Desde el pasado miércoles 16 del presente todo México está enterado de la renuncia de la señora Margarita Gómez del Campo – de Calderón Hinojosa – a la candidatura independiente en la campaña política por la titularidad del poder Ejecutivo federal, que está un poco más que a la mitad y que se definirá el primero de julio, inminente.
La mayoría de los comentaristas, analistas y articulistas, miembros o no de la llamada Comentocracia o Nomenklatura comunicativa, hicieron cera y pavilo tanto de la señora, de todos mis respetos, como de su valiente decisión.
A distancia, panorámicamente, y sabiendo que nadie está exento de cometer errores y que es de humanos cometerlos – vamos, hasta los olímpicos dioses griegos pasaban estos tragos amargos de equivocarse -, es viable un acercamiento y un juicio de valor.
De todos los errores que haya cometido, está uno que no tiene ninguna explicación congruente: ¿Por qué, si ya había tomado la decisión de retirarse de la contienda, por qué lo hace frente a los micrófonos y cámaras de televisa? ¿Por qué no utilizó una conferencia de prensa?, que hubiera sido lo más congruente, lo más lógico.
Cuando lo congruente, lógico hubiera sido hacerlo, presentar ante el Instituto Nacional Electoral, un poco antes, y por escrito, su renuncia-retiro ante el INE y, posterior, si gusta inmediatamente, acudir a las áreas del programa en que realizó en Tercer Grado y ahí pronunciarlo.
Igualmente, en el escrito de renuncia o por separado enlistar sus razones, como las expresadas oralmente: inequidad en el proceso, como en el financiamiento, en la propaganda y en la publicidad, así como los tiempos muy cortos para cumplir los requisitos de firmas de apoyos-respaldo, muy cuantitativamente distintos a las de los candidatos de los partidos políticos y, si hubiera podido, y era, y es lo deseable, una iniciativa para desvanecer esas desigualdades e inequidades.
Finalmente, al expresar que no descarta sumarse, que está indecisa por la decisión, es un grave error. Debió callarse y no hablar de nada de eso. Y hasta después, digamos a unos 15 días de distancia de su renuncia, informar de su decisión de sumarse a X, W, V, Z, por las razones que quiera argumentara, pero sabiendo todos que es una inversión de su capital política.
La mejor de las suertes.
Margarita Zavala Gómez del Campo es una mujer que ascendió a la política, por ser testigo de sucesos – esposa de un histórico protagonista del partido acción nacional y que jamás debió participar en una actividad en donde no tenía experiencia directa, propia. Tal vez éste haya sido su mayor error.






















