La sociedad nacional está en vilo por la elección presidencial.

Está la guerra desatada por la presidencia de la República en todos los frentes y
curiosamente, es en las llamadas sociales, en el internet, el Facebook, el twiter y en las restantes plataformas-nubes las cuales son más populares, democráticas y sobre las cuales no existe control y sí el anonimato, la inmediatez, cobertura universal y hasta gratuidad, donde la guerra es más cruenta, más falsa, más intensa y ante las cuales no hay antídoto alguno, salvo proceder de la misma forma, pero más cuantitativa y cualitativamente más falso, sofístico y perverso que los contrarios.

Y la actividad de esta guerra levanta tanto polvo que no deja ver el bosque, los otros árboles. Y tal vez ése es el deseo de los estrategas políticos o de los llamados cuartos de guerra de cada candidato a la presidencia de la República.

Y la verdad sea dicha, en este primero de julio, se definirá qué tipo de gobierno deseamos y no únicamente por quien triunfe y resulte electo titular del Ejecutivo federal; no.

Ciertamente, por usos y costumbres, el titular del Ejecutivo es, ha sido y ¿continuará siendo?, el Gran Tlatoani de nuestro país; pareciera que a partir de las elecciones de 1988, 1994, 2000, 2006 y 2012 el Ejecutivo ha ido perdiendo poder y hasta se ha hablado y tejido teorías sobre la gobernabilidad, la gobernanza, el gobernar con minorías, que desde hace 30 años, – cinco sexenios- el presidente de la República ha ido deslegitimándose y gobierna con la minoría más grande, que tiene como oposición a la inmensa mayoría de la sociedad y de los partidos, etc., etc. Mas no es así, es una ilusión, así se ha querido mostrar

Pero en esta elección todo podría cambiar. La lucha es por el control del H. Congreso o por construir, en su caso, uniendo loas minorías, la mayoría artificial. Y se tendría el poder absoluto del H. Congreso de la Unión> el poder Legislativo en un puño.

El candidato que encabeza, así lo dicen, las preferencias de simpatía y conocimiento de imagen, pero, también abandera el resentimiento, el hartazgo social, el coraje, el odio, el descontento, la oposición al régimen por sistema, puede ganar la mayoría natural en ambas H. cámaras – Alta (senadores) y Baja (Diputados federales) del Congreso de la Unión y tendría el control del H. Congreso de la Unión y podría hacer las reformas políticas que deseara y quisiera y regresaríamos a los tiempos del presidente omnipotente, autoritario, vertical Supremo Poder y Máximo hacedor de todo.

Y de acuerdo a los tiempos, ante el hartazgo social hacia los partidos, su descrédito y su minusvalía, eso es una regresión muy peligrosa. Pero parece que a nadie le importa. Y puede sucedernos lo que a la sociedad alemana que colocó a Adolf Hitler en el poder: preguntarse por qué sucedió eso, lamentarse y arrepentirse.

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