Un tuit del presidente de los Estados Unidos Donald Trump ha provocado –se supone que intencional y perversamente – fuertes corrientes de comentarios que han incrementado la división de la nación, del país.

Y si se supone es que hombre-piedra de escándalo y dueños de los secretos del espectáculo, desea y quiere estar en las cabezas de los medios de comunicación, en las ao9abndas de la radio, en las pantallas de la televisión y en el cyber espacio.

Se sabe investigado por varios grupos de instituciones de la justicia y del Senado norteamericanos, particularmente de su comisión de inteligencia que averigua la llamada Trama Rusa en las Elecciones de noviembre de 2016, escribió: Como han señalado números académicos legales, tengo todo el derecho absoluto de perdonarme a mí mismo, pero (nada tonto, no admite su delito), pero ¿por qué debería de hacerlo, si no he hecho nada malo? Mientras tanto la Cacería de brujas sin fin, encabezada por 13 demócratas muy enfadados y llenos de conflictos (y otros), continúa a medida que nos acercamos a las elecciones legislativas.

Estas palabras, dentro del mismo equipo de Trump generaron juicios que muestran la división de la sociedad. Para unos el presidente probablemente podría usar su derecho constitucional de conceder indultos para perdonarse a sí mismo, si es acusado de algún crimen en el curso de la investigación de Mueller.

Pero para otros, entre Rudy Giuliani, dicen que el presidente Trump no tiene ninguna intención de auto indultarse porque eso acarrearía consecuencias políticas que serían muy duras, cuyo destino final es el juicio político – el empeachment

Ciertamente: ningú8n presidente de loa Estados Unido ha utilizado esa figura legal; jamás se ha presentado, salvo el caso de Richard M. Nixon, que prefirió renunciar a enfrentar el empeachment.

Donald Trump tratará de doblar la ley a su capricho – que esa es su nota distintiva conductual de su política seguir su capricho -, sin embargo, el resultado de las elecciones intermedias darán y mostrarán la luz y el camino a seguir sobre si procederá un juicio político de destitución, en uno caso qu7e sería el escándalo más grande hasta el momento, incluso que la renuncia de Richard M. Nixon.

Los problemas legales de Donald Trump son muchos, sin embargo él está acostumbrado al conflicto, al escándalo, a la turbiedad, a lo opaco, a la intimidación, a estar constantemente en los medios y a eso le apuesta. Veremos qué sigue este reality show de la Casa Blanca.