que las asociamos con una locura prematura que pone en riesgo no solamente la estabilidad de los Espantados Unidos sino la del mundo entero, de por si ya muy lastimado precisamente por los daños que los humanos le causamos.